Un niño salva a su hermana de un alce gracias a técnicas de World of Warcraft [Frikada de la Semana]

Hans Jørgen Olsen

Para que después digan que los videojuegos no son educativos. Hans Jørgen Olsen, un chico noruego de apenas 12 años, salvó a su hermana pequeña del ataque de un alce, gracias a técnicas que aprendió jugando a World of Warcraft, junto con una enorme dosis de valentía y sangre fría.

Hans y su hermana estaban dando un paseo por un bosque cercano a casa, cuando en un despiste traspasaron el territorio donde se encuentran habitualmente los alces salvajes. Sintiendo su territorio amenazado, un alce les atacó. Pero entonces Hans recordó sus horas frente al monitor por las vastas tierras de Azeroth, y esto les salvó la vida.

Lo primero que hizo Hans fue encararse (taunt) con el alce, para provocarle y desviar su atención, poniendo así a su hermana fuera del interés del animal. En World of Warcraft, esa técnica se utiliza para que los monstruos se alejen de los miembros del equipo que estén en situación más delicada. Pero claro, ahora el alce iba a por Hans…

Sabiendo que él era el objetivo, Hans utilizó otra técnica que adquirió en el nivel 30: simuló estar muerto. El alce no tardó en perder interés ante la figura “inerte” del chico y se internó en el bosque. Una vez estuvo solo, recogió a su hermana, volvió a casa para relatar su hazaña. Sólo podemos suponer que su padre le ha pagado una cuenta vitalicia en World of Warcraft.

Así que la próxima vez que os digan que los videojuegos crean adicción, os vuelven antisociales, o que fomentan la agresividad, contad la historia de Hans, su hermana y el alce.

Vía | NextNature
En ZonaFandom | La Frikada de la Semana

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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