‘Batman: Justicia Ciega’, muy cinematográfico

Para todos aquellos que tenemos al Caballero Oscuro como uno de nuestros referentes en las viñetas, la política de reedición que está siguiendo ECC desde que nació no para de darnos alegría tras alegría. Dejando a un lado el chascarrillo fácil, y bastante cansino, que desde algunos sectores se empeñan en recordar una y otra vez (ya saben, La Broma Asesina y las distintas versiones que se pueden encontrar en las librerías), la verdad es que la editorial de la Ciudad Condal sigue a lo suyo, recuperando obras de gran interés y poca disponibilidad. El presente volumen, este ‘Batman: Justicia Ciega’, ya fue publicado anteriormente tanto por Zinco como por Planeta y, aún así, no hay forma de encontrarlo si no se acude al siempre temible mercado de segunda mano. Sí, es otra aventura de Batman, y sí, se trata de un proyecto bastante especial por los autores involucrados y por las circunstancias que lo rodearon en el momento de ver la luz.

Con motivo del cincuenta aniversario de la primera aparición del personaje y con el número 600 de Detective Comics a la vuelta de la esquina, se decidió apostar desde la editorial por un relato que se saliera un poco de la norma. Dennis O´Neil puso el punto de mira en un guionista que llamara la atención del respetable, un Sam Hamm que venía del ámbito cinematográfico (es el responsable de los libretos pertenecientes a las adaptaciones firmadas por Tim Burton), una jugada pionera que, actualmente, se repite cada vez más con otros nombres como Kevin Smith, Allan Heinberg o Joss Whedon. Faltaba elegir al encargado de ilustrar la historia, una responsabilidad que caería finalmente sobre el joven Denys Cowan, el dibujante que junto al propio O´Neil se encargaría de una de las colecciones más interesantes que aparecieron durante la década de los ochenta: “The Question”. Dos personajes, Batman y Vic Sage, que se convertirían en dos referentes dentro de la bibliografía del autor.

En “Justicia Ciega” podemos encontrar todos los elementos que han hecho del defensor de Gotham City uno de los personajes más queridos por todos los lectores de comics. Como en otras tantas ocasiones, James Gordon recurre al Hombre Murciélago para que le eche una mano con uno de esos casos que carecen de lógica. Se ha encontrado un cadáver que parece haber sido asesinado con algún medio altamente sofisticado, tanto, que el cuerpo de la victima queda reducido a una masa licuada que hace imposible el poder reconocer y saber su identidad. El Caballero Oscuro se pone manos a la obra y llega hasta un tipo de nombre “El Quebrantahuesos” que, gracias a un artefacto/dispositivo sónico, destruye todo lo que ose ponerse en su camino. Junto con algunas tramas secundarias en las que tendrá mayor protagonismo Bruce Wayne, la obra termina teniendo el interés suficiente como para pasar páginas de manera compulsiva, ansiosos por llegar al violento enfrentamiento final entre héroe y villano. Este tipo de obras ochenteras siempre suponen un ejercicio de nostalgia bastante importante para los lectores de aquella época y, para los más recientes, también pueden conocer cómo se hacían antes las cosas, lejos de la sofisticación actual en la que todo parece tener una trascendencia mayúscula.

[Grade — 8.00]

  • Autores: Sam Hamm y Denys Cowan
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 160
  • Precio: 16,95 euros

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