‘Crónicas de juventud’, tiempos modernos

No hace falta rascar mucho más allá de la superficie que conforman el 95% de las obras de Guy Delisle para apercibirse de que lo mejor que ha sabido hacer el quebequés hasta la fecha ha sido relatar sus experiencias personales y profesionales. De hecho, fuera de ese ámbito que tanto juego le ha dado al autor en títulos como ‘Pyongyang‘ —sin lugar a dudas, mi favorito de toda su producción—, ‘Shenzen‘, ‘Crónicas birmanas‘ o ‘Crónicas de Jerusalén‘ —por no hablar de la vena más humorística explorada en los diversos volúmenes de ‘Guía del mal padre‘—, sólo encontramos, si la memoria no me falla, dos títulos, la irregular ‘Inspector Moroni‘ y la SOBERBIA ‘Escapar‘, último proyecto que le leíamos al autor hace ya la friolera de un lustro que, como hemos dicho últimamente en alguna que otra ocasión, a saber dónde diantres ha ido a parar.

Ponderaciones del paso del tiempo al margen, es bien evidente que «mirarse el ombligo» —sin ninguna de las connotaciones negativas que suelen estar asociadas a la expresión— es lo que mejor se le da al canadiense, y eso es algo que queda demostrado, quizás de forma menos acusada que en ocasiones anteriores, pero demostrado a fin de cuentas, con ‘Crónicas de juventud’, último trabajo del dibujante y animador que, como siempre, nos presenta Astiberri. En él, Delisle echa un vistazo honesto y sin mucha carga de nostalgia a los tres veranos que pasó trabajando en una fábrica de papel para poder pagarse los estudios universitarios, y nos presenta a un yo poco social que aprendió un oficio que nunca llegaría a desarrollar en toda su dimensión y que conoció a gente que, probablemente, nunca haya vuelto a ver en su vida.

En contraposición a ‘Pyongyang’ o sus dos ‘Crónicas…’ previas, en las que las tintas se cargaban de manera sutil pero contundente en analizar la vida en otras tierras y con culturas tan cerradas como la de Corea del Norte, ‘Crónicas de juventud’ se queda algo corta por cuanto el discurrir de sus 144 páginas, si bien pasa volando, lo hace en aras de dejar atrás reflexiones laterales para exponer tal cual el monótono y grisáceo trabajo en una factoría en la que cada pieza humana tiene asignado una labor concreta. Saliendo de ese esquema en las pocas ocasiones en las que nos asomamos a su vida personal fuera del horario de fábrica —hubiera sido muy interesante que abundara en más detalles en lo referente a la relación con su padre—, y, por supuesto, sujeto a la claridad y simplicidad de la que siempre ha hecho gala su «arte», es ‘Crónicas de juventud’ una obra menor de Delisle…aunque eso, considerando su estatus, no pueda considerarse como algo negativo.

Crónicas de juventud

  • Autores: Guy Delisle
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: 16 euros

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