‘Astroboy vol.1’, paradigma del universo Tezuka

Hay un robot con propulsores a chorro que puede volar como un cohete. Que domina 60 idiomas y que puede sentir si una persona es buena o mala. Un robot cuyo oído es mil veces más fino que el humano y cuyos ojos se convierten en potentes focos. ¡Que tiene letales metralletas y 100.000 caballos de potencia!…Su nombre: ¡El poderoso Astroboy!

Contando, como pasaba también con ‘Black Jack’ o ‘La Princesa Caballero’, con una edición previa en tomos formato manga por parte de Glénat, he de confesar que de lo que Planeta Cómic había anunciado en estos nuevos integrales que celebran el 90 aniversario del nacimiento de Osamu Tezuka, este primer volumen de ‘Astroboy’ era el que más ilusión me hacía por una sencilla razón —que en realidad son dos—: iba a ser la primera vez que le hincaría el diente a la legendaria serie protagonizada por el robot en forma de niño y, por extensión, supondría por fin leerme ‘El mejor robot sobre la faz de la Tierra’, la historia que serviría de base a mi admirada ‘Pluto’, el homenaje-revisión que Naoki Urasawa hacía hace unos años de un relato que, él mismo admitía, fue claro responsable de que se dedicara a dibujar manga.

Que uno de mis cuatro mangakas favoritos —los otros tres, ya lo he dicho en más de una ocasión, son Toriyama, Otomo y Taniguchi— depositara parte de la responsabilidad de su “ser dibujante” en la mencionada historia era ya motivo más que suficiente para abordar con cierta expectación un tebeo del que, por referencias, tenía ya ciertas ideas preconcebidas acerca de su talante infantil. Pero cuál no ha sido mi sorpresa, no al poder confirmar dicha personalidad —a fin de cuentas, a Tezuka todavía le quedaba camino que recorrer hasta llegar a su etapa más madura y sesuda— sino al atisbar en las muchas páginas de este grueso volumen ciertos apuntes de marcada personalidad reflexiva que se aleja del tono general de aventuras para pasar el rato y sirven de muy prematuro avance de lo que el Kamisama No Manga llegará a desarrollar años más tarde.

Eso sí, inmersos como están en un entramado lleno de batallas a titánicos golpes con robots de todos los tipos y tamaños y tramas que avanzan echando mano de recursos que se mueven entre lo tramposillo y lo enrevesado, es muy fácil pasar por alto esa cualidad de discreta avanzadilla de lo que Tezuka sería capaz de dar de sí en lo que a guión se refiere, porque desde un punto de vista gráfico, lo que aquí vemos está ya a un nivel asombroso, plagado de recursos narrativos de primer nivel que, como siempre que uno se acerca a cualquier título suyo, desvelan la categórica relevancia y vigencia que la obra del nipón lleva teniendo desde hace décadas.

En lo que respecta a ‘El mejor robot sobre la faz de la Tierra’, resulta curioso comparar las casi doscientas páginas que Tezuka dedica a narrar esta historia en la que una invencible máquina va dando precisa cuenta de los mejores robots del planeta, con los ocho volúmenes en los que Urasawa, con su habitual forma de construir misterios y plantear sus relatos, reinventa la relativa inocencia y sencillez que aquí reside para obtener algo mucho más adulto y complejo. Me quedo, no cabe duda, con la revisión que hace el autor de ’20th Century Boys’, pero valoro, junto al resto de relatos que conforman este primer integral, la incuestionable grandeza de unas páginas por las que el tiempo casi no ha pasado.

Astroboy vol.1

  • Autores: Osamu Tezuka
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 624 páginas
  • Precio: 23,75 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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