‘The Ghost in the Shell’, clásico entre clásicos

En 1993, momento en el que aparece por primera vez en nuestro país de la mano de Planeta DeAgostini la primera edición en ocho volúmenes formato comic-book de 48 páginas del título que hoy nos ocupa, hace más o menos un año que el manga ha desembarcado en España gracias a la citada editorial y a la series roja y blanca de ‘Dragonball’. Un año en el que ha habido lugar para que otras casas como Norma también apuesten muy fuerte por el cómic venido del lejano oriente, ofreciendo a los lectores españoles asomarse a una forma muy diferente de concebir las viñetas respecto de las europeas o americanas que, hasta entonces, habían sido el único “sustento” de los amantes del noveno arte en nuestro país.

Cuando llega, ‘Ghost in the Shell’ viene en llamarse ‘Patrulla Especial Ghost’, y es la primera ocasión en la que unos incipientes aficionados al manga pueden tener en sus manos una serie creada por Masamune Shirow . Después de ella llegarán ‘Appleseed’, ‘Orion’ o ‘Dominion Tank Police’, pero será el título creado entre mayo de 1989 y noviembre de 1990 el que a lo largo de los años conocerá de manos de este redactor tantas lecturas como vanos han sido los intentos de buscar un sentido lógico o un hilo argumental a lo planteado por el mangaka.

Reeditado ahora en un lujoso volumen en tapa dura correspondiente a la colección Trazado de Planeta Cómic con motivo del estreno hoy mismo de la cinta de imagen real protagonizada por Scarlett Johansson —a la que, seamos sinceros, no veo ni de broma como Motoko Kusanagi—, ‘Ghost in the Shell’ es, probablemente, el epítome del cómic complejo y rebuscado que funciona a dos niveles bien diferenciados: el meramente visual y aquél que atañe al discurrir de su trama y a las intenciones aglutinadoras de su autor de todo tipo de referencias sobre religión, filosofía, ética, robótica y tecnología en general.

Página de la edición de 1993 de ‘Patrulla Especial Ghost’, con el sentido de lectura occidentalizado

En el primero, no cabe duda de que Shirow conoce pocos iguales tanto a la hora de diseñar maquinaria bélica y “cachivaches extraños” como a la de pasar de un trazo contenido y completamente serio a uno suelto y despreocupado destinado a plasmar de forma gráfica su particular humor. Con páginas a color que hacen que a uno se le desencaje la mandíbula —algo que la segunda parte, aún más compleja e incomprensible que ésta, consigue con mayor facilidad— donde ‘Ghost in the Shell’ no perdona es en el obscurantismo de su mensaje y en la dificultad que el lector medio va a encontrar, sí o sí, en la comprensión de aquello en torno a lo que gira esta historia situada en el Japón mega-tecnificado de 2029. Allí, y a lo largo de diez episodios más o menos conexos, más o menos desconectados, Shirow presenta a la citada mayor Kusanagi, una androide que forma parte de un comando especial destinado a dar caza a los más peligrosos hackers e impedir que dañen el “ghost”, algo así como el alma digital que reside en las máquinas del futuro.

El salto que se produce entre emisor y receptor a lo largo del transcurrir de la trama es tan brutal que todavía hoy, veinticuatro años más tarde —y, como decía antes, varias lecturas de por medio—, trato de buscarle sentido a este singular puntal del cómic nipón. De poco ha servido todo lo que he podido consumir desde aquella primera vez hace casi cinco lustros cuando este ejemplo sumo del cyberpunk que tanta influencia tendría en la ciencia-ficción posterior —por poner un ejemplo muy obvio, ‘Matrix’ no habría sido ‘Matrix’ de no haber existido antes este título— sigue esquivando la posibilidad de que, más allá de una primera capa de significado y de la sensación constante de que casi llegamos a aprehender lo que se esconde tras la tecno-cháchara que plaga las más de trescientas páginas de principio a fin, podamos afirmar a ciencia cierta que “sabemos de qué diantres va ‘Ghost in the Shell’. Pero quizás, sólo quizás, ahí resida parte de esa grandeza y del inequívoco atractivo que, de cuando en cuando, sigue provocando que volvamos a ella y sintamos que la enésima aproximación de turno sea, sin duda alguna, tan desconcertante y fascinante como la primera.

Habrá que comprobar si la cinta dirigida por Rupert Sanders se muestra más cercana que su contrapartida aviñetada —algo esperable tratándose de una producción estadounidense—; si, como se intuye, no será más que una iteración en imagen real del legendario anime que Mamoru Oshii dirigió en 1995 y que muchos consideran infinitamente superior al original impreso y si, en última instancia, se alzará como un vehículo digno a la altura de un manga que, por derecho, forma parte imprescindible de la historia del noveno arte…aunque no haya quien lo entienda.

The Ghost in the Shell

  • Autores: Masamune Shirow
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 352 páginas
  • Precio: 17,05 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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1 Comentario

  1. Ahora que vengo de ver la película, me asombra ver que allí donde Shirow nos confiaba hace décadas ideas y conceptos tan maravillosos. Los Señores de Hollywood no han creído que su público tuviera la cabeza para entender ni la cuarta parte en pleno 2017.

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