Apocalipsis en el instituto: zombis, tetas, armas… y poco más

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Desde hace un tiempo, cada vez que levantas una piedra aparece un tebeo, un libro o una peli dedicado al género zombi. Por todas partes nos llegan obras de calidad irregular que tratan de aprovechar el auge de los muertos vivientes, así que a los lectores no nos queda otro remedio que capear el temporal y tratar de separar las obras que valen la pena de las que no.

En esta ocasión nos toca un manga, creado por los hermanos Daisuke y Shouji Sato. Hasta el momento, han aparecido tres tomos de la serie en nuestro país, publicados por Glénat. La premisa es sencilla y resumible en pocas palabras: un grupo de estudiantes tienen que enfrentarse a una horda de zombis. Punto. Si a ello le sumáis unas cuantas armas de gran calibre, viñetas cargadas de hemoglobina, carne desgarrada y tallas de sujetador XXL, obtendréis lo que os ofrece Apocalipsis en el instituto. Ni más ni menos.

Así que, aunque eso no le haga ganar puntos en lo que a calidad se refiere, hay que decir que es un manga que no nos engaña. De primeras, ya sabemos lo que contiene: un par de pinceladas argumentales que sirven como excusa para ofrecer carnaza en todos los sentidos, diálogos prescindibles y personajes bastante planos (al menos, en uno de los sentidos de la palabra).

Por supuesto, después de leer Los muertos vivientes de Kirkman (imposible no citarle al tratar el tema de los zombis), una obra así te sabe a poco. Pero, aun viéndola desde una perspectiva exclusivamente lúdica, tampoco termino de pillarle el puntillo. Para mi gusto, se queda a medio gas en todos los sentidos.

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Un recurso muy útil dentro de este género es el humor negro, pero aquí brilla por su ausencia. En cuanto a las generosas dosis de fanservice, no resultan atrayentes, porque las proporciones de los personajes femeninos resultan a veces tan grotescas (especialmente las de la doctora Shizuka, que no se sabe si las tetas le salen del pecho o del estómago), que casi parece un festival de muñecas hinchables, todas con la misma cara.

En cuanto al argumento, como ya he dicho no es más que una sucesión de escenas de acción con ciertos momentos impactantes, pero poco más. Ni siquiera en el tercer tomo, en el que el vertiginoso ritmo de la historia nos da un respiro para conocer mejor a los personajes y sus inquietudes, encontramos mucho de valor. De hecho, los diálogos resultan aún peores cuando se supone que pretenden contar algo interesante.

De todos los personajes, sólo salvaría al cruel y lascivo profesor Shidô, un personaje un tanto estrambótico pero que puede dar bastante juego en próximos tomos; y al señor Takagi, el ultraconservador padre de una de las protagonistas. Son los dos únicos que tienen cierta originalidad o, al menos, cierto carisma. A los demás, por mí como si se los come un caniche zombi…

apocalipsisreview.jpgSi no se tratara un género tan manido como este, del que uno ya empieza a cansarse, es posible que no me hubiera dado tan mal fario. Al fin y al cabo, es una lectura ligera, como tantas otras, que sólo pretende alegranos la vista con melones y casquería. Vamos, que si en un momento dado eso es lo que os apetece, puede ser una buena opción, aunque yo antes me quedaría con otras como Battle Club, que tampoco da para mucho pero me hace algo más de tilín.

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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