Pompoko [Especial Studio Ghibli]

Tras ‘La tumba de las luciérnagas’ y ‘Recuerdos del ayer’, Isao Takahata se puso manos a la obra con su tercera película del Studio Ghibli, Pompoko (Heisei Tanuki Gassen Pompoko, 1994), una comprometida y ecologista fábula sobre los problemas del desarrollo urbanístico descontrolado y la destrucción de los hábitats naturales.

En Pompoko, los tanuki (una especie de mapaches originaria de Asia) ven como el bosque en el que viven empieza a ser destruido por un proyecto de construcción del gobierno japonés a las afueras de Tokio. Ante esta amenaza común y conscientes de los problemas que puede acarrearles, las diferentes tribus de tanuki empiezan a unirse para trazar un plan con el que frenar el avance de los humanos gracias a su legendaria habilidad para cambiar de forma.

Pese a lo que pueda parecer, Pompoko no es una película para niños y siguiendo la tónica general de todas las producciones de Takahata, ofrece un relato adulto que aunque recurre frecuentemente al humor y la fantasía, se encarga de recordarnos constantemente lo serios y reales que son los temas que abarca. Con un estilo sobrio que en ocasiones podría definirse casi documental, Takahata nos pone en la piel de los tanuki para que sintamos en nuestras propias carnes lo que está en juego cuando se habla no solo de la coexistencia con el medio ambiente, sino también del respeto por las tradiciones y la empatía con los demás, sean o no de nuestra misma especie.

Ambientada en un entorno cargado hasta el delirio de referencias a la mitología y el folclore japonés, Pompoko es quizás una de las películas menos accesibles del estudio para el público occidental, y todos los mapaches del mundo no son capaces de esconder el hecho de que sus 114 minutos de duración adolecen de serios problemas de ritmo que van y vienen de forma intermitente.

Por lo demás, hay que reconocer como virtud el que Takahata se atreva a lanzar un mensaje de esperanza a través de un final desolador que no cae en la complacencia y deja en el espectador toda la responsabilidad moral y ética para decidir lo que hacer a continuación. El desarrollo es una fuerza imparable, y esta película, por encima de cualquier otra de la factoría Ghibli, nos enfrenta con sus consecuencias sin concesiones. Si vas a consentir que donde antes había un bosque ahora se construyan pistas de pádel o campos de golf, al menos ten la decencia de mirar lo que pasa con la fauna y flora que antes había allí, no te conformes con hacerte el tonto y suponer que los animales se habrán ido a otra parte. Cada vez quedan menos «otras partes».

Algunas curiosidades

* El título original de Pompoko, ‘Heisei tanuki gassen pompoko’, significa literalmente La batalla Pompoko de la era Heisei Tanuki. Heisei es el nombre de la era actual de Japón iniciada por el emperador Akihito tras la muerte de su padre Hirohito en 1989 (de modo que ese fue el primera año de la era Heisei y ahora nos encontramos en el año 22). Curiosamente, los tanukis parecen tener también su propio sistema de calendario al margen del japonés y al principio de la película, el narrador dice «En el año 31 de la era Pompoko…». Respecto a esta palabra, «Pompoko», es el sonido que se supone hacen los tanuki cuando golpean sus barrigas (o testículos según la versión). En una canción infantil muy famosa llamada «Shojoji no Tanuki Bayashi» los tanuki inflan sus barrigas y las golpean cantando bajo la luna el estribillo «Pom poko poko pom pom».
* El tanuki o perro mapache, es una especie de cánido salvaje (Nyctereutes procyonoides) de aspecto semejante al mapache que es originario de China oriental y Japón.
* Pompoko es una historia original de Takahata aunque fue Miyazaki quien tuvo la idea de hacer una película acerca de los Tanukis mientras pensaba en cuál sería el próximo proyecto que debería hacer Ghibli después de Porco. Al parecer, mientras se encontraban en mitad de un brainstorming Miyazaki empezó a decir en voz alta «Buta, buta, buta… ¡Tanuki!» (Cerdo, cerdo, cerdo… ¡mapache!).
* La zona en la que viven los tanuki es Tama Kyuryou (las colinas de Tama), una vasta zona de colinas que abarca dos prefecturas en la parte suroeste de Tokio y que fue fruto en los años 60 del mayor proyecto de desarrollo residencial de Japón abarcando las ciudades de Tama, Machida, Inagi y Hachioji. En esta misma zona es donde se desarrolla la historia de ‘Susurros del corazón’.
* La estación de tren que aparece en la película es la estación Seiseki-Sakuragaoka en la linea Keio de Tama, Tokio.
* Los avistamientos de tanuki en zonas urbanas se han vuelto más frecuentes en los últimos años por culpa de la destrucción de su hábitat natural por proyectos urbanísticos como el que se muestra en Pompoko.
* La película tiene un enorme número de referencias al folclore japonés, incluyendo la personalidad de los tanuki y su habilidad para cambiar de forma para engañar a los humanos (es frecuente encontrar estatuas de tanuki en muchísimos templos y santuarios de Japón, a menudo sujetando una botella de sake) al igual que los zorros (conocidos como kitsune) más astutos y maliciosos y también representados en multitud de santuarios (se estima que hay entre 30.000 y 40.000 estatuas de ellos en los santuarios del país).
* Las estatuas de piedra en la que se transforman los tanuki se corresponden con Jizo, la deidad protectora de los viajeros, los condenados al infierno y las almas de los muertos entre otros, muy fáciles de encontrar en los caminos.

