Savannah Café, carreras africanas para disfrutar con los peques

Savannah Café (2013)

En la sabana hace calor y los animales están sedientos. ¡Muy, muy sedientos! Han decidido echar una carrera para ver quien llega primero al café. ¿Ganará la rápida gacela que siempre está hambrienta, el perezoso león con sus afiladas garras o el lento hipopótamo con su bramido aterrador?

Cartas especiales (que puedes robar a tus adversarios), algo de suerte y un buen puñado de trucos es todo lo que necesitas para llegar al mostrador de las bebidas frías. Date prisa, el hielo se está derritiendo…

Savannah Café es uno de esos juegos infantiles con suficiente nivel de decisión como para que los adultos no se aburran acompañando a sus vástagos. Es rápido, de reglas sencillas y bastante atractivo visualmente gracias a una aproximación minimalista y contemporánea al arte africano. Sus principales ingredientes, una carrera conducida por cartas de acción que recompensa la capacidad para recordar qué cartas se han jugado ya y cuales tienen que aparecer aún en la mesa.

Cada jugador cuenta con tres fichas de madera: una gacela, un león y un hipopótamo que se colocan en el tablero siguiendo este orden desde la primera de las veinte casillas que lo componen. A continuación se barajan las cartas y se reparten tres a cada uno, revelando todas ellas por su parte trasera el animal con el que se corresponden pero manteniendo oculto al resto cual de las dos posibles versiones de ese animal se trata:

  • La gacela de valor cero no mueve, se queda pastando.
  • La gacela de 1 a 9 se desplaza tantos espacios como queramos hacia adelante entre estos valores.
  • El león de 1 mueve un espacio hacia adelante y si se encuentra allí con una gacela del oponente, la devora haciendo que vuelva a la casilla de salida (no ella claro, a ella se la han comido, la nueva gacela será algún primo lejano).
  • El león de 1 a 4 mueve, ya sabéis, de 1 a 4 espacios. ¿Gacela a la vista?Ñam, ñam.
  • El hipopótamo de 1 a 2 mueve lento pero seguro estos espacios.
  • El bramido del hipopótamo hace retroceder al león de un oponente de 1 a 8 espacios, y ni tan siquiera necesita que se encuentre en la misma casilla que él.

Savannah Café (2013)

¡Que empiece la carrera! En su turno, un jugador tiene dos opciones: robar una carta del mazo, mirarla y añadirla a las tres que ya tiene; o robarla y sin mirarla, dársela a otro jugador para quitarle una de las tres cartas que tiene sobre la mesa. En cualquier de los dos casos, toca jugar una de las cuatro cartas que tenemos en este momento antes de pasar el turno al siguiente.

Como podréis imaginar, la gracia del juego se encuentra precisamente en esta decisión, robarle al contrario una carta de animal que creemos puede querer utilizar o ir directamente a por la del mazo de robo si sospechamos que la que tiene frente a él no es particularmente interesante. Y todo ello sabiendo que las gacelas mueven en pocas ocasiones pero mucho (seis gacelas de movimiento 0, tres gacelas de movimiento 1-9), los leones van a velocidad media comiéndose a las pobres gacelas que encuentren a su paso (tres leones de movimiento 1, seis leones de movimiento 1-4), y los hipopótamos son lentos pero imparables (seis hipopótamos de movimiento 1-2, y tres bramidos de hipopótamo para hacer retroceder a los leones).

Cuando el mazo se acaba, las cartas que se han jugado con anterioridad pasan a formar un nuevo mazo. Normalmente se barajan, pero si la media de edad de la mesa es algo mayor y queréis poner un poco más a prueba vuestra memoria, la variante memorística nos invita a simplemente darle la vuelta al mazo de descarte y empezar a robar de él. Si eres capaz de recordar qué cartas lo componen y en qué orden, el componente de suerte se reducirá considerablemente.

Savannah Café (2013)

Savannah Café (2013)

Esto es Savannah Café, ni más ni menos. Con jugadores adultos evidentemente no tiene demasiado sentido sacarlo a mesa a menos que sea como filler, pero con niños de por medio la cosa cambia y no solo se convierte en una opción interesante para disfrutar con ellos, sino que además es una muy recomendable.

Dentro de la caja

Savannah Café

Savannah Café (2013)

  • Autores: Sylvie Barc, Frédéric Bloch y Philippe des Pallières
  • Ilustración: Yara Kono
  • Editorial: Planeta Tangerina / Morapiaf
  • Edad: 7+
  • Duración: 20 minutos
  • Jugadores: 2-4
  • Precio: 22,50 euros

    Lo bueno

  • Reglas sencillas aptas para todos los públicos.
  • Su primer juego para aprender a contar y memorizar cartas. Próxima para, ¡Las Vegas!
  • El grafismo de la edición de 2013 respecto a la original de 2001 es notablemente superior.

    Lo malo

  • El azar es un factor quizás demasiado terminante.
  • Querer mover a la gacela y tan solo encontrar cartas de valor 0 una detrás de otra mientras el león te pisa los talones.

Sitio oficial Savannah Café

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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