‘Evil Dead’, cuarenta años con los deadites

Es inevitable sentarse a escribir sobre ‘Evil Dead’ y no tirar de recuerdos de cinefilia, de aquella primera vez que, en una copia en VHS que se veía bastante mal en una tele de 14′ que tampoco ayudaba al lucimiento de las virtudes de la ajada casette, servidor descubrió anonadado cómo se las gastaba un tal Sam Raimi que, en aquellos momentos —podemos estar hablando tranquilamente de finales de los ochenta— era un perfecto desconocido del que no había visto nada en gran pantalla. Pero incluso contando con todas las trabas visuales que uno quisiera ponerle a las condiciones en las que disfruté como un enano de aquella primera instancia de ‘Posesión infernal‘, quedaba muy claro la verborrea visual de un cineasta que, desde entonces, sólo ha renunciado en una ocasión a su marca de fábrica…y tampoco le quedó tan mal —nos referimos, cómo no, a ‘Un plan sencillo‘.

Después de tres décadas revisándola de cuando en cuando —a ella y a sus dos hermanas, claro está—, y teniendo claro que, como ha pasado con casi todas las nuevas versiones que se han hecho de clásicos del género, ‘Evil Dead’ ni necesitaba un remake ni encontró uno a la altura en la nueva versión de 2013 de Fede Álvarez, es un gustazo poder asomarse a lo que Mark Verheiden y John Bolton plantean en una adaptación que, fidedigna al planteamiento de Raimi, deja lugar no obstante para que el veterano guionista que primero se atrevió a trasladar a ciertos xenoformos al papel impreso, se las ingenie a la hora de incluir ciertos apuntes destinados a completar al ya mítico Ash al que daba vida Bruce Campbell.

Dichos apuntes se unen a la capacidad de Bolton para, con su personalísimo y muy reconocible estilo, generar una atmósfera de lo más malsana cada vez que la acción se centra en la cabaña en la que un grupo de amigos va a toparse con una fuerza infernal de lo más aterradora…y cachonda, porque vaya sentido del humor el que ya metía Raimi en esta primera versión de la historia que después, al rehacerla con ‘Evil Dead II’, giró su dial humorístico unos cuantos grados. Sin ninguna presencia de esa capacidad para aliviar con la risa hasta el susto más acojonante, la traslación que hacen Verheiden y Bolton de ‘Posesión infernal’ se ceba a placer en el terror y a fe mía que, aunque uno conozca la historia al dedillo —como es el caso—, siente esa peculiar punzada en la parte posterior de la cabeza que, si sois amantes del género, sabréis que es signo inequívoco de que algo está funcionando muy bien en el miedo que se nos quiere transmitir.

Evil Dead

  • Autores: Mark Verheiden y John Bolton
  • Editorial: Diábolo Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 124 páginas
  • Precio: 19,95 euros
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