* En Japón se cree que los tanuki pueden transformarse colocándose una hoja sobre la cabeza y que también pueden convertirlas en dinero pero en la película, Oroku puntualiza que «Eso solo lo hacen los novatos». Curiosamente, el traje de mapache que podemos utilizar en el ‘Super Mario Bros 3’ cuando cogemos una hoja es en realidad un traje de tanuki y entre otras habilidades nos permite convertirnos en una estatua de piedra inmune a los enemigos.
* Otra característica asociada a los tanuki es su habilidad para estirar sus testículos hasta alcanzar un gran tamaño (unos ocho tatamis, lo que es una barbaridad teniendo en cuenta que el tamaño estándar de un tatami son 180×90 cm) y las mismas estatuas con botellas de sake de las que os hablaba antes también suelen destacar por sus… atributos. Los japoneses son más tolerantes que los occidentales (especialmente que los estadounidenses) en este tipo de temas y nos es de extrañar que las frecuentes alusiones a los testículos en varias conversaciones y canciones hayan sido eliminadas del doblaje inglés o español o sustituidas por sinónimos más rebuscados como criadillas.
* En la película se utilizan tres diseños diferentes para representar a los tanuki: una versión realista para cuando interactúan con los humanos que recalcar que no estamos ante una película familiar de Disney y que los problemas a los que se enfrentan los tanuki (e infinidad de otras especies) son muy reales; una versión humanizada para que los espectadores se identifiquen más con ellos; y otra simplificada basada en el estilo del mangaka Shigeru Sugiura (del que Miyazaki es admirador). Al principio, cuando decidieron hacer una película acerca de los tanukis, Miyazaki tenía en mente un manga de Sugiura titulado ‘808 Tanukis’ y aunque al final las ideas de Takahata tomaron otro rumbo, decidieron conservar este diseño más propio de los dibujos infantiles para representar cuando los tanukis pierden la concentración y no son capaces de conservar por completo su forma.
* El barco con los tanukis que no pueden transformarse parte hacia Fudaraku, según un antiguo culto budista, una isla en el mar occidental en la que puedes abandonar tus temores y sufrimiento para alcanzar el Nirvana, representando así el viaje a la muerte.
* En el mándala que utilizan para enseñar a los tanuki más jóvenes aparece (además de un tanuki y un kitsune), un gato muy parecido a Moon de ‘Susurros del corazón’.
* Los espíritus de las dos jóvenes gemelas proceden del cuento de Kenji Miyazawa ‘Futago no Hoshi’ (Estrellas gemelas). Tanto Miyazaki como Takahata son dos grandes admiradores del trabajo de Miyazawa y este último llegó a dirigir la película ‘Sero Hiki no Goshu’ (Gorsch el violonchelista) en 1982 basada en otro cuento de este autor a cuya obra se hacen multitud de referencias a lo largo de Pompoko.

* En la escena en la que los tanukis se dirigen a la ciudad de los humanos para llevar a cabo su desfile de monstruos puede verse volando a Porco (‘Porco Rosso’), Kiki (‘Kiki’s Delivery Service’), Toroto (‘Mi vecino Totoro’) y Taeko (‘Recuerdos del Ayer’).
* Y hablando de esa escena, los monstruos que aparecen en la película son en su mayoría monstruos del folclore japonés llamados Yokai (¿os acordáis del libro ‘Yokai Attack!’?) y cada uno tiene su propia historia. Además, también tienen cabida en el desfile Fujin (el dios del viento) y Raijin (el dios del trueno) tal y como aparecen en la obra Fujin-Raijin-zu de Tawara Sotatsu, la obra de arte más importante de la historia de Japón; las ranas del Choju Giga, el manga más antiguo de la historia; los zorros contrayendo matrimonio del capítulo ‘Sol a través de la Lluvia’ de la película ‘Yume’ (Sueños) de Akira Kurosawa; o el tren de la novela de Kenji Miyazawa ‘Ginga Tetsudō no Yoru’ (La noche en el Tren Galáctico).
* Otro yokai sacado de una famosa historia de fantasmas japonesa son los Nopperabou, la gente sin cara que aterrorizan al pobre policía. La escena entera es basicamente idéntica a la historia original salvo por que no visten kimonos y el hombre se dirige a la estación de policía en lugar de a un puesto de Soba (fideos japoneses).
* La secuencia en la que el viejo tanuki se transforma en un samurai montado a caballo se basa en la famosa historia del samurai Nasu no Yoichi narrada en el poema ‘Heike Monogatari’ (El cantar de Heike) del siglo XIII. Al principio Takahata quería llevar esta historia al anime en lugar de la de los tanuki pero parece que Miyazaki puede ser muy persuasivo. Con sus 999 años, el viejo tanuki pudo presenciar con sus propios ojos la batalla de Yashima entre los clanes Minamoto y Taira y por eso todos le piden que les cuente lo que ocurrió.
* Buena parte de la música de Pompoko pertenece a Shang Shang Typhoon, un grupo de rock de Okinawa que utilizó muchas canciones infantiles tradicionales como «Shojoji no Tanuki Bayashi» o «Antagata Dokosa», esta última cantada por Shoukichi y Okiyo cuando salen jugando a la pelota (como lo hacen los niños japoneses) y que trata acerca de un cazador de tanukis. Otra canción, bastante más tierna y que le encanta a los niños trata acerca de los testículos de los tanuki balanceándose en el viento. A algunas de estas canciones se las conoce como Warabe Uta, y aunque son utilizadas por los niños en sus juegos muchas veces sus letras son incomprensibles en el japonés moderno. Un ejemplo de Warabe Uta es la canción ‘Toryanse’, la melancólica melodía que suena en algunos pasos de peatones en Japón (y frecuentemente utilizada en toda clase de animes y películas).
* Pompoko fue escogida para representar a Japón como mejor película extranjera en los Oscar de la academia aunque finalmente no resultó nominada.

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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