Eagle #1, Yes (quizás) we can!

EagleTodo aquel que pudo acercarse al stand de Glénat en el pasado Salón del Manga de Barcelona pudo comprobar de un solo vistazo que Eagle, de Kaiji Kawaguchi, era la apuesta fuerte de la editorial originaria de Francia.

La verdad es que la jugada les ha salido redonda. Aprovechando el tirón estos últimos días de las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos, animadas enormemente por el gran carisma del que es ahora el primer presidente afroamericano de la historia de ese país, Barack Obama, Glénat presenta un manga que a primera vista parece compartir muchas similitudes con la candidatura real de Obama, pero que al leerlo vemos que no es del todo así.

Si vamos paso por paso, y empezando por los protagonistas de ambas historias, sí que se puede ver la mayor semejanza que existe y es que tanto Obama como Kenneth Yamaoka, el senador japo-americano sobre el que se centra Eagle, son dos políticos de altos valores morales y grandes principios, o al menos es lo que aparentan, porque ya conocéis lo que se dice sobre fiarse de un político. Por supuesto esta similitud pasa por debajo de otra, mucho más evidente, y es que ambos candidatos tienen ascendencia de una raza distinta a la blanca, lo cual, en el caso de Eagle se muestra como un dato casi anecdótico, al menos de momento.

El escenario político en ambos contextos si que cambia radicalmente. Eagle fue publicado por primera vez en Japón en 1997, cuando la Casa Blanca estaba ocupada por el señor Bill Clinton. Evidentemente Kawaguchi no sabe predecir el futuro, y por eso el ambiente político que se vive en Eagle es realmente tranquilo. Nada que ver con la grave crisis económica ni los enormes conflictos bélicos que le tocará afrontar a Obama, cortesía de ese descerebrado llamado George W. Bush. De hecho yo soy de los que piensa que las elecciones en USA no las ganó Obama, sino que las perdieron los republicanos.

Eagle

Pero no nos metamos más en política que para eso hay otros blogs mucho más cualificados para tratar el tema.

En este primer número de Eagle se nos presentará a Kenneth Yamaoka, un japo-americano, como he mencionado antes, que tras una gran carrera como abogado y más tarde como senador del estado de Nueva York, decide anunciar su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos. Al tratarse de un candidato, aunque sólo una parte, de origen japonés, un joven reportero nipón, Takashi Jo, es llamado a cubrir la campaña de Yamaoka, a petición del equipo de este. Una vez en USA, Jo quedará impactado por el enorme carisma de Yamaoka, en quien ve un político con fuertes convicciones y aparente humildad que realmente busca el bien del pueblo. ¿Será Yamaoka realmente así?

No se puede negar que Yamaoka no tenga auténtico carisma. Kawaguchi ha moldeado a un personaje frío, calculador y en apariencia intocable, aunque a la vez resulta ser comprensivo, amable y conciliador con sus allegados. Si la realidad es esa o si se trata de una fachada es algo que quizás se desvele en los próximos volúmenes de la colección. Aunque lo más interesante que se puede ver en Eagle es su fracción de thriller político, la cual no está presente permanentemente, pero que cuando lo hace colma el interés de la lectura.

La pena de este primer volumen es precisamente esto, que el thriller se vea apartado para dejar paso al melodrama familiar que subyace bajo toda la parafernalia de la campaña electoral. Se pasaría por alto estos cambios de registro si al menos el melodrama fuera de algún interés más allá de las típicas disputas entre padre e hijo, o las maquinaciones ocultas de personas cercanas a Yamaoka. Vamos, que la cosa se reduce a un pequeño culebrón sin mucha salsa.

EagleA pesar de eso, el conjunto que conforma este primer volumen de Eagle no es para nada despreciable y presagia que la historia puede ir más arriba de donde lo deja el final de este primer tomo. Una auténtica promesa electoral que esperemos se consuma y deje por lo alto a este candidato de origen asiático y no dejarlo a la altura de Bush.

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Roberto Pastor @Roberto_Pastor

Hijo de Dragon Ball, consumidor de manga y anime junto a otros instrumentos de diversión como el cine y los videojuegos. La treintena me ha traído más sensatez pero no menos diversión, o al menos eso es lo que quiero pensar. Geográficamente me sitúo en San Vicente del Raspeig (Alicante).

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