‘Patente de Corso’, estrategia en tiempos de piratería

Patente de Corso
Entre las novedades que Edge Entertaniment ha presentado este mes, me ha llamado la atención especialmente ‘Patente de Corso‘, un juego de Bruno Faidutti (autor de ‘Ciudadelas’, y co-autor de ‘Noviembre Rojo’), originalmente publicado por Fantasy Flight Games como ‘Letter of Marque’. Pero el juego demuestra una vez más el excelente estado de forma de la editorial sevillana, y de la buena sintonía que tienen con la americana.

El diseño y las ilustraciones del juego en su edición internacional han salido de los estudios de Edge, que demuestran una vez más el alto nivel de su producción artística. Ya sucedió con la edición celestial del juego de cartas de la Leyenda de los Cinco Anillos, que ellos diseñaron, y incluso con la web de Fantasy Flight Games, que es un calco de la de Edge.

Para ganar en ‘Patente de Corso’, hay que tener avaricia, ser diestro en el arte del engaño, y acumular riquezas aprovechando tu patente de corso, el permiso real para ejercer la piratería. Los jugadores deben atravesar el océano en galeones cargados de oro, mientras que con sus corsarios tratan de saquear los barcos rivales.

Barcos de 'Patente de Corso'

En todo momento, deberán evitar enfrentamientos con navíos con mayor poder de fuego que los suyos. En cuanto a defensa, el truco estará en engañar a los jugadores, evitando que sepan en qué barco llevas la carga.

El juego incluye 30 cartas de tesoro, 30 barcos de plástico, 30 bases de plástico y 18 cartas de cañón. Las partidas se juegan en media hora o tres cuartos, y aunque Edge no da precios, pero como Fantasy lo vende por 25 dólares, aquí lo sacarán por al menos 25 euros. Llegará este mes de octubre.

Galería de fotos

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Sitio oficial | Edge Entertainment

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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