Apocalipsis en el instituto, en Japón también hay zombis

“Aunque el mundo acabe algún día lleno de zombis, nunca en la vida pienso olvidarme de las tetas, los culos y los muslos… Esta obra ha sido creada para todos aquellos que pensáis igual que yo, así como para todos aquellos otros que sin duda os uniréis a nuestra manera de pensar”. Con semejante declaración de intenciones, ya podéis haceros una idea bastante clara de por donde van los tiros de High school of the dead (Apocalipsis en el instituto), el nuevo manga lanzado esta misma semana por Glénat dentro de su colección Seinen Manga.

Con guión de Daisuke Sato y dibujo de su hermano Shouji, Apocalipsis en el instituto plantea un escenario bien conocidos por los aficionados al género de los zombis: una misteriosa enfermedad se ha propagado por todo el mundo haciendo que los muertos se levanten de sus tumbas para atacar a los vivos. Y cuando digo vivos, me refiero a un grupo de estudiantes de Shinjuku que acompañados por la enfermera del instituto tendrán que defenderse como puedan sirviéndose de armas tan peculiares como bates de béisbol, palos de fregona, taladros eléctricos o pistolas de clavos.

En fin, que puedo decir, colegialas y zombis, una combinación explosiva con tanta acción y violencia como primeros planos de ropa interior femenina. En Japón la serie consta ya de cuatro tomos recopilatorios aunque sigue publicándose actualmente en la revista Dragon Age. El primer volumen editado por Glénat tiene 168 páginas y el habitual precio de 8,95 euros.

El dibujo es algo irregular a ratos pero por lo general no está nada mal.

¡Los helicópteros vienen a salvarnos! No, solo pretenden hacer volar vuestras faldas.

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Vía | Glénat

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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