’20th Century Boys vols.10 y 11′, punto y seguido

La polémica estaba servida en bandeja de plata: después de siete años, veintidós volúmenes y más de 8.000 páginas, la muy ansiada conclusión de todos los misterios alrededor de los que se había ido construyendo ’20th Century Boys’ llegaba con sus últimos trece capítulos, los que en Japón llevaron desde el 237 al 249: publicados aquí por Planeta DeAgostini en los volúmenes 21 y 22 de la primera edición que conoció la serie de Naoki Urasawa en formato reducido, si algo dejaba claro el transcurso del volumen 21 era que, de seguir el ritmo al que iban desenvolviéndose los acontecimientos en él, al mangaka no le iba a dar tiempo material a cerrarlo todo de cara al 22. Y, como todos los que os hayáis acercado a la magnífica serie sabréis, ese fue exactamente el caso: es cierto que a lo largo del 22 —o, lo que es lo mismo, durante la segunda mitad del kanzenban número 11 que hoy os traemos— todo comenzaba a acelerarse de forma vertiginosa hacia una aparente conclusión que pasaba por el reencuentro de muchos de los personajes que llevaban cientos de páginas separados, pero también que, trascendido ese esperadísimo instante, y con muy pocas páginas para rematar la faena, Urasawa daba un golpe de timón completamente inesperado y dejaba el remate de la faena en el aire.

Criticado hasta la saciedad en su momento —llegó hasta tal punto la ola de contrariedad en oposición a que el nipón hubiera cerrado la cabecera así que hubo muchas airadas voces que proclamaron negarse a continuar leyendo lo que fuera a producir a continuación— no soy de aquellos que vieron el parto de ’21st Century Boys’ como una maniobra comercial execrable y que hubiera que rechazar de pleno. Es más, ni siquiera entré en los acalorados debates que recorrieron la red por cuanto mi opinión hubiera entrado en directo choque con la cabreada actitud reinante: ¿que había más historias que contar de Kenji, Kanna, Otcho y compañía? ¡¡Pues MEJOR!! ¿Qué había de «malo» en ello? ¿Que íbamos a poder continuar en compañía de tan queridos personajes un poco más? ¿Que íbamos a poder disfrutar durante más páginas del maravilloso arte de Urasawa? ¿Tan nefasto eran esos dos frentes?…en fin…internet…

Hasta ese instante que tan aciago y ultrajante fue para muchos lectores que no supieron como manejar lo que se planteaba —e, insisto una vez más, tampoco es que hubieran tenido que hacer frente, qué sé yo, a la muerte de un ser querido—, lo que cabe encontrarse en los dos volúmenes que sirven a Planeta Cómic para poner punto y seguido a esta imprescindible nueva edición de ’20th Century Boys’, a la espera de que recojan en un único tomo lo correspondiente a ’21st Century Boys’, no es sino el sistemático cosido por parte de Urasawa de un considerable porcentaje de lo que ha venido planteando en el devenir de la serie hasta entonces, dando precisas y calmas puntadas con los diversos hilos argumentales que ha ido utilizando hasta entonces. Dicho de otra manera, y como se puede intuir de lo comentado en el primer párrafo, que por mucho que los acontecimientos que van exponiéndose adquieran cierta velocidad en su discurso, es esta velocidad una que hay que relativizar al usual discurrir que el mangaka suele plantear en la práctica totalidad de su obra, y por lo tanto, que nos parezca vertiginoso tiene más que ver con lo chocante que es observar una cadencia así en las páginas del japonés que con que dicha cadencia sea el equivalente a un minuto de cine de Michael Bay en viñetas.

Así las cosas, y con el grueso de la cabecera rematado por tres páginas finales de esas que le dejan a uno con los ojos como platos y una expresión mezcla de incredulidad y estupefacción, os instamos, qué duda cabe, a que permanezcáis atentos a estas líneas para que, en un artículo final, ofrezcamos una valoración global de la que, según cómo me pille el día, señalaría como la más grande creación de tan insigne artista.

20th Century Boys vols.10 y 11

  • Autores: Naoki Urasawa
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Rústica con guardas
  • Páginas: 414 y 464 páginas
  • Precio: 15,15 euros en Amazon y Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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2 Comentarios

  1. Pues por una vez y sin que sirva de precedente, voy a disentir. Dos cuestiones para la discusion: -Tras leer este manga me acordé mucho del epílogo de la Torre Oscura en la que Stephen King nos llamaba a los lectores «yonquis del final» para justificar un cierre no rematado bien. Concuerdo con que el viaje es excelente, pero sinceramente me decepcionó la cantidad de seis ex machina que usa (la identidad de Amigo, para empezar, era imposible de adivinar, y por lo tanto, un truco).
    -La segunda cuestión es que para mi, la mejor obra de este hombre es Pluto. Más madura y mejor rematada. Insuperable. Y me la recomendasteis vosotros. ;-).

    Lo dicho. Por una vez…

    • (…) ofrezcamos una valoración global de la que, según cómo me pille el día, señalaría como la más grande creación de tan insigne artista.

      Si bien habría mucho que discutir al respecto de tu primer punto, el segundo lo he dejado bien abierto con ese «según me pille el día» por cuanto, como bien comentas, ‘Pluto’ es la otra en discordia 😛

      Y disienta usted lo que le venga en gana, que en la variedad está el gusto 😉

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