‘El paciente’, el otro

Esos días que desaparecen‘ fue una de las mejores lecturas que nos «echamos» en 2019 —he tenido que mirar el año porque os prometo que pensaba que era de 2020—. Y eso siempre comporta varias cuestiones. La primera, que ante la brillantez de lo que planteaba Timothé Le Boucher en aquél intenso relato de ciencia-ficción que ahondaba en la figura del alter ego, no nos quedaba otra que añadir al autor francés a la extensa galería de nombres que seguimos impenitentes. La segunda, que las ganas de poder dar cuenta de su siguiente trabajo, se iban acrecentando día a día, mes a mes, a la espera de poder asomarnos a lo que el artista tuviera a bien pergeñar. Y la tercera, y quizás más relevante, que sabíamos de antemano que, cuando dicha ocasión se materializara y nos pudiéramos poner con dicha lectura, la sombra de aquella primera y MUY brillante obra iba a planear, inquieta, sobre lo que pudiéramos apreciar. Una inquietud —llamadla inquietud, llamadla expectativa— que en ocasiones termina por jugar en oposición de lo que cabe valorarse de cualquier obra artística y que, en el caso de ‘El paciente’, acaba por ir parcialmente a la contra de un trabajo más que notable.

Quizá el mayor «problema» que pudiera achacársele a ‘El paciente‘ sea que, cambiando de clave, Le Boucher mantenga temática de fondo: ya no estamos en terrenos de ciencia-ficción sino de thriller, pero los intereses del artista, en uno u otro territorio varían poco cuando se vuelcan en la reflexión sobre el otro. Pero el otro de ‘El paciente’ no es aquél que, planteado casi a la manera de la dualidad Steven Grant/Marc Spector, asaltaba desde el inconsciente al personaje protagonista de ‘Esos días que desaparecen’. No. El otro de ‘El paciente’ es un algo más maquiavélico y, por supuesto, terrorífico, un algo que establece muchas similitudes del relato que aquí cose el dibujante y guionista con multitud de ejemplos del género —ya sean en novela o cine— y que, acaso debido a ello, se aleja de aquella imposibilidad permanente de anticiparse a lo que vendrá que tan bien caracterizaba su anterior obra. No diré que ese factor hiera de muerte a ‘El paciente’ porque sería una exageración injusta. Me quedaré, eso sí, en que no es nada complicado anticiparse a lo que llegará y que, como ya sabéis, esa cualidad es una que no suelo apreciar en según qué tipo de historias —sobre todo, por supuesto, las de suspense.

Sea como fuere, y lecturas hechas a distancia al margen, donde ‘El paciente’ se hace muy grande, quizá más que en su antecesor, es en las formas narrativas de Le Boucher: su trazo sigue siendo afable y su paleta cromática muy elegante y reducida, pero dónde notamos una considerable evolución —y eso que veníamos de un libro que era todo un dechado de virtudes en esas lides— es en el control de un tempo que, jalonado por silencios y por multitud de viñetas de «ambientación», genera una constante sensación de desasosiego que ayuda sobremanera a la creación del ambiente malsano que sobrevuela, con mayor o menor intensidad dependiendo del instante, la totalidad de la lectura. Convertido en magnífica virtud, el manejo al que Le Boucher somete a sus páginas y viñetas se alza como mejor cualidad de una lectura que, cuidado, a poco que uno se despiste, le cogerá completamente desprevenido.

El paciente

  • Autores: Timothé Le Boucher
  • Editorial: Nuevo Nueve
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 296 páginas
  • Precio: 25 euros
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  • Le Boucher, Timothé (Author)

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