La Japan Weekend vuelve a tener serios problemas de organización con stands no comerciales

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Desde hace un tiempo nos vemos en la necesidad de señalar y mostrar rechazo a las actitudes nefastas que suceden en ese sesgo de la subcultura donde quizás los lectores no se adentran tanto. Y si en entradas recientes algún compañero ha comentado el trato a los autores detrás de las páginas, el post de hoy lo vamos a dedicar a los injustificables acontecimientos que acaecían durante la última Japan Weekend de Madrid.

Pongámonos en situación para conocer mejor los detalles. Las Japan Weekend de distintas ciudades —de entre las que destacan, obviamente, Madrid y Barcelona—, están organizadas por una empresa privada llamada Jointo Entertainment, y como cualquier empresa privada, aquellos que la gestionan están ahí para ganar dinero, a diferencia de los organizadores de muchos de los salones y eventos, que son asociaciones sin ánimo de lucro que aspiran a hacer sus eventos y cubrir gastos.

Los no comerciales, parte del evento que no se aprecia

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Normalmente en todos los eventos hay una zona de stands no comerciales que se ofrecen generalmente a asociaciones, fanzines y autores de todo tipo que no puedan permitirse un stand comercial. Los precios de este tipo de “establecimientos” suelen ir desde ser totalmente gratis a una cantidad simbólica o una fianza que se te devuelve en caso de no haber problemas, y siempre en estos últimos casos a un nivel que queda muy lejos de poder cubrir los costes del alquiler del espacio.

Lo que esto provoca es que dichos puestos partan en clara situación de desventaja con respecto a los comerciales, limitándoseles la situación —huelga decir que no tiene por qué ser la mejor de la zona—, permitiéndoles mesas más pequeñas, a veces sin acceso a un enchufe y casi siempre vetando qué productos pueden vender para no hacer competencia a los citados comerciales que son lo que más aportan al evento. Todo lo anterior es más o menos asumible desde una mentalidad empresarial, y la lógica de ella derivada dicta que deben tener prioridad aquellos que pagan el coste del espacio que ocupan sobre los que no.

Cabe decir que hasta las asociaciones tienen problemas en adaptar la zona no comercial y de fanzines en los eventos, pero el trato que aquéllas dan a éstos no llega al nivel de las prácticas torticeras de las que Jointo hizo gala en el último evento de Madrid. La empresa era conocida en el mundo de los fanzines por no tratar especialmente bien a la zona no comercial, pero han llegado a un nivel que ni podemos ni debemos tolerar y que debe ser conocido por todos los interesados que nunca se imaginaron que pudiese suceder algo así.

En el último evento dispusieron de tres pabellones (realmente fueron dos porque uno era el auditorio y sólo se usó el sábado) y ya en los principales comenzaron a observarse ejemplos que se posicionaban como antesala de lo que terminaría ocurriendo en la zona no comercial. Uno de los más llamativos fue el que atañó al Callejón de Artistas, un lugar donde los dibujantes van a promocionarse como tales, con un coste gratuito tras haber sido seleccionados al presentar su portafolio. Eso sobre el papel, porque en la realidad los que fueron “seleccionados” tuvieron acceso a unas mesas no excesivamente anchas y a duras penas introducidas en la zona comercial, donde el asistente se pasa más tiempo. No lo neguemos, el resto de zonas pasan desapercibidas tanto por falta de promoción del evento como de interés del visitante.

Empiezan los problemas antes del evento

Lo duro llega cuando pasamos a la zona de no comerciales, que van con fianza y que se ven relegados a un pabellón donde no había nada más que unas mesas para actividades como reclamo que llamase la atención de los visitantes. Por si eso fuera poco, varios artistas decidieron pagar más por una zona privilegiada, pero esta resultó ser en los extremos del pabellón, detrás de unas columnas, una localización que dista bastante de ser aquella por la que habían pagado. Y esto no es ni siquiera la punta del iceberg.

Una vez iniciado el evento se podía ver que en dicho pabellón no había casi nadie en comparación con la afluencia de público que si tenía el comercial. Y aquí podríamos aducir muchos motivos, desde la falta de aprovechamiento del espacio hasta que no hubiese taquillas junto al pabellón, pasando porque no se indicase bien que había otro espacio al margen del principal más allá del cartel y las guías informativas.

Considerando que normalmente la gente acude a estos eventos sin mucha información previa y en no pocas ocasiones estar allí es sólo una excusa para quedar con sus amigos y hacer gastos en merchandising, resulta evidente que la poca publicidad que se había hecho por parte de la organización de la zona no comercial era insuficiente y hubiera sido necesario un cartel en el interior que informara sobre ella.

Medidas desesperadas

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Visto que los no comerciales no conseguían nada, ya no ventas, sino que la gente entrara al pabellón, no tuvieron más remedio que tomar medidas tan desesperadas como lógicas, acordando entre todos turnarse para promocionarse en el pabellón principal y en el espacio abierto que hay entre los dos. Con lo que ellos no contaban es que la organización no estaba muy por la labor y comenzaron a repetirse historias de cómo seguridad les prohibía tanto dar flyers en el pabellón principal como en la calle. Una serie de actitudes poco amistosas que llegaron a su culmen cuando pusieron un cartel en una farola justo a la salida del pabellón principal y a las horas estaba arrancado y destrozado.

