‘Bat Alan. Biografía de un asesinato social’, la sinrazón de la ignorancia

Si le preguntáis a cualquier persona de mi entorno cuál es la que considero la mayor plaga que azota hoy por hoy a este mundo, es probable que os respondan casi sin pensar, por el constante, insistente y agotador apostolado que hago de dicho razonamiento, que lo que no puedo soportar es la ignorancia como fuente de muchos de los males que cabe encontrar en la sociedad del s.XXI…sea en el punto cardinal que sea de nuestro globo terráqueo: en un momento histórico en que nunca ha sido más fácil poder acceder a la información, a CUALQUIER información, y hasta a poder contrastarla por diversas fuentes, nunca cesará de sorprenderme que lo que servidor consideraría normal asociado a dicha facilidad, una búsqueda con mayor ahínco por parte del individuo de la excelencia que permite tener el conocimiento al alcance de la mano, esté provocando todo lo contrario, un rechazo cada vez más generalizado a saber y un abrazo cada vez más desaforado a conformarnos con la información que nos llega a través de la parcialidad de la red social de turno.

Sé que la perorata previa es una simplificación brutal de lo caleidoscópico de nuestra realidad y que, por supuesto, está enunciada así porque sirve muy bien a los propósitos de esta reseña, pero si lo pensáis por un momento y miráis a vuestro alrededor, es probable que terminéis coligiendo conmigo en que la inmensa mayoría de las actitudes retrógradas que veis en torno vuestra cada día, los miedos irracionales que la masa siempre acusa y cualquiera de los talantes que decantan en alguno de los términos acompañados de -fobo nacen, directamente, de la más ramplona y flagrante ignorancia, esa que no sea plantea, no ya informarse, sino que, rechazando el abrirse a lo que nuestro conocimiento acumulado es capaz de ofrecerle, basa su comportamiento en la más absoluta falta de empatía y de aceptar en los demás aquello que ella considera diferente o anormal.

Presa de esa ignorancia devino la muerte de Alan Montoliú Albert, un chico trans de Barcelona cuya historia ha atrapado tanto a Ramón Boldú que ha dejado su habitual carga de humor autobiográfico de lado para poder recoger, en estas casi 250 páginas, una breve pero intensa vida que estuvo marcada por el rechazo y la estrechez de miras, no del círculo cercano al joven —que abrazó sin más la condición de su hijo/hermano/primo/sobrino/nieto— sino de aquellos que le hicieron la vida imposible cuando, primero, dejó ver a las claras su inclinación por su mismo género de nacimiento para, poco después, comenzar el largo proceso que le llevaría a aparentar físicamente su género real.

Lamentablemente, la historia de Alan no es una rareza ni algo que nos pille de nuevas, sino una triste realidad a la que se siguen enfrentando, en pleno s.XXI, muchísimos jóvenes que descubren su condición sexual pero, por miedo al que dirán, no son capaces de expresarlas con libertad. A todos ellos no les vendría nada mal la lectura de un volumen que dice las cosas como son, que, desde el respeto máximo a la figura de su protagonista, nunca cae en el adorno o el suavizar los varios duros golpes que se reserva —esa última página es DEMOLEDORA— y que, gracias a la soltura tan característica del trazo del artista catalán y a la naturalidad que impregna el conjunto, se nos mete bajo la piel desde el minuto cero para que sintamos nuestra la enorme tragedia de la pérdida de un hijo…y de la impotencia de no poder ser quién decidamos ser.

Bat Alan

  • Autores: Ramón Boldú
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 248 páginas
  • Precio: 16 euros
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