‘Corredores aéreos’, crisis y resolución

Tiempo ha que no nos asomábamos a una nueva obra de Étienne Davodeau. De hecho, tirando de hemeroteca, y no dejando que fuera mi memoria la que os ofreciera una fecha concreta, no hablábamos por estas líneas del autor de ‘Los ignorantes’ desde hace la friolera de ¡¡seis años!! Por aquél entonces recalábamos, en un lapso de tiempo bastante corto —con poco más de un mes de separación entre uno y otro—, primero en ‘Rural’ que, según recuerdo —y leo— nos pareció una historia «fresca, llena de encanto y de una asombrosa capacidad de «enganchar»» y, después, en el integral de la maravillosa ‘Lulú, mujer desnuda‘, que comentaba nuestro compañero Mario y que, a título personal, está ahí, codo con codo, con la grandeza que Davodeau destilara en la citada ‘Los ignorantes’.

Natural es pues que, ante una nueva obra del artista francés, mi expectación fuera considerable, ya no sólo por venir por él firmada, sino por el largo lustro que me separaba desde la última vez que contemplara páginas suyas. Expectación acompañada de temor —ya sabéis, los gustos cambian y uno no sabe si lo que hace cinco o seis años le hacía tilín lo seguirá haciendo—; temor que se esfumó raudo cuando, tras pocas páginas de lectura de este ‘Corredores aéreos’, puede uno confirmar que lo que hace tan característico al estilo de narrar historias de Davodeau, sigue completamente intacto: continuan pues, incólumes, su maravillosa forma de construir personajes con cuatro trazos; esa singular cercanía que uno siente siempre con los mismos, importando muy poco la diferencia de edad o de idiosincrasia que pueda separarlos de ellos; ese talante afable y «casero» que parece invitar al lector a abandonarse a lo que quiera que sea que le vaya a plantear el discurrir de la acción o, por supuesto, un grafismo perfectamente reconocible que, sin ser nada del otro jueves es tan reconocible como perfecto esposo del guión.

Incidiendo aquí en acercarse a un personaje que, en clave masculina y pasando por un proceso de crisis existencial, recuerda mucho a su Lulú, Davodeau recorre en las páginas de ‘Corredores aéreos’ lugares comunes del cine costumbrista francés que, en sus manos, no parecen ni tan comunes ni tan costumbristas: Yvan, el cincuentón en ciernes que no sabe muy bien qué hacer con su vida, ni con su esposa ni con sus amigos, ni con una reconciliación entre su pasado y su presente que nunca llega, es un perfecto corolario de muchas de las angustias que, en menor o mayor medida, nos acompañan a todos cuando nos vamos haciendo más viejos. Sin en que ningún momento parezca que alguna de sus decisiones está exagerada para aumentar el calado dramático de la lectura, Davodeau vuelve a conseguir que, al recorrer con la vista sus páginas y leer con atención sus diálogos, uno se sienta como en casa. Una sensación enormemente agradable que, esperemos, no tarde otros seis años en volver a aportar calidez a nuestras tebeotecas.

Corredores aéreos

  • Autores: Etienne Davodeau
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas:116 páginas
  • Precio: 22,50 euros

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