‘Ángel Exterminador’, épica salvajada

Mira que siempre me ha parecido que las frases publicitarias que acompañan muchas veces a la contraportada o las solapas de los libros/tebeos son sólo eso, autobombo que, sinceramente, nunca he considerado que vaya a convencer a nadie para comprar un título, el que sea, a ciegas. Pero he de admitir que, llegados a este ‘Angel Exterminador‘ con el que La Cúpula recoge todo el trabajo que Iron desarrolló durante los 90 en las páginas de ‘El Víbora‘, la descripción que ahora os dejamos no pueda ser más ajustada:

Entre un tebeo de Jan y uno de Liberatore. Como una peli de quinquis dirigida por George Miller. Y con música de Slayer.

Vamos, que sin ser amante de la música de Slayer —bastantes son las ocasiones en que he dejado claro que mis filias sonoras son más clásicas y orquestales—, y gustándome lo justo la tebeografía de Liberatore, no podía sentir mayor curiosidad por saber en torno a qué diantres giraba este volumen y, por supuesto, si la afirmación que la editorial catalana arrojaba sobre el mismo era certera o, como decía más arriba, una mera maniobra de marketing más o menos afortunada. Para resolver pronto la duda diré que TODO de lo primero y NADA de lo segundo. Así de contundente se presenta ante nosotros, casi treinta años después de ver la luz por primera vez, un cabronazo en toda regla que, por abundar, hereda del gran Jan un dibujo soberbio, de Liberatore y Miller una mala baba tremebunda y de Slayer el no levantar el pedal desde que se abre la primera viñeta hasta que se cierra la última.

Dos historias, una en blanco y negro con sombreados azulados, la otra en una explosión de color que deja boquiabierto, bastan a Iron —Carlos Hierro— para construir a uno de los cabrones más malnacidos que uno ha tenido el gustazo de echarse a la cara en las páginas de un tebeo. Vamos, que así, sin pensar, diría que el Angel que aquí nos presenta el artista catalán, podría vérselas sin problemas con gentuza de la calaña de Jesse Custer o Castigador y, probablemente, salir airoso de la liza. Y es que Angel no se anda con chiquitas. De hecho, de haber llegado a presentarle tal concepto, seguro que le habría metido una pistola por algún orificio del cuerpo y habría apretado el gatillo tan sólo por ver cómo reventaba: bestial, descarnado, sin ningún tipo de adornos ni florituras que tapen alguna de las muchas salvajadas que le hace llevar a cabo, Iron dibuja en este hijo de puta de marca mayor a un personaje que, de haber nacido en otra época más amable para con la viñeta, habría llegado mucho más lejos que estas 164 páginas que se leen con ojos como platos y que, a la postre, saben a muy poco.

Reza la ficha biográfica que La Cúpula incluye en la solapa posterior de este MUY IMPRESCINDIBLE álbum, que Carlos Hierro abandonó el tebeo desencantado de lo difícil que era poder vivir de él en esta tierra nuestra y que, dedicándose al arte del tatuaje, vive hoy en Lübeck —a orillas del Báltico— dejando su arte en la piel de otros. Sólo puedo maldecir con todas mis fuerzas que la situación del mundillo haya sido siempre tan precaria en España y que talentos como el de Iron tuvieran que mirar para otro lado mientras la industria dejaba marchar a un ARTISTAZO que, de haber surgido hoy, habría cosechado mieles menos desagradecidas. Ironías de esas de las que no está exento su personaje y de las que, a buen seguro, Carlos Hierro se habrá tenido que reír a mandíbula batiente en más de una ocasión. Sea como sea, si por casualidad has terminado leyendo estas líneas, Carlos, recibe mis más sentidas GRACIAS por habernos dejado, hace ya tantos años, un regalo tan deliciosamente envenenado como ‘Angel Exterminador’. Que te vaya bonito.

Ángel Exterminador

  • Autores: Iron
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas:164 páginas
  • Precio: 24,90 euros

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