‘Bayonetta’. Análisis del juego más excesivo del año (¡y me refiero al 2010!)

Cuando Hideki Kamiya, autor de obras maestras como ‘Resident Evil 2’, ‘Devil May Cry’, ‘Viewtiful Joe’ y ‘Okami’ salió por las puertas de Capcom junto a dos de sus más valiosos colaboradores (Atsushi Inaba y Shinji Mikami) y anunció que se disponían a crear una nueva compañía, Platinum Games, ya suponíamos que algo se traía entre manos. Si ese algo es ‘Bayonetta’, desde luego ha merecido la pena.

Su protagonista es Bayonetta (ya sabéis de donde sale el título del juego), una bruja con problemas de memoria tras despertar del sueño de 500 años al que fue condenada por su propio clan (eso sí que es una siesta). La señorita tiene tantas curvas como pocos pelos en la lengua y aunque le queda un largo camino por delante hasta terminar de unir todas las piezas del puzzle en que se ha convertido su cabeza por culpa de la amnesia, sí que tiene dos cosas muy claras: odia a ángeles y posee un talento especial para hacerles sangrar a patada limpia.

El sistema de juego recuerda inevitablemente a ‘Devil May Cry’. No en vano, estamos ante un espectacular beat’em up en el que las patadas y los disparos se alternan en un mismo ataque mientras avanzamos siguiendo la misma mecánica lineal basada en estancias cuyos accesos se bloquean mágicamente hasta que no devolvemos al infierno cielo el alma del último de nuestros angelicales enemigos. Pero las diferencias terminan ahí. Kamiya rompe con todo y nos lanza a las fauces de una criatura llena de excesos en la que saltamos de una escena completamente surrealista a otra brutalmente sangrienta sin dejarnos tiempo para recuperarnos de las bromas y referencias que han colado entre medio; donde su protagonista convierte en una provocación hasta el más leve movimiento y no sabemos si reír, alucinar o entonar una de las frases que más saldrán de vuestra boca: «¡No veas como se han pasado!».

Mención especial al sistema de combate, de lo más variado que recuerdo haber visto nunca. A las decenas de combos que tenemos a nuestra disposición (ampliables tras pasar por cierta tienda que encontraréis en el mismísimo Infierno) y la posibilidad de utilizar las armas dejadas atrás por nuestros enemigos se unen los ataques de tortura, unas poderosas técnicas, diferentes para cada tipo de rival, que sacan todo el jugo a los amigos demoníacos de nuestra protagonista: guillotinas, potros, ruedas con pinchos, prensas, motosierras, la dama de hierro, un dragón, un pájaro, una araña (gigantes todos, claro)… sencillamente brutal.

Completar los 16 capítulos (más el epílogo) de ‘Bayonetta’ no es algo imposible pero que el nivel de dificultad más elevado inicialmente sea el Normal nos da una pista de que los otros dos niveles desbloqueables, Difícil y Climax Infinito, pondrán a prueba años de entrenamiento en el noble arte de machacar los botones del mando. Y ojo, que tampoco es que podáis machacarlos de cualquier manera. Acabar con sus enemigos requiere de toda nuestra pericia para encadenar los diversos y variados combos que la bruja pone a nuestra disposición; un catálogo de patadas, puñetazos, disparos (con pierdas y brazos), torturas y poses picantes que para sí quisiera el ‘Street Fighter’. A mi me costó 13 horas y media y creo que mi mando de Xbox no volverá a ser el mismo… ¡por no hablar de las terminaciones nerviosas de mis dedos!

Como decía antes, ‘Bayonetta’ es un videojuego excesivo, pero aunque es posible que algunos de estos excesos repelan a unas pocas almas desdichadas, lo cierto es que Kamiya ha logrado superar con creces lo que ya había logrado en la saga ‘Devil May Cry’ proporcionándonos un espectáculo grotesco y genial que gracias a su indiscutible personalidad nos hace olvidar y personar cualquier defecto que pudiéramos entrever. ‘Bayonetta’ va a dar mucho de lo que hablar (ya lo está haciendo en realidad) y tanto si es para bien como para mal, se lo habrá ganado a pulso. Sin lugar a dudas, no es un juego de medias tintas.

Lo encontraréis en las tiendas el próximo 8 de enero en versiones para Xbox 360 y PlayStation 3, esta última algo perjudicada en la conversión según cuentan (yo solo he tenido acceso a la de 360). Eso sí, en vista de que las diferencias parecen limitarse a la calidad de alguna textura y poca cosa más yo no me preocuparía. ‘Bayonetta’ no es la bomba en lo que a gráficos se refiere, es todo lo demás lo que lo hace grande: su jugabilidad, sus bromas, sus coreografías, la enfermiza imaginación de sus creadores para encontrar nuevas formas de tortura con la que sorprendernos (a nosotros y a nuestros enemigos)… en fin, que entre tanta sangre no os vais a parar a mirar si el filtro anisotrópico va igual de fino en la negra de Sony que en la blanca de Microsoft.

Postdata para los más viejos del lugar: Atentos a los homenajes a otros videojuegos, ya no de factoría propia, sino también a algunos clásicos de Sega como Afterburner, Space Harrier o (puede) que incluso Out Run (aunque en versión motera).

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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