Y no es por ser dramático, pero lo peor estaba aún por llegar. Llegaba el momento de recuperar las fianzas. Habiendo pactado con la organización que el dinero sería devuelto si el material ofrecido estaba en perfecto estado, se había anunciado en pleno evento que en caso de no cumplir determinadas condiciones la fianza podría ser retenida por la organización. Dicho y hecho: con amenazas por parte de los responsables de Jointo de que cualquier reproche podría suponer la pérdida de la cantidad previamente abonada, aquellos que habían padecido durante todo el fin de semana la dejadez extrema que hemos descrito se encontraban ahora ante la opción de perder la pequeña inversión que habían realizado.

Tanto fue así, que desde el primer momento en que Jointo se negó a devolver la fianza a uno de los allí presentes, los vítores de aquellos que sí conseguían recuperarla se elevaban como si aquello se tratara de una pequeña pero determinante victoria contra un enemigo hacia el que muchos tenían auténtico pánico. Y no estoy exagerando, tal y como se habían planteado las cosas, la organización era un enemigo a vencer.

No podemos seguir permitiendo a Jointo que trate a los aficionados con la punta del pie

Como se puede ver por todo lo anterior, los responsables del Japan Weekend no han obrado precisamente bien, dando un trato que ha trascendido lo negativo para pasar al terreno de lo vejatorio. Evidentemente no es fácil soportar una serie de stands que te están costando dinero, y menos siendo una empresa, pero asimismo se debería tener en cuenta que si alguno de los artistas que no has tratado bien se hace algo más famoso, las posibilidades de que acuda a un evento organizado por tí acaban de verse muy mermadas.

Jointo no está legalmente obligado a ofrecer stands no comerciales, pero si lo ofrece lo mínimo es dar un trato correcto. Si no soportan lidiar con estos puestos lo mejor que pueden hacer es cortar de raíz y no ofrecerlo más. He leído artículos sobre este tema que se quedan en reflexiones del estilo “esperemos que no vuelva a pasar”, pero los sucesos acaecidos durante la Japan Weekend son muy graves, máxime cuando sabemos que la organización ya tuvo otros problemas parecidos en el pasado.

Quedaría pues plenamente justificado que continuar con una actitud tan positiva hacia ellos no conduce a nada y que es momento de exigirles que decidan si van a seguir con los stands no comerciales mejorando inmediatamente su actitud o van a dejarlos para centrarse en aquellos que les reportan beneficios y así nadie podrá culparles por un trato desfavorable. No os equivoquéis, pocos son los eventos que tratan bien la zona no comercial, pero Jointo a llegado a un nivel que no debería ser tolerado bajo ningún concepto.

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Naruedyoh @naruedyoh

Amante del cómic, aunque con inclinaciones hacia los productos provenientes de Japón. Con solamente 22 años, aún me queda por aprender mucho, pero las ganas no me las quita nadie (odio parecer un hipster, pero es así). Cuando no me gusta algo, una parte en el fondo de mí hace que quiera que me guste, pues significaría que se ha hecho lo suficientemente bien. Con cómics y juegos en las estanterías desde los tres años.

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1 Comentario

  1. Como diría Jack el Destripador, vayamos por partes.
    Que la organización de la JW deja bastante que desear, eso se ha visto desde la primera edición.
    Yo asistí hasta la tercera edición como parte de la Asociación Rengeki (de la cual actualmente no formo parte), por lo que puedo comentar algunas de las cosas, si bien hay cosas de las que no me acuerde bien, o no sepa.
    Ya desde la primera edición sufrimos el tema de la fianza (50€ creo recordar por un puto trozo de madera que no pasaría de los 5/6€ y que ha pasado tiempos mejores), el que no podemos vender nada ni de segunda mano, ni que tenga algo con derechos de autor, lo que a las asociaciones nos jode el único modo de financiación que solemos tener para poder costear algún gasto. Ni chapas, ni hamas, nada de nada, cero, nanai.
    Ahora esta el tema de la electricidad. Ya en la segunda edición empezamos a tener serios problemas con ello. Durante el sábado se fue la luz durante bastante tiempo, dejándonos a las asociaciones sin poder hacer varias actividades, y ya el domingo estuvimos sin luz directamente, algo que nos sentó bastante mal y por lo que protestamos.
    Y ya la tercera, fue el sumun, el novamás. Para empezar ya nos quedamos sin luz en los stands no comerciales, los que queriamos hacer torneos o freeplays de videojuegos teníamos que hacerlo en otro sitio (cuando en Expomanga/Comic los hacíamos en el propio stand, o en una mesa al lado por aquel entonces)

    Esto causo un cabreo monumental, muchas asociaciones dejaron de ir por el trato que nos dieron, otros, como yo, ademas no hemos vuelto a pisar el evento, cosa que tras leer esto, solo hace que diga que hice bien, ademas de algunas cosas que me han contado gente que asistió, que no voy a contar yo, eso se lo dejo a esas personas, ademas posteare un enlace a esto en un grupo de Facebook para que lo lea mas gente.
    Y creo que esto es todo de momento.
    Y para no ocultarme tras mi nombre real, se me conoce en el mundillo friki/otaku/linuxero/Internet en general como Son Link.

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