‘Sopa de udon’, pequeños relatos de lo cotidiano

Sé lo que estáis pensando. Bueno, al menos lo intuyo. Sé que he sido muy comodón. Lo sé. Que podría haberme currado algo más ingenioso, algún chascarrillo o algún juego de palabras. Repito, lo sé…¡¡pero es que no se me ocurría mejor titular para la entrada que el que ya viene incluído en la portada del volumen que hoy nos ocupa!! Espero sepáis disculparme.

Tonterías al margen, lo cierto es que nada define mejor lo que Yani Hu pone en juego en los cinco relatos independientes que conforman ‘Sopa de udon’ que esa sensación de extraordinaria cotidianeidad que impregna la lectura de principio a fin. Extraordinaria porque, aunque simple y cercana, al darle forma de pequeño relato, lo que hace la autora es ponerlas en valor y conseguir que trasciendan, al menos en parte, la acepción más vulgar del término «cotidiamo», provocando en el lector emociones muy precisas que, siempre con la ternura como base, se mueven en un amplio espectro que aglutina otros sentimientos como la tristeza, la añoranza o la indignación.

Apoyada en un dibujo del que lo más inmediato que se puede afirmar es que es típicamente oriental —no encuentro otra manera ahora mismo de definir un trazo tan anclado en la tradición del cómic venido del lejano oriente—, resulta complicado destacar una de las historias que se incluyen en este volumen publicado por Ponent Mon sobre las otras, pero si me forzarais a hacerlo, diría que es es ‘Los jerséis de mamá’ la que de manera más directa ha sabido llegar al corazoncillo de este redactor. Las otras también lo consiguen, pero no con la intensidad emocional con la que lo hace la enternecedora narración sobre, en esencia, la importancia de una madre en nuestras vidas. Muy recomendable lectura para entrar en calor en alguna fría tarde de invierno.

Sopa de udon

  • Autores: Yani Hu
  • Editorial: Ponent Mon
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 120 páginas
  • Precio: 15 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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