‘Battlechasers’, el Madureira definitivo

Hablar de ‘Battlechasers‘, cosa que nunca habíamos hecho en esta página, es hacerlo, al menos en el terreno personal, de un cómic que fue mucho más que un cómic. Hablar de ‘Battlechasers’ es hacerlo de un tebeo que impresionó considerablemente a mi yo de hace 23 años, uno que no llevaba en su mochila el recorrido por el mundillo que hoy arrastro y que todavía se dejaba epatar por la espectacularidad gráfica aunque no viniera acompañada de un guión a la misma altura. Es hablar, aunque eso sí lo hicimos a placer en la reseña de ‘Danger Girl‘, de Cliffhanger!. Es recordar aquellos tiempos con internet «a pedales» en que servidor buscó toda la información que pudo encontrar sobre la serie de Joe Madureira, descargándose hasta ilustraciones a lápiz a una calidad pésima para después colorearlas con la versión que fuera de por aquél entonces de Photoshop. Es, también, dar cuenta de las varias veces que llegué a comprarme la cabecera: en grapa, en recopilatorio en tapa blanda, en recopilatorio en tapa dura, en Absolute…Es, en definitiva, acercarnos a un título que, lamentablemente inacabado —hablaremos más abajo de esto—, servidor tiene en muy alta estima…aún a sabiendas de su muy considerable falla.

Y es que, para no andarnos por las ramas, el guión de ‘Battlechasers’ es, como mucho, irregular si uno quiere ponerse «tiquismiquis», claro: Madureira tuvo claro desde un principio que lo que iba a ofrecer en su apuesta dentro de Cliffhanger! era una serie de fantasía que no iba a tener, ni mucho reparo en echar mano de clichés del género, ni en plantear situaciones cuyo resultado se veía venir a la legua, ni en contar con personajes que se adherían con fuerza a arquetipos muy trillados bajo los cánones de paradigmas como la obra de Tolkien o cualquiera de los más conocidos títulos de espada y brujería. Si se mira con ojos torvos, el resultado es, obviamente, un refrito parido con más o menos fortuna —todo dependerá de la magnitud del espíritu crítico del lector— que hace aguas aquí y allá y, para colmo, no remata faena. Si se mira, no obstante, asumiendo pedirle aquello que sí da, entonces ‘Battlechasers’ es una fiesta constante cargada de una épica muy a lo Michael Bay, esto es, tan espectacular como vacía, pero entretenida hasta decir basta.

Situada en un mundo fantástico, la serie sigue a cuatro personajes, Gully, la hija de un rey ha desaparecido en misteriosas circunstancias y que ha dejado atrás unos guantes que otorgan tremendos poderes a quien se los ponga; Knolan, un mago que parece un cruce entre Gandalf y el maestro Mutenroshi de ‘Dragonball‘; Calibretto, un golem metálico con más alma que muchos de los personajes humanos que aparecen por la cabecera; Garrison, un espadachín y guerrero consumado que recuerda, y mucho, al Aragorn de ‘El señor de los anillos‘ y, como añadido al cuarteto, Red Monika, una neumática y ambigüa ladrona que tiene pasado común con Garrison. Utilizando como McGuffin del entramado la búsqueda del padre de Gully y los muchos intereses que hay en conseguir los guantes que porta la pequeña de nueve años, el conjunto queda aderezado por las muchas tortas, los muchos monstruos y la mucha acción desabrida que caracteriza a un cómic que, de no ser por el dibujo, no hubiera logrado trascender los lustros como lo ha hecho.

Porque, mal que le pese a alguno —y a alguno que otro seguro que le pesará— el Joe Madureira que llega a ‘Battlechasers’ lo hace con una contundencia de argumentos gráficos que, espectaculares, han llegado a su máxima expresión después de haber transitado por las varias instancias en que se detuvo en el Universo Marvel, donde fue asciendo de manera meteórica desde la solidez de sus planteamientos iniciales en ‘Deadpool‘ hasta la suma espectacularidad que llegamos a verle en sus mutantes para la Era de Apocalipsis. Así las cosas, el artista que encontramos aquí no conoce límites, ni en un diseño que, a todas luces, supera por goleada a todo lo que le habíamos leído anteriormente, ni en una narrativa que tiene ya incorporadas todas las herramientas habidas y por haber para hacer de cada página, paradigma de la indiosincrasia yanqui de hacer cómics. Si a eso le unimos un colorido soberbio y una acción que NO-DA-DESCANSO, en lo que queda ‘Battlechasers’ con sus nueve números es en un ejercicio, autocomplaciente, sí, pero modélico en lo que quiere y sabe ofrecer.

Pero, ay. Completados esos nueve números que tardaron la friolera de tres años en salir por diversos avatares —la lentitud de Madureira, los cambios de editorial…—, el mundo de los videojuegos llamó a la puerta del artista y, en los veinte años que han pasado desde entonces, y con tan sólo dos o tres proyectos aparecidos en Marvel con su firma —fantásticos todos, pero insuficientes para los que «flipamos» con su trazo—, no ha habido manera de que ‘Battlechasers’ haya conocido el final que creo que merecemos los que, en estas dos décadas, hemos seguido insistiendo en que se diera cierre a todo lo mucho que quedaba abierto. Sí han habido muchos dimes y diretes, pero nada concreto mientras Mad! se dedicaba a diseñar personajes y escenarios para ‘Darksiders‘ o su muy recomendable traslación de ‘Battlechasers‘ al mundo «gamer», instante en el que, por fin, hace cinco años, el artista comenzó a pronunciarse, algo más en firme, sobre el regreso de la cabecera impresa.

Y, aún así, no ha sido hasta hace pocas semanas que Madureira ha confirmado definitivamente la vuelta de la serie…aunque no como habríamos querido: echándonos un jarro de agua fría a medio llenar, el autor anunciaba que, sí, ‘Battlechasers’ volverá para cerrar con tres números, del 10 al 12, la historia. Eso sí, sin él en el tablero. En su lugar, será el francés Ludo Lullabi el que se encargue de rematar faena. Una decisión que no entendemos por mucho que lo que hemos podido verle al artista francófono se acerque a las formas de Joe Mad y que, esperemos, no se salde —por mucho que Madureira afirme lo contrario— con algo que no desluzca el conjunto. Cruzados tenemos los dedos.

Battlechasers

  • Autores: Joe Madureira
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 312 páginas
  • Precio: 30 euros

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