Ohikkoshi, Samura vuelve a cambiar de registro

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Hace un tiempo, mi compañero Roberto Pastor nos habló de Los carruajes de Bradherley, un manga con el que Hiroaki Samura cambiaba radicalmente el registro empleado en La Espada del Inmortal para ofrecernos una historia cruel protagonizada por las chicas de un orfanato. Después de leerlo, me entraron ganas de seguir indagando en las obras de Samura publicadas en España y me encontré con Ohikkoshi (La mudanza).

Si con Los carruajes… saltó desde el Japón feudal a la Europa victoriana, con este manga publicado por Glénat nos mete de lleno en el Tokio de nuestros días. Allí nos encontraremos con un grupo de estudiantes en su último año de carrera que tratan de aprovechar el tiempo antes de formar parte del duro mundo laboral japonés; con una joven mangaka que se verá sumergida en la oscura realidad del crimen y la mafia; y con el propio Samura, que realiza una visita turística a Kioto.

Este tomo único recoge las tres historias, que Samura publicó en Japón entre 1999 y 2001 con el seudónimo de Takei Teashi (adaptación de la expresión inglesa “take it easy”). En ellas conserva su inconfundible estilo de dibujo, con trazos enérgicos y vigorosos; aunque en lo que respecta al guión, resulta difícil reconocer a este autor que siempre ha indagado en los rincones más oscuros de la naturaleza humana.

Para empezar, todas las historias cuentan con un sentido del humor muy peculiar que en ocasiones raya con el absurdo. Los diálogos cobran mayor importancia que en el resto de sus obras, y además incluye numerosos guiños y chistes dirigidos directamente al lector.

ohikkoshi2La mudanza es la historia que ocupa la mayor parte de las páginas del tomo. Aunque es cierto que algunas de ellas podrían haberse suprimido para darle un poco más de agilidad a la narración (como la historia del joven italiano), su reflejo de la juventud japonesa (extensible a la del resto del mundo occidental) es lúcido y certero. Con ella entra en el género del slice of life, en donde las relaciones personales, las reflexiones y las inseguridades de sus personajes están por encima de todo.

La segunda historia, Diario de un luncheon de lágrimas, tiene un comienzo muy prometedor, aunque en mi opinión, a Samura se le termina yendo un poco la pinza a medida que avanzan las páginas. Si quería mostrar la caída en desgracia y el posterior resurgimiento de la joven mangaka que la protagoniza, podría haberlo hecho de una forma más creíble, y no a través de sus estrambóticos deambulares por el submundo del crimen.

Por último, El infierno de Midorogaike es una simpática historia corta de apenas 8 páginas en la que el autor rememora un viaje a Kioto. Nuevamente, Samura hace gala de un estupendo sentido del humor aunque nos deja con la miel en los labios, cosa que habría arreglado sumándole unas pocas páginas más a la historia.

ohikkoshireviewEn resumidas cuentas, Ohikkoshi es un tomo que todos los seguidores de Samura deberían leer porque es otra prueba de la soltura de este autor a la hora de abordar géneros totalmente diferentes. Los menos allegados a este mangaka, podrán disfrutar con él por su disparatado humor y porque podrán sentirse identificados con los personajes protagonistas. A pesar de todo, en esto del slice of life nipón, yo me sigo quedando sin lugar a dudas con Solanin.

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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