‘Dreaming Eagles’, Ennis y el teatro de la guerra

Garth Ennis es un maldito genio. Así, a las claras. Da igual lo que se proponga o el palo que toque, que los resultados de sus incursiones en el mundo del noveno arte siempre se saldan, como mínimo, con títulos arrebatadoramente entretenidos. Eso como mínimo y si nos refererimos a barrabasadas intrascendentes como ‘Crossed‘, porque si en lo que centramos nuestra atención es en esos baluartes que, a lo largo de su trayectoria, han sido proyectos como ‘Hellblazer‘, la magistral ‘Preacher‘ o la no menos maravillosa estancia en ‘Punisher‘, entonces tendríamos que recurrir a comenzar a echar mano del tesauro de epítetos de elogio y no parar hasta agotarlo. Ah, y hay otro terreno que, cada vez que lo ha abonado, ha dado espectaculares frutos en el irlandés, el tebeo bélico, un género para el que Ennis cuenta con una singular y siempre reconocible voz y que, desarrollado aquí y allá en muchos y muy diversos proyectos, encuentra ahora en Aftershock un nuevo hogar con esta ‘Dreaming Eagles‘.

Siempre basadas en realidades que siempre se ficcionan en cierto modo para adaptarlas a las necesidades del arte secuencial, las historias bélicas de Ennis tienden a cogernos por las gónadas y a no soltarnos mientras van desplegando poco a poco sus muchos valores. Entre ellos, y eso es algo observable en ‘Dreaming Eagles’, el contar con héroes de a pie, no con figuras imposibles y lejanas de las que protagonizan grandes gestas que nos son ajenas, sino hombres y mujeres que luchan y sobreviven en un escenario, el de cualquiera de las dos contiendas mundiales —o cualesquiera que sea el trasfondo bélico elegido por el guionista— que sacó a relucir la mejor versión de mucho de la humanidad mientras, otra parte, en la que también se fija Ennis desde un punto de vista que aúna crítica con comprensión, se dejaba llevar por sus peores demonios.

En el caso de ‘Dreaming Eagles’, esa mirada de Ennis hacia lo mejor que nuestra especie pudo dar de sí no está exenta de una carga considerable de reflexión crítica hacia el racismo que, lacra de la sociedad estadounidense hasta más allá de la primera mitad del siglo pasado, servía de excusa para que se tratara a militares perfectamente formados y capaces como poco más que carne de cañón que era incapaz de volar más alto que lo que permitía el pesado lastre de su color de piel. Son pues los seis números que conforman ‘Dreaming Eagles’, no sólo una crónica alucinante del batallón Tuskegee y sus logros militares, sino una canción que Ennis entona de corazón para homenajear a unos hombres que lucharon desde el aire por ganar batallas en los corazones de tierra y que, trascendida la Segunda Guerra Mundial, continuaron peleando por los derechos de sus congéneres. Adornado todo ello con ejemplar gracilidad por el arte de Simon Coleby —al que ya le debemos un espectacular tebeo bélico de fantasía llamado ‘The Royals‘, publicado por DC hace algunos años—, es este volumen que nos trae Planeta Cómic uno de esos que añadir a esa porción de nuestra tebeoteca que alberga, orgullosa, las obras de un guionista que conoce muy pocos iguales en su trabajo.

Dreaming Eagles

  • Autores: Garth Ennis y Simon Coleby
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio:14,95 euros

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