Hoshi no Koe: más anime de Makoto Shinkai

Hoshi no Koe (literalmente, voces de una estrella) cuenta la historia de Mikako y Noboru, dos jóvenes que se enamoran durante el instituto. El problema llega cuando Mikako se alista a las Fuerzas Armadas para formar parte de una misión espacial que la llevará fuera incluso de nuestro Sistema Solar. Durante esta odisea espacial, la joven se comunica con Noboru a través de mensajes con el móvil, pero a medida que se va alejando de la Tierra, los mensajes tardan más en llegar. Un mensaje enviado por Mikako a los 15 años, llega al móvil de Noboru cuando este ya ha cumplido los 24.

A pesar de ello, ninguno de los dos olvida al otro. Se trata de una historia sobre el amor a largas distancias (en este caso, de años luz), una reflexión sobre la comunicación en una pareja que está condenada a vivir separada. La aventura espacial y la ciencia-ficción quedan, pues, en un segundo plano, en favor de una historia profundamente humana como todas las que nos cuenta su autor.

De todas formas, debo decir que Hoshi no Koe es la obra que menos me gusta de Makoto Shinkai. Principalmente por el tema de la animación. Estoy de acuerdo con el comentario de MarioQuartz en el post que escribí sobre el corto Ella y su gato: mientras que los escenarios son estupendos, el diseño de los personajes deja mucho que desear.

El aspecto de los dos jóvenes es demasiado simple, y parece que Shinkai no termina de cogerles el punto cuando aparecen de perfil. Por otra parte, los elementos que aparecen en 3D tampoco son ninguna maravilla. En cuanto al guión, el argumento es bueno y, desde luego, original. El problema radica en que el desarrollo se hace un poco lento y falta profundizar más en la relación de los dos chicos antes de que comience el viaje de Mikako.

Por lo demás, es una OVA que se paladea con gusto y que siguió abriendo camino a su autor en el mundo de la animación. Una senda de la que seguiremos hablando en los próximos días.

Vídeo | Youtube

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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