Minami, Niguru y Line Magazine… ¿Sangre fresca condenada nada más nacer?

Como por arte de magia, el mercado de las revistas especializadas en manganime de nuestro país se ha visto súbitamente relanzado con la aparición de no una sino tres publicaciones de mayor o menor calado. ¿Vendrán para quedarse o serán los últimos coletazos de los medios impresos?

En febrero regresaba de entre los muertos Minami, una de las revistas más clásicas del sector que junto a Dokan y Shirase (que yo mismo coordinaba) configuraron durante varios años el modelo a seguir: información fresca, un buen número de páginas a todo color y, por supuesto, el CD-ROM de rigor. Ahora, la nueva Minami se ha dejado en el camino este CD, reemplazándolo por un sistema de descargas protegidas con contraseña, y ajustando el precio a 2,95 euros.

Pocos meses después, en mayo concretamente, conocíamos el lanzamiento de Niguru, autodefinido como «un nuevo fanzine con espíritu de revista sobre el mundo del comic, la animación y el entretenimiento japonés». El primer número incluía 52 páginas con un cuidado diseño (que recuerda en más de un aspecto a la ya mencionada Shirase) al precio de 3,50 euros y periodicidad bimestral pero a día de hoy nada más se ha vuelto a saber de ella.

Finalmente, la más activa (y atrevida) de todas hasta el momento anunciaba su segundo número (tercero si tenemos en cuenta el especial) hace unos días: Line Magazine, un extraño experimento de la editorial sevillana Mangaline que por 2,95 euros ofrece la friolera de 128 páginas sin un público demasiado claro. La idea no es mala, emular los pasos de pasos de las grandes revistas de manga japonesas como Shonen Jump, pero si Planeta fracasó en su momento con la Shonen Magazine, no veo el modo en que este nuevo intento puede llegar a buen puerto. El papel es pésimo, la maquetación también, y algunos artículos parecen más propios de un vulgar Super POP, pero todo eso daría igual si al menos los mangas serializados mantuviesen un mínimo de calidad. Lamentablemente y salvo honrosas excepciones, este no es de momento el caso.

Y ahora, antes de terminar, me limitaré a lanzar un par de preguntas al aire, ¿siguen teniendo vigencia las revistas impresas de manganime? ¿merece la pena esperar un mes (o dos) para acceder a una información que cualquiera puede localizar fácilmente y de forma gratuita en Internet? Yo creo que no, pero evidentemente quienes tenéis la última palabra sois vosotros, los lectores.

Disclosure (por si las moscas): No, no tengo nada contra ninguna de las tres revistas mencionadas ni las personas que se encuentras detrás de ellas, más bien todo lo contrario. Conozco personalmente a buena parte del equipo de Mangaline y con Lázaro Muñoz (antiguo coordinador de Minami hasta que le cedió el puesto a Rafa del Río) guardo una sincera amistad forjada en aquellos días en los que compartíamos la pesada carga de las fechas de entrega. A todos ellos les deseo la más sincera de las suertes y estoy convencido de que, de tener éxito, conseguirán lo que a fin de cuentas nos motiva a la mayoría de nosotros: sumar esfuerzos para que el número de aficionados no pare de crecer y repercuta en una industria tan frágil en España como esta.

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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