Moebius se arrepiente de haber acercado el manga a Europa

Jean Giraud/Moebius está que se sale últimamente y parece que a sus 70 años ha decidido dedicarse de llego a hacer amigos. El mítico autor de El Incal respondió recientemente a una pregunta sobre si el manga está poniendo en peligro al cómic europeo del siguiente modo:

Sí. Tengo esa impresión, porque hay algo en la lectura del manga que es muy especial. Lo positivo es que es un aporte a la narrativa; por ejemplo, Taniguchi es una maravilla. Pero hay una producción masiva que se apoya en el lado débil de los jóvenes; es como las golosinas industriales, que se dirigen a la parte débil, y eso es muy peligroso. Pero no hay nada que hacer. Lo único es hacer algo mejor o algo peor, pero hay que luchar. Los editores japoneses luchan, tienen una mentalidad de conquista, se mueven como un líquen invasivo… Uno de los artistas que promovió el manga en Europa en los 80 fui yo. Treinta años después me arrepiento. Pero es lo mismo con la producción norteamericana: es expansiva; la producción europea tiene una política de expansión, pero dentro del continente. Sólo hemos conseguido exportar Tintín, pero ya es viejo. Y en Italia tienen a Toppolino… ¡Qué victoria!

Así dicho parece algo osado, culpando al manga de los éxitos o fracasos de la industria europea (en la que se enmarca su obra, tan ligada a la de Otomo desde finales de los 80), pero si hacemos memoria y comparamos estas palabras con sus declaraciones de hace unos meses en esa otra entrevista de la que nos hablaba hace poco Luciérnago, vemos como ahora se muestra mucho más templado.

En aquella ocasión, comparó el manga con «una máquina de guerra sin escrúpulos que ha dividido el mundo en segmentos de mercado y se está aprovechando de la debilidad de los jóvenes» continuando con una buena colección de frases para el recuerdo: «Es un chicle mental, atrae pero destruye el cerebro. Y, lo que es peor, mina la libertad de los dibujantes, poniéndolos al servicio de los intereses imperialistas de su país. Lo peor de todo es que no hay forma de pararlo. Haría falta una tercera bomba atómica, metafóricamente hablando.» Pero no todo son malas palabras para el cómic procedente del país del sol naciente… también le calló alguna perla al mercado norteamericano afirmando que «hoy en día los cómics de superhéroes son casi algo marginal, muy underground, tienen su público y no intentan captar a nadie.»

En fin, como lector de cómic no puedo sino llevarme las manos a la cabeza por tanta tontería junta pero luego me pongo en su lugar y lo entiendo todo. Cuando a un autor de prestigio internacional acostumbrado a mantener una producción de 48 páginas en color cada seis meses le dices que a ver si aprende de los japoneses y empieza a sacar esa cantidad cada treinta días seguro que se le tienen que retorcer los cuernos. Y eso sin contar con la delicada posición en la que se tiene que quedar un autor dedicado íntegramente a un público adulto (y minoritario) cuando compraras sus cifras de ventas con la de cualquier colección juvenil escogida a dedo.

Vía | Mundo Niamh
Entrevista completa | La Opinión de Málaga

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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