Biomega, no son zombies, son infectados

Biomega En España y en buena parte del mundo, el nombre de Tsutomu Nihei está y permanecerá asociado durante mucho tiempo a Blame!, el arriesgado (por su gran escasez de diálogo) manga que Glénat trajo a nuestro país, obteniendo un considerable éxito, sobre todo entre los amantes del cyberpunk.

Biomega, nueva obra de Nihei que en esta ocasión llega a España de mano de Panini, no abandona este buen género, el cual parece nunca dejar de estar de moda. La acción nos sitúa en el año 3005, varios cientos de años después de que el hombre pisara y colonizara Marte, creando el mayor asentamiento humano fuera de la Tierra. Pero como de Marte no puede llegar nada bueno, un misterioso suceso provoca que la colonia humana en Marte quede completamente arrasada.

Un equipo es enviado entonces al planeta rojo para intentar esclarecer lo sucedido. Evidentemente el equipo descubre el horror originario del triste destino de la colonia, y lo que es peor, se lo traen de nuevo a la Tierra en forma de monstruoso virus, el cual transforma en poco tiempo a cualquier ser humano expuesto en una horrible criatura mitad zombie, mitad placa base de PC.

Por supuesto, este devastador virus, de nombre N5S, amenaza con expandirse a una velocidad atroz por toda la superficie del planeta, así que es primordial encontrar una cura, para lo cual es necesario encontrar a sujetos inmunes al virus para encontrara los anticuerpos apropiados. Esta es la misión principal de Zôichi Kanoe un ser humano sintético que, acompañado por su compañera (e inteligencia artificial) Fuyu y por su descomunal e inseparable motocicleta, deberán buscar a uno de los sujetos inmunes al N5S.

Biomega

Este es el argumento inicial de Biomega, explicado en un pequeño manojo de páginas, el cual aumentará ligeramente en complejidad antes de finalizar el primer tomo (actualmente en España hay publicados dos tomos de un total de seis), incluyendo a una clásica y temida corporación (la DRF, Fundación para la Recuperación de Dtaos) que busca la destrucción de la raza humana guiada por desviadas ideas megalo-religiosas.

Aquellos que no gustaron de Blame! por su falta de diálogos, pueden estar muy tranquilos, en Biomega hay un volumen de letra acorde con cualquier manga normal, pero también hay viñetas desnudas que contienen secuencias de acción en las que Hihei hace gala de una gran habilidad para la composición al conseguir montajes realmente espectaculares y para los que no existe excesiva dificultad a la hora de seguirlos. Quizás esto, pensando en cualquier otro mangaka como Toriyama o Kishimoto, pueda sonar algo absurdo, pero es que si por algo es famoso Nihei es por su borrosa manera de dibujar, la cual obliga a centrarse en cada viñeta un momento antes de pasar a la siguiente.

Aún así, hay que aplaudir el trabajo gráfico de Nihei, consiguiendo un ritmo de lectura bastante acelerado sólo frenado por unos escasos diálogos. Y es que el argumento de Biomega hasta el momento no es harto complicado y parece beber de muchas fuentes. La principal es el cine de zombies, aunque aquí hay que decir eso de “no son zombies, son infectados”, y sobre esta base monta una traslación bastante atractiva, aunque algo tópica, del género de comecerebros al cyberpunk. El toque de acción también está muy presente y francamente es lo más atractivo, con salto de moto imposibles, cañonazos devastadores, disparos que arrancan cabezas de cuajo y semejantes. Vamos, un gore de los que gustan y no hacen que apartemos la mirada.

BiomegaEn resumidas cuentas, Biomega es un manga realmente entretenido que de momento no ha hecho gala de una gran originalidad pero sí de unas buenas maneras a la hora de presentar su historia. Faltan cuatro tomos más para que la colección acabe, y sabiendo esto creo que es un manga al que hay que darle una buena oportunidad para ver si nos sorprende en su desenlace.

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Roberto Pastor @Roberto_Pastor

Hijo de Dragon Ball, consumidor de manga y anime junto a otros instrumentos de diversión como el cine y los videojuegos. La treintena me ha traído más sensatez pero no menos diversión, o al menos eso es lo que quiero pensar. Geográficamente me sitúo en San Vicente del Raspeig (Alicante).

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