‘Montage 1’, descompresión

Al no ser más que un sesgo del Mundo Real (TM), que en el mundillo de los tebeos tiene que “haber de todo” es una obviedad como una catedral. Motivo de celebración por cuanto conforme pasan los años son más los que se unen a los que llevamos décadas haciendo de esto de leer cómics una de nuestras principales pasiones, no lo es tanto el que, como en todo, a la hora de expresar opiniones, se huya de la mesura, se eviten los ataques personales, se tomen las cosas con cierta perspectiva y no se incurra en el insulto directo como muchas veces ocurre. De acuerdo, hay gente que no sabe cómo poner en palabras sus reacciones y se dejan llevar, pero eso no quita para que las buenas formas se manden a tomar viento y deje uno salir al “hater” que lleva dentro. ¿Que a qué viene todo esto? Sencillo: siempre me han hecho mucha gracia aquellos que han atacado de frente y sin miramientos a los guiones de Brian Michael Bendis, tachándolos como poco de insufribles debido al ejercicio de descompresión narrativa al que, supuestamente, el guionista estadounidense somete a sus historias.

Sin que servidor haya tenido nunca narices de detectar esa “estirar el chicle” que legiones de trolls de la red le achacan —llamadme loco pero, hoy por hoy, sino fuera por él, sólo leería tres series al mes de Marvel— si dichas afirmaciones me parecen jocosas es porque esos mismos son los que después se deshacen en elogios ante el primer manga molón que se les pone a tiro y no son capaces de admitir que si hay algo que el cómic nipón trabaje con ahínco es precisamente alargar hasta lo indecible las tramas, provocando que una “escena” en concreto, que no daría para más de dos o tres páginas en un tebeo yanqui o europeo, se extienda durante veinte, treinta o cuarenta. Si, haciendo breve referencia al anime, famosos y legendarios son aquellos combates de ‘Dragonball’ en los que los treinta segundos que faltaban para que Namek explotara daban para cuatro o cinco episodios, en el papel impreso son mil y uno los ejemplos que podríamos poner aquí de mangas que eternizan sus historias. Claro, forma parte de la idiosincrasia del hacer de los artistas del país del sol naciente, pero es no quita para que, en ciertos casos, sea exasperante.

Con Naoki Urasawa como buenmejor exponente de cómo alargar y saber mantener el interés del lector sin que en ningún momento éste descienda ni un ápice, encontramos en ‘Montage’ y en Jun Watanabe a un alumno aventajado de las lecciones del creador de ’20th Century Boys’ al que, no obstante, aún le queda mucho camino por recorrer si no quiere que, como pasa en las páginas de este título editado por Planeta Cómic, nuestra atención divague en exceso. Y no es que ‘Montage’ no sea interesante, nada más alejado de la realidad, es que este manga cuya premisa de partida se basa en hechos reales acaecidos en Japón a finales de los sesenta, recurre en demasiados momentos de querer alargar más de lo recomendable una secuencia en concreto, con páginas y páginas que, eliminadas, hubieran aportado mucho más empaque y compacidad al conjunto. En lo gráfico, la curiosa dualidad del trazo de Watanabe es tan potente reclamo que incluso podría provocar que pasáramos por alto los ya comentados excesos narrativos, y la alternancia entre planchas cargadas de detalle y otras en las que la simplicidad es norma provocan un curioso ritmo. Así que ya sabéis, si sois amantes de las historias policíacas con un malo muy maloso y unos jóvenes que intenta desentrañar un misterio, y no os importa aguantar las páginas que os “echen” encima, no podéis dejar escapar ‘Montage’. Para todos los demás, hay opciones menos exasperantes.

Montage 1

  • Autores: Jun Watanabe
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Rústica con guardas
  • Páginas: 376 páginas
  • Precio: 14,20 euros en Amazon

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario