Smash Up!, mezclar nunca fue tan divertido

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Mientras esperamos que Edge haga realidad la noticia que le asignaba la edición en castellano, aquellos que nos hicimos con la caja en su lengua original (y sus dos ampliaciones, algo inevitable en este mundo lúdico hoy por hoy) llevamos ya tiempo disfrutando de uno de los juegos de cartas más divertidos y variados que se pueden encontrar en estos momentos. No en vano, tras muchas partidas jugadas a ‘Smash Up’, las señales de agotamiento de este particular deck-builder son mínimas gracias, no cabe duda, al hecho de que las muchas combinaciones posibles entre las diferentes facciones que los jugadores pueden manejar hacen de cada nuevo encuentro una aproximación prácticamente “virginal” a las simples mecánicas que rigen tan entretenida compra.

Y no estoy exagerando, si hay algo que agradecerle a las mentes pensantes detrás de ‘Smash Up’ es lo poco que se han complicado la existencia a la hora de darle forma a las reglas. Recomendado para 2 a 4 jugadores (funciona mejor con el máximo e incluso con uno o dos más si se cuenta con las ampliaciones, aunque esto sea algo que dependerá del jugón de turno) ‘Smash Up’ consiste, en esencia, en ser el primero que llegue a 15 puntos conquistando unas bases que se colocan en el centro de la mesa. Dichas bases tienen, como podéis ver en la foto de arriba, asignadas unas puntuaciones según seas el que más puntos aporta para completarlas o quedes en segundo o tercer puesto. Para lograrlo (para completarlas, quiero decir) uno debe fijarse en el número que figura en la esquina superior izquierda de la carta e intentar, con la ayuda de aquellas que posee en su mano, llegar a sumar dicha puntuación.

‘Smash Up’, a por ellos que son pocos y cobardes

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Pero la tarea no es tan sencilla como parece, más que nada porque la esencia básica detrás de ‘Smash Up’ es la de “putear al contrario cuanto más, mejor”. En ese espíritu, cada jugador parte con las mismas condiciones: dos facciones asignadas al azar y, en cada una de ellas, cartas de “minions” y cartas de acciones. Por turno, el jugador puede jugar una carta de cada clase, sirviendo las primeras para ir sumando puntos y así poder completar las dichosas bases y las segundas para ayudar a la misión, ya sea otorgando ventajas momentáneas a nuestros ayudantes, ya (lo más normal) haciendo que los de nuestros contrincantes tengan que abandonar la base de nuestra elección para volver a su mano o ir a parar a su pila de descartes.

Hasta aquí todo muy normal…tan normal que podríais llegar a pensar que el juego es un tostón teniendo en cuenta sobre todo que la interacción entre jugadores puede minimizarse hasta extremos insoportables. Pero, ¡ah!, aquí viene lo que hace tan genial a este juego de Paul Peterson: no sólo se termina interactuando más de lo que cabría esperar (las puyas son constantes y, hasta cierto punto, más que necesarias) sino que las muchas posibilidades de combos entre las cartas de las diferentes facciones con las que cuenta el juego, hace que éste pase de un simple “pongo carta y vuelvo a esperar mi turno” a un enfrentamiento en el que la estrategia desde que juegas tu mano hasta que vuelve a ti sea muy relevante.

Juego de facciones

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Como apuntaba más arriba, el atractivo más innegable de ‘Smash Up’ es, sin duda alguna, como están pensadas las facciones para que, te toquen las dos que te toquen, siempre tengas la posibilidad de lograr grandes empresas. La caja básica viene equipada con extraterrestres (sospechosamente parecidos a los de ‘Mars Attacks’), piratas, ninjas, gnomos, dinosaurios con mejoras cibernéticas, robots que se multiplican a la que te despistes, magos y, cómo no, los inevitables zombis. Las posibles combinaciones de dos en dos, se multiplican exponencialmente (ya sé que no es así, pero vosotros me entendéis) si le añadimos, bien las cuatro que trae la expansión de Cthulhu, bien las otras cuatro que contiene la ‘Awesome Level 9000’, con sus plantas carnívoras, fantasmas, caballería de osos y steampunk.

Y por si dieciséis no fueran suficientes, AEG (que tiene claro el filón momentáneo que ha encontrado con un juego tan simple y rejugable) ha publicado dos ampliaciones más durante este 2014 que añaden cuatro monstruos (vampiros, hombres lobo, hormigas gigantes y científicos locos) y cuatro facciones inspiradas en la ciencia-ficción, haciendo aún más variado un juego que sólo con los elementos básicos ya da para muchas horas de diversión. Si controláis el inglés, yo ni me lo pensaba, máxime cuando en sitios como Amazon se ha podido encontrar tirado de precio. Si por el contrario tenéis que esperar a la edición en castellano, yo de vosotros iría reservando mi copia y ahorrando, porque una vez dentro del mundo de ‘Smash Up’…querrás tener todas las expansiones. Palabra de jugón.

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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