¿Cuánto cobra un mangaka?

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Los lectores de manga sabemos, ya sea a partir de entrevistas con los autores o de la imagen de sí mismos que a veces muestran en sus propias obras, que el trabajo de mangaka es muy sacrificado. Cuando pensamos en ellos, normalmente nos los imaginamos con una cinta atada a la cabeza y encadenados a su tablero de dibujo durante horas y horas para cumplir con el aluvión de páginas que tienen que entregar cada semana.

‘Bakuman’, el nuevo manga de los creadores de ‘Death Note’, nos da una visión desde dentro del proceso creativo y editorial de estas obras, pero no entra en la cuestión económica, que también nos pica la curiosidad a los amantes del género. Y es que, ¿cuánta pasta se embolsa un mangaka por producir su obra? ¿Y sus asistentes? Syuho Sato, creador de ‘Say Hello to Black Jack’ (manga médico publicado por Glénat en nuestro país) ha hecho públicas sus cuentas a través de su blog, con lo que podemos hacernos una idea de por dónde van los tiros.

Según Sato, por producir 450 páginas anuales de este manga para su publicación en revista cobra 16 millones de yenes (unos 116.000 euros, casi 20 millones de pesetas). Una cifra nada desdeñable, pero el problema llega cuando Sato afirma que para mantener a las seis personas que forman su equipo, tiene que apoquinar 18 millones de yenes. De esta forma, cada uno de sus asistentes cobra alrededor de 3 millones de yenes anuales (unos 22.000 euros), que aun así, es poco más de la mitad del sueldo medio anual de un trabajador japonés.

Para suplir esta diferencia y conseguir sacar también beneficio, Sato debe esperar a la publicación de la obra en tomos recopilatorios, de los que recibe un 10% por cada uno vendido. En ese sentido, las ventas de ‘Say Hello to Black Jack’ son suficientemente sustanciosas como para permitirle un margen de beneficio amplio, ya que uno de los tomos publicados recientemente vendió casi 100.000 ejemplares en sus dos primeras semanas.

No obstante, el porcentaje de royalties varía de unos autores a otros, aunque suele oscilar entre el 8% y el 10%; si a ello le sumamos un mayor o menor volumen de ventas, creo que no serán pocos los mangakas a los que les cueste llegar a fin de mes. Otros, y me viene a la cabeza Masashi Kishimoto, seguro que no tienen problemas para asegurarse una jubilación decente.

De todas formas, es evidente que los artistas nipones disfrutan de un poder adquisitivo que ya quisieran para sí los dibujantes y guionistas de nuestro país. Claro que es muy posible que no les quede tiempo para disfrutarlo entre página y página. Los asistentes, con el coste de la vida en Japón, son los que lo tienen bastante más jodido.

Vía | Mision Tokyo

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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