‘Paseos de un gourmet solitario’, el arte de comer

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Si bien son dieciséis los años que han transcurrido desde que ese genio del manga llamado Jiro Taniguchi se aliara con Masayuki Kusumi para acercarnos a las vivencias gastronómicas de un comercial japonés, han sido sólo seis los que separan a ‘Paseos de un gourmet solitario’ de la primera edición de Astiberri de ‘El gourmnet solitario’, una lectura que en su momento no hizo más que reforzar la inmejorable impresión que en este redactor ya habían causado las varias aproximaciones que había hecho al material ya publicado del artista nipón, ya de la mano de Planeta, ya de Ponent Mon, sin cuya aportación no habríamos tenido la oportunidad de acercarnos al grueso de la tebeografía de este fascinante autor.

Si bien es poco lo que separa a ‘Paseos…’ de su predecesora, la distancia temporal ayuda a que la percepción sobre esta continuación de aquella obra mansa y de aspiraciones sencillas sea, como poco, espléndida. Por no centrar el discurso en algo que a estas alturas ya resulta demasiado obvio cuando se habla de Taniguchi, el dibujo es, a todas luces, ESPECTACULAR: la delicadeza de su trazo, la perfecta fusión del mismo con las innumerables referencias fotográficas —resulta muy evidente que todos los platos que aquí aparecen han sido “calcados” de imágenes reales—, la extrema fluidez de su narrativa y la asombrosa tridimensionalidad y expresividad de sus personajes hacen que cada nueva aproximación a un título suyo sea, de manera indefectible, un auténtico festín para los ojos de principio a fin.

Pero siempre hay mucho más de lo que la vista puede captar en un volumen firmado por Jiro Taniguchi. Bien es cierto que, como ya pasara en ‘El gourmet solitario’, no es aquí donde podemos encontrar de forma más pura a la esencia de lo que ha hecho grande al mangaka en términos de lo que se nos cuenta —algo que el artista ha destilado por activa y pasiva en sus más reconocidos títulos— pero no deja de ser muy elocuente que, incluso con la carga de optimismo de la que hace gala el volumen y la ligereza que envuelve a todo el conjunto, haya lugar para poder apercibirse aquí y allá de cualidades que entroncan de lleno con la idiosincrasia melancólica y cargada de nostalgia que ha impregnado un considerable porcentaje de las páginas que el nipón ha producido en las tres últimas décadas.

Inclinada la balanza pues hacia términos menos “profundos” que los que podemos encontrar, qué sé yo, en ‘Barrio lejano’ o ‘El almanaque de mi padre’ —por citar los dos trabajos que mayores reconocimientos le han prestado a Taniguchi—, resulta innegable la habilidad de Taniguchi y Kusumi para sumergirnos en un vívido mundo de olores y sabores que, en blanco y negro y papel, llega a atesorar tanta intensidad como cualquier experiencia culinaria indirecta —leáse por ejemplo la que obtendríamos a través de un programa de televisión—. Considerando que, como decía, se trata de dibujo carente de color y estático, que nuestros sentidos puedan llegar a verse invadidos de las sensaciones que tendríamos al probar un bocado de cualquiera de los apetitosos platos que aquí se nos muestran es la señal más inequívoca posible del talento que se maneja en estas espléndidas páginas que merecerían varias estrellas Michelín.

Paseos de un gourmet solitario

  • Autores: Jiro Taniguchi & Masayuki Kusumi
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: 13,30 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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