Cuando los héroes mueren: Superman

Treinta años. TREINTA. AÑOS —bueno, casi treinta, que las tres décadas se cumplirán el próximo enero—. Y parece que fue ayer cuando, convulsionada por la magnitud del evento, el mundo del cómic acaparaba titulares como nunca lo había hecho hasta entonces en nuestro país. La ocasión, eso sí, no era para menos: Superman, el hombre de acero, el último hijo de Krypton, el superhéroe por antonomasia, aquél que, a lo largo de las décadas había servido de inspiración para el nacimiento de incontables émulos, el superhombre al que Christopher Reeves había dado legendaria vida en la gran pantalla…moría salvajemente en las páginas del número 75 de la colección que llevaba su nombre a manos de una criatura que, con el ominoso nombre de Juicio Final, también perecía en la liza con Kal El.

Nunca antes había pasado nada parecido…bueno, eso no es del todo cierto, las ‘Crisis en Tierras Infinitas‘ habían puesto patas arriba el Universo DC seis años antes, pero lo inabarcable del épico evento, trufado de decesos como el de Barry Allen o el de Supergirl, no podía medirse, por su carácter de reorganización del cosmos de la editorial, con lo que Dan Jurgens, Karl Kesel, Jerry Ordway, Louise Simonson y Roger Stern idearían para una saga que no sólo abarcaría la aparición de Juicio Final, su mastodóntico enfrentamiento con Superman y el citado número 75 ejecutado, a base de una splash page tras otra por Jurgens. No, la ambición de los guionistas, y la editorial, iba mucho más allá y, como descubriríamos a lo largo de los ocho meses que siguieron al fallecimiento del superhombre original, la muerte de Superman sólo era el arranque de algo mucho más grande. Pero no nos adelantemos y contemos las cosas como hay que contarlas…

Juicio Final aparecía en el número 78 de ‘Superman. The Man of Steel‘, la cabecera con la que John Byrne había reinventado por completo al personaje después de ‘Crisis en Tierras Infinitas’. Allí, Simonson y John Bogdanove introducían a una criatura envuelta en su totalidad por un atuendo verde militar de la que ese número no ofrecía mucha más información de la que dejaban entrever sus cinco primeras páginas. No sería hasta el siguiente, el 69 de la ‘Justice League America‘, que veríamos al monstruo cruzar golpes con los por aquél entonces integrantes de la formación: Booster Gold, Blue Beetle, Guy Gardner, Fuego, Máxima y Bloodwynd. A partir de ahí, y con una espectacular página final de Jurgens dejando claro que había nacido para dibujar, con su característico y noventero estilo, tan determinante instante en la historia del cómic, la historia iría pasando a las cabeceras de ‘Superman‘ —también dibujada por Jurgens…todo terreno el chaval—, ‘Adventures of Superman‘, con un magnífico Tom Grumett a los lápices, ‘Action Comics‘, con Jackson Guice como responsable de la parte gráfica y, por fin, los dos brutales compases finales en ‘Man of Steel’ y el septuagésimo quinto ejemplar de ‘Superman’.

Decir que la lectura de aquellos números dejó impresionado a un joven coleccionista que sólo hacía unos meses que había empezado a tomarse en serio esto de «arrejuntar» tebeos es quedarse muy cortos: recuerdo perfectamente que, con el eco de lo que los diferentes telediarios habían anunciado a bombo y platillo resonando todavía, pasé por delante de uno de los pocos kioscos de mi ciudad natal que vendían cómics y allí estaba, rojo sobre negro y con una chapa de regalo, el tomo de ediciones Zinco que recopilaba el evento. Tuve que ir corriendo a casa de mis padres, pedirle dinero a mi madre y volver corriendo al kiosco porque, la señora que lo regentaba no se fiaba de que aquél chaval imberbe que casi le había implorado que se lo guardara. La de veces que llegaría a leer, releer, desgastar y volver a leer aquellas maravillosas páginas —las splash del 75 USA eran algo que nunca había visto en mi corta experiencia como lector asiduo de tebeos— quedan en el recuerdo junto a todo lo demás que formó parte de aquél instante de tanta relevancia histórica.

Más, como decíamos antes, y usando la manida frase, «la muerte había sido sólo el principio», tras ocho números repartidos en las diferentes cabeceras antes nombradas en los que se extendería ‘Funeral por un amigo‘, venía la primera sorpresa de las muchas que los siguientes cuatro meses nos reservarían: y es que, comenzando en el número 500 de ‘Adventures of Superman’, arranca ‘El reinado de los Superhombres‘, un camino que se extendería sobre las cuatro cabeceras y a lo largo de los meses de junio a octubre de 1993 y que, primero, nos presentaría a cuatro candidatos diferentes a recoger el manto de Superman. Ellos eran, a saber, el Superman Cyborg —introducido por Jurgens en las páginas de ‘Superman’—; el último hijo de Krypton, una suerte de consciencia reencarnada de Superman —creado por Stern y Guice en ‘Action Comics’—; el literal Hombre de Acero en el que se convertirá John Henry Irons —escrito por Simonson y dibujado por Bodganove— y, por último, el chulesco Superboy con chupa de cuero que, clon de Superman —los noventa, no preguntéis—, será responsabilidad de Kesel y un Grumett en su mejor momento.

Quizá no tan sólido y coherente como todo lo que habíamos visto hasta el momento, es de valorar, con la perspectiva que da la distancia, que se construyera algo tan entretenido, variado y en última instancia épico como ‘El reinado de los Superhombres’. Bien es cierto que su objetivo, que se podía leer a distancia, era traer de vuelta al Superman original lo antes posible y no dejar un hueco en la parrilla de DC que, de haberse prolongado, no sólo habría causado más ira entre los fans más acérrimos del personaje —aquellos que, todavía sin internet, se hicieron escuchar…y mucho—, sino que habría provocado un eventual descenso de las ventas en un momento en que la editorial estaba muy por delante de lo que se cocía en Marvel después del abandono de «los siete de Image«, pero poco importa que así fuera dado, como decimos, lo bien que nos lo pasamos los lectores de entonces, sobre todo con lo que leíamos en ‘Superman’ y ‘Adventures of Superman’.

Suponemos que bajo ese espíritu, y no queriendo perder la enorme ventaja en que le había colocado el cacareado deceso de Superman, DC estructuraría las cosas para no estirar esta saga completa de la muerte que recoge ECC, algo que, cuidado, aún así contó sus largos 10 meses para dejar todo bien cerrado. Años después, en una maniobra inevitable, la editorial traería de vuelta a Juicio Final y explicaría su origen ligándolo a Krypton en una miniserie ejecutada por Jurgens que ya carecía de todo interés. Pero, hasta que eso pasara, la casa de Superman, Batman y Wonder Woman se había marcado un tanto de aúpa que, por si alguno no lo recuerda, coincidió en el tiempo con otra convulsión que, no obstante, no llegaría a lo sonado de Superman: la ruptura de Batman por parte de Bane y todo lo que acarreó ‘Knightfall‘. Pero eso, como suele decirse, es otra historia.

La muerte de Superman. La saga completa

  • Autores: VVAA
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 896 páginas
  • Precio: 60 euros

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