‘Saint Seiya: Legend of Sanctuary’, reimaginando los caballeros del Zodíaco

Saint Seiya ppal

Grabados en cualquier hueco libre de las muchas cintas VHS que se guardaban en la estantería del salón de casa de mis padres, los 114 capítulos de ‘Los Caballeros del Zodíaco‘ fueron visionados ´casi tantas veces durante mi adolescencia tardía (cuando la serie desembarcó en España en 1990 yo ya contaba con quince años) como los de ‘Dragonball‘, y ambos animes fueron los responsables directos de que, llegado el momento, servidor comenzara a tomarse en serio eso de coleccionar cómics. De hecho, a lo largo de los años que nos separan de aquellos primeros momentos de la década de los noventa, la presencia de las creaciones de Masami Kurumada y Akira Toriyama en sus muy diferentes ediciones en papel y formatos de video han sido una constante en las baldas de mi estudio y mi salón.

Tanto es así, que por mis cuatro lugares de residencia (los cuatro en los que he vivido desde que comenzara a leer y comprar cómics de forma compulsiva) han pasado las dos ediciones de Planeta de ‘Los caballeros del zodíaco’ (la de grapa y la actual kanzenban que comenzara EDT), las muchas que la misma editorial ha ido aireando de las aventuras de Goku hasta llegar a la definitiva que publicara hace casi ocho años o todos los DVD que Selecta sacó a la venta con el anime de las andanzas de Seiya y sus “colegas” que, si nada lo impide, serán convenientemente sustituidos por la edición en Blu Ray que la misma distribuidora comenzaba a publicar a principios de este mes de enero.

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Con estos antecedentes, sería más que lógico inferir que llevado por mi desaforada filia hacia ambos universos, comencé a consumir todos los derivados que, con el tiempo, fueron apareciendo de uno y otro, ya fueran en la forma de OVAS, en continuaciones animadas “aprobadas por su creador” o en series plasmadas en viñetas que intentaban perpetuar el éxito original de las sendas cabeceras. Nada más alejado de la realidad. Tanto es así, que en las dos décadas que han transcurrido desde que devorara con fruición los animes “matriz”, sólo han sido dos las ocasiones en las que me he dejado llevar por la curiosidad y he terminado acercándome a una película original con Goku o Seiya como protagonistas. La primera fue hace unos meses cuando acudí al cine a ver ‘Dragonball. La batalla de los dioses‘, una cinta de la que obvié escribir crítica por cuanto me pareció un capítulo cualquiera de la serie alargado hasta el hastío y sin ningún tipo de encanto. La segunda, como podréis imaginar, es ésta que hoy nos ocupa.

La producción más cara de la historia de la Toei ya había llamado poderosamente mi atención por cualquiera de sus espectaculares trailers pero, sinceramente, no tenía ni pajolera idea de en torno a qué diantres iba a orbitar su guión ni si, finalmente, sería un capítulo más de la serie original prolongado para la ocasión hasta la hora y media de metraje como le había pasado a la cinta protagonizada por el guerrero Saiyan. Afortunadamente no es así, sino justo lo contrario, ya que lo que aquí se puede encontrar el fanático del anime es un ejercicio de compresión extrema en el que Masami Kurumada, Chihiro Suzuki y Tomohiro Suzuki (los guionistas acreditados) resumen todo el primer tramo inicial de la serie de televisión desde su primer episodio hasta el final de la saga de los caballeros de Oro, reimaginando por el camino parte de la historia que Kurumada plasmó primero en viñetas hace cuatro décadas para ofrecer una versión algo más acorde a los tiempos y gustos actuales.

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Y aunque el resultado a nivel de libreto no sea ninguna maravilla (tampoco es que el producto original, llegado el momento, fuera un dechado de virtudes con su reiteración del mismo esquema argumental nuevo enemigo/rapto de Saori/enfretamiento de Seiya y sus compañeros con caballeros super-poderosos a los que terminan venciendo in extremis) no deja de ser cierto que sus 93 minutos se pasan como una exhalación gracias a que, con la limitación que la duración impone, se elimina cualquier “paja” de carga dramática y la cinta se centra en un noventa por ciento de su metraje en lo que realmente siempre “moló” del producto originario, esto es, lo imaginativo de sus combates y de los poderes de los que hacían gala los diferentes caballeros.

Aquellos que ya vieran en su momento la saga de la que mana este filme en la caja tonta (o se acercaran a las páginas del manga) es muy probable que echen en falta un mayor alarde de novedad en los esquemas argumentales a los que se ciñe ‘Saint Seiya: Legend of the Sanctuary‘ por cuanto, salvo un par de nimias excepciones, el avance de la trama sigue al pie de la letra lo que ya pudimos ver/leer hace años. Ahora bien, si esta importante falla se deja de lado (a fin de cuentas, esto es ‘Caballeros del Zodíaco’ no Shakespeare) y uno se sienta dispuesto a pasárselo bomba y rememorar tiempos de antaño, lo que va a encontrarse es una producción que entretiene como la que más y que para colmo lo hace con una componente visual asombrosa.

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Y aquí no hay lugar a valoraciones negativas (al menos no por parte del que esto suscribe): como espectáculo de acción animada, ‘Saint Seiya: Legend of Sanctuary’ no defrauda ni un sólo momento. Resideñados los personajes y armaduras lo suficiente como para darles un halo de novedad, el estilo de animación 3D que ya vierámos en, por ejemplo, las producciones de ‘Final Fantasy‘ (tanto en ‘Spirits Within‘ como en ‘Advent Children‘), le sienta como un guante a las intenciones renovadoras de Kurumada y Kei’ichi Sato —el director— y la cinta termina posicionándose como un vehículo capaz de atraer tanto a los fans que llevan ahí desde siempre como a aquellos que se suban al carro seducidos por lo espectacular de la propuesta.

Insisto, no hay nada en el guión y la historia de ‘Saint Seiya: Legend of Sanctuary’ que indique que los escritores se hayan tomado muchas molestias a la hora de redactar un relato que se sostiene con mimbres mínimos para dejar que las soberbias secuencias de acción que trufan el metraje copen todo el protagonismo. Si uno tiene claro esta fundamental cualidad de la producción nipona y se deja llevar por su frenético ritmo es probable que termine disfrutando como un enano de una cinta que, si algo consigue, es quitarle años al cuarentón en ciernes que se adentró en el mundo de Seiya, Siryu, Hyoga, Shun, Ikki y Saori cuando todavía era un chaval. Aunque sólo fuera por eso, ya valdría la pena su visionado.

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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2 Comentarios

  1. Yo empecé en esto por Seiya y compañía (dame tu fuerza pegaso! qué recreos 🙂 ). Y sí que me he ido acercando a los productos derivados: Episodio G y the lost Canvas fundamentalmente. La ampliación de las posibilidades del universo de Kurumada me encantó. Más trasfondo, más protagonismo a los caballeros de oro, más personajes pero con regusto añejo… Por eso, cuando vi anunciada esta película me generó un montón de expectación. Lo malo es que no había visto una crítica buena hasta ahora. Y me habéis devuelto la esperanza. Picaré, como tantas otras veces.

    • Si te gusta ‘Caballeros del Zodíaco’ esto te va a gustar. Eso sí, mente abierta, que en ciertos sentidos se desempolva mucho de lo que ya conocíamos de los personajes mientras que, en otros, tira (y de qué manera) de no definirlos por aquello de “si ya los conocéis, ¿qué falta hace desarrollarlos?”. Ya me contarás si finalmente te “mola” o no 😉

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