Aula a la deriva #1, el terror dentro y fuera

Aula a la derivaKazuo Umezu es uno de esos padres del manga que no han terminado en boca del gran público aficionado al formato, al contrario que otros nombres mucho más conocidos como Osamu Tezuka o Leiji Matsumoto. Es posible que la causa de ello es que Umezu ha sido más reconocido por sus obras de terror (de hecho se le considera el padre del manga de terror), un género que en el manga no tiene un volumen de seguidores equiparable al Shojo o al Shonen. Al menos en España.

Quizás para enmendar esta situación, la gente de Ponent Mon ha decidido publicar por fin en nuestras tierras una de las obras más reconocidas de Umezu, Aula a la Deriva, publicada originariamente entre 1972-1974 y galardonada en 1975 con el premio Shogakukan, distinción que también han recibido Naoki Urasawa (Moster, 20th Century Boys), Takao Saito (Golgo 13, Survivor) o el mismísimo Osamu Tezuka.

Aula a la deriva está ambientado en una típica escuela básica japonesa. Sho, uno de los alumnos que acuden a la misma, es un crío que, a pesar de su edad, es muy espabilado e irreverente, sobre todo hacia su propia madre, con quien tiene una enorme discusión al inicio de la historia. Con un enfado monumental Sho acude al colegio como todos los días. Pero al poco de comenzar las clases un enorme terremoto provoca que el espacio ocupado por la escuela sea sustituido por un gigantesco cráter.

Esto es lo que ocurre de puertas del colegio hacia fuera, porque para todos los alumnos y profesores que se encuentran en la escuela en ese momento los temblores del terremoto se han sentido durante un breve momento y la cosa parece pasar de largo. La verdadera inquietud surge cuando se dan cuenta de que la escuela ya no se encuentra en la ciudad, sino en un páramo yermo que recuerda al mismo infierno.

Aula a la deriva

¿Cómo han llegado ahí? Eso es desconocido. Y lo desconocido hace brotar el miedo en las personas, quienes al verse atrapadas entre la espada y la pared, pueden reaccionar a la desesperada, como un gato sacando las uñas para después huir despavoridamente.

En eso es en lo que se centra Aula a la deriva, en el terror que nace ante lo más inhóspito y que sólo hace crecer lo peor que guardamos dentro en una lucha por aparentar que dominamos la situación y que podemos tomar la iniciativa frente al resto, aunque eso suponga derramar sangre. Si no hay ninguna esperanza alrededor no hay que luchar por acrecentarla. La desesperación se convierte en la opción más fácil.

Lo que más impacta en este manga es que, a pesar de su esquemático y caricaturesco dibujo, consigue transmitirse parte del miedo de los personajes. No voy a decir que es tan terrorífico que tendremos que dejar de leer la lectura a mitad movidos por el pánico, pero sí que nos recorre una cierta incomodidad conforme se avanza en la lectura. Umezu no se corta ni un pelo, y si para provocar una reacción nuestra es necesario matar y torturar niños de una manera cruel y despiadada, lo hará.

El ritmo de la propia lectura hay que decir que es frenético. Umezu no se detiene en exceso a contemplar las penas de los personajes, y hay momentos en que se nota algo de brusquedad en los cambios de algunos de ellos. Es posible que dichos cambios se expliquen de alguna manera en los siguientes volúmenes, pero de momento no es así y ese es prácticamente el único punto negativo de este primer tomo.

Sobre la edición que Ponent Mon ha traído a nuestro país, pienso que no podría ser mejor. Un tomo gordo a un buen precio (352 páginas por 11,95 euros) siempre es muy bien recibido entre los aficionados, y si además el papel es de buena calidad y la cubierta, a pesar de ser blanda, es resistente, no creo que se pueda alzar queja alguna en contra de la edición.

Aula a la derivaEl primer volumen de Aula a la deriva es una obra fantástica cuyo único defecto es que en determinados momentos peca por su excesiva celeridad, la cual no se adecua a algunas situaciones. A pesar de ello, recomiendo echarle una buena lectura a este primer tomo. Si gustáis del estilo de Tezuka, también lo haréis con el de Kazuo Umezu.

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Roberto Pastor @Roberto_Pastor

Hijo de Dragon Ball, consumidor de manga y anime junto a otros instrumentos de diversión como el cine y los videojuegos. La treintena me ha traído más sensatez pero no menos diversión, o al menos eso es lo que quiero pensar. Geográficamente me sitúo en San Vicente del Raspeig (Alicante).

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