‘La Montaña Mágica’, la magia de Taniguchi

La Montaña MágicaApostar por Jiro Taniguchi es apostar por lo seguro. Historias como ‘El Almanaque de mi Padre’ o esta misma, ‘La Montaña Mágica’, son pequeños remansos de paz para cualquier lector, quien encuentra un descanso interior durante y después de la lectura de las obras de Taniguchi.

‘La Montaña Mágica’ es de nuevo un pequeño ataque al pasado, un fugaz asomo a la infancia para presentar una historia fantasiosa en gran parte pero lo cual no resta ni un ápice de validez al mensaje final, la moraleja que desea transmitir a cualquiera que pase las páginas de esta pequeña gran obra.

En ‘La Montaña Mágica’ Taniguchi vuelve a situar la acción en su ciudad natal, Tottori, aunque en esta ocasión no es para rendirle un sonoro homenaje como hizo con ‘El Almanaque de mi Padre’, sino para convertirla en el mudo marco que alberga la historia de su protagonista, Kenich¡, un niño de once años, huérfano de padre y que debe afrontar la enfermedad de su madre, la cual obliga a esta a ser tratada en la ciudad de Osaka, lejos de Kenichi y su hermana pequeña Sakiko.

Kenichi intenta afrontar la terrible posibilidad de perder a su madre de la mejor manera posible, e intenta que sea el olvido y las distracciones más simples las que le mantengan la mente ocupada y no acabar buceando entre tristes recuerdos de un pasado mejor. Pero todo cambiará, y es aquí cuando entra el factor fantasioso, el día que Kenichi entre en el escueto museo de ciencias naturales del pueblo y encuentre a una peculiar salamandra, con la que puede comunicarse.

La Montaña Mágica

No voy a desvelar el resto de la trama pero sólo quiero remarcar la gran melancolía que se respira en toda ella. Es el sello Taniguchi junto a un desarrollo remarcablemente suave, sin prisa alguna y perfectamente claro. Quizás los amantes de tramas más adultas o desarrolladas le puedan echar en cara a ‘La Montaña Mágica’ que su simpleza pueda llegar a ser algo infantil, pero es lo que suele pasar cuando se mezcla elementos fantásticos dentro de un desarrollo sencillo. Taniguchi no es Miyazaki (por desgracia) pero eso no le quita valor a su trabajo, sobre el que se nota el gran cariño que Taniguchi le pone a cada una de sus obras y en las que parece plasmar algo de si mismo cada vez.

La Montaña Mágica ‘La Montaña Mágica’ es un fantástico cuento que gustará tanto a niños como a adultos. Es una historia realmente simple y predecible, eso no se puede negar, pero no significa que sea de un nivel inferior al resto de la obra de Taniguchi o del género manga en general (aunque en esta ocasión parezca más uno de los álbumes europeos tan amados por Taniguchi), como cualquier otro cuento con moraleja debe ser considerado como una herramienta a usar por el lector, este le dará el valor que le merece.

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Roberto Pastor @Roberto_Pastor

Hijo de Dragon Ball, consumidor de manga y anime junto a otros instrumentos de diversión como el cine y los videojuegos. La treintena me ha traído más sensatez pero no menos diversión, o al menos eso es lo que quiero pensar. Geográficamente me sitúo en San Vicente del Raspeig (Alicante).

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