La nueva peli de Shin Chan incluirá el episodio en el que la familia Nohara viaja a Barcelona

El próximo mes de octubre saldrá a la venta el DVD de la duodécima película protagonizada por el niño más gamberro de Japón: Le llamaban Shin Chan. En ella, Shinosuke y sus amigos juegan al pilla pilla por la ciudad hasta que llegan al interior de un antiguo cine. Allí viajarán en el tiempo hasta llegar al lejano oeste, repleto de cow-boys, sheriffs y tiroteos indiscriminados. Para poder regresar a Kasukabe, los niños tendrán que avanzar en esta película de vaqueros hasta conseguir darle un final.

Como extra, el DVD incluirá el episodio Hey, que me voy a España!, que ya se ha emitido en nuestro país pero probablemente haya pasado desapercibido entre la inmensidad de capítulos de la serie. La familia gana en un sorteo unos billetes en business-class para visitar Barcelona en un viaje donde coincidirán con el mangaka Usuto Yoshi, un personaje martirizado habitualmente por nuestro protagonista que está basado en el propio Yoshito Usui, su creador. De hecho, esta historia está inspirada en un viaje que hizo a la ciudad condal.

Una vez en Barcelona, visitarán algunos de los lugares más emblemáticos, como La Sagrada Familia, la estatua de Colón y el parque Güell, sin que falten los tópicos de rigor: paella, jamón, toros (¡joer con el despertador del hotel!) y flamenco. Por supuesto, Shin Chan no perderá la oportunidad de meterse en líos y sus padres tendrán que buscarlo desesperadamente por la ciudad.

Estos han sido los momentos que más me han hecho reír en este episodio:

-Después de probar una paella, Shin Chan se marca un bailoteo flamenco coronado con un ¡olé!

Hiroshi y Misae le hacen el baile del culito a un transeúnte para averiguar si ha visto a Shinosuke. Los inconvenientes de no saber idiomas.

-La guía turística se llama Carmen y el niño que se hace amigo de Shin Chan, José. ¡Más castizo imposible!

-Shin Chan le agradece su ayuda a Usuto en morse.

Vía | Infotaku
Vídeo | Youtube

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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