‘Ulm’, los pilares de la tierra

Era cuestión de tiempo que llegara a él, y considerando que si tengo ‘Ulm’ en mi ludoteca es gracias a su recomendación, hora es ya de hablar de uno de los mejores analistas de juegos de mesa con que actualmente cuenta Youtube. Me refiero, cómo no, a Richard Ham, más conocido por el nombre que utiliza en su canal, Rahdo. Antiguo diseñador de videojuegos, como él ha venido indicando en sus anuales citas con Kickstarter, este americano afincado en Malta —si no lo ha hecho ya, volverá en breve a su país natal— comenzó su andadura un buen día de abril de 2012 grabando con el iPhone de su señora Jen una videoreseña-tutorial del ‘Helvetia’. Seis años más tarde y 980 juegos después, Rahdo se ha convertido en una autoridad al que muchos futuros proyectos de KS acuden para poder contar con sus vídeos desde el día uno de mecenazgo y tener así el respaldo que otorga su nombre…aunque probablemente él no lo vea así.

Su manera algo alocada de rodar unos playthrough que (casi) siempre tienen errores, esa forma suya tan particular y vertiginosa de hablar pero, sobre todo, el que en sus vídeos evite explicaciones interminables de reglas y vaya al grano desde el minuto cero, contándonos sobre la marcha cómo debemos jugar a tal o cual título, hacen de «Rahdo Runs Through» un canal tan entrañable como imprescindible, y os puedo asegurar que, una vez te acostumbras a su peculiar estilo de aproximarse a los juegos, resulta impensable leerse un tocho de reglas sin antes haber pasado por su «casa» y haber consultado la posible disponibilidad de esa caja que quieres sacar a mesa dentro de unos días. Y aún diría más, cuando uno quiere tirar de catálogo e incorporar algún título ya publicado a su ludoteca, se ha terminado convirtiendo en ejercicio muy recomendable acudir a Rahdo para salir de dudas sobre la adquisición, ya sea invirtiendo la media hora que suelen durar la primera parte de su runthrough, ya yendo directamente a sus impresiones finales sobre el juego de turno.

Sirvan los dos párrafos anteriores para ilustrar la relevancia e influencia de un youtuber al que, huelga decirlo, «debo» el tener en mi colección un buen puñado de títulos entre los que se cuenta, cómo no, este ‘Ulm’ que hoy nos ocupa. Señalado por Rahdo como uno de sus juegos favoritos del 2016, y dada mi inclinación por los eurogames con mecánicas, digamos, curiosas, esta propuesta de Huch! Games llevaba esperando paciente en mis estanterías desde abril del año pasado a tener la oportunidad de ganarse un hueco en la apretada agenda lúdica con la que cerré el 2017. Algo más relajada con el cambio de año, ‘Ulm’ veía por fin mesa hace un par de semanas y se descubría —algo que ya imaginaba— como una muy agradable sorpresa gracias al elemento que se alza como corazón del juego: la forma en la que decidimos qué acciones vamos a hacer en nuestro turno.

Apreciable en la imagen inferior, veréis una retícula de tres por tres situada en la esquina superior derecha del tablero formada por nueve fichas de diferentes tipos. Esa retícula, que recuerda al tres en raya, es la que, turno a turno, y durante las diez rondas sobre las que se extiende la partida, va determinando lo que tenemos disponible para llevar a cabo cuando el avance de la partida va cambiando de jugador en jugador. Cuando eso pasa, el ingenioso mecanismo que rige el juego entra en funcionamiento tomando una ficha a ciegas de una bolsa y haciendo que dicha pieza empuje a una fila o columna completas. Al hacerlo, el contador que hemos extraído de la bolsa, y los dos que se quedan dentro de la retícula, se transforman automáticamente en las tres acciones que tenemos disponibles para llevar a cabo, en el orden que queramos, durante nuestro turno.

Cada uno de los cinco tipos de ficha representa una acción que se mueve entre lo sencillo de coger una moneda del «banco», tomar una carta del mazo situado a la izquierda de la pequeña maqueta de la catedral —cuya torre sirve de temporizador de las diez rondas—, o limpiar una de las filas o columnas exteriores que se van llenando turno tras turno, hasta lo más estratégicamente complejo de mover nuestro barco a lo largo del Danubio o llevar a cabo una acción de «sello», acción que depende de la posición que tengamos en el famoso río europeo y de los distritos de la ciudad de Ulm a los que dicha posición nos da acceso.

Es ahí donde reside la mayor carga estratégica del juego, en saber cuándo y cuánto vamos a querer hacer avanzar el barco, teniendo siempre en mente que, si al final de la partida no hemos logrado sobrepasar el puente que hay sobre el Danubio, el juego nos penalizará con puntuación negativa: el delicado equilibrio que aquí se plantea es debido a que las acciones permanentes que nos otorgan los sellos que vamos colocando en los diferentes distritos, sólo pueden ganarse cuando nuestro barco está a la altura correcta, así que hemos de tener mucho cuidado en no rebasar los diferentes distritos so pena de dejar atrás algo relevante para turnos posteriores.

Sencillo una vez se le ha «pillado» el truco a deslizar los contadores —algo que entraña no poca estrategia si no sólo queremos optimizar lo que vamos a hacer sino fastidiar a nuestro inmediato oponente en la secuencia de turnos—, ‘Ulm’ es un juego que, de tener las ideas claras, no llega a superar la hora de duración. Encontrar un «euro» que nos ofrezca la notable profundidad que nos propone este y que no supere los sesenta minutos de partida, es un aliciente más para que esta propuesta de Günter Burkhardt ilustrada por Michael Menzel se haya ganado una plaza fija en nuestra siempre mutable ludoteca. ¿Mutable? Sí, a perpetuidad, pero eso es una historia para otro día.

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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