Paparazzi, vístete antes de que te pillen las cámaras

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Imagínate que eres un personaje de fama internacional, ya sea por tu música, tu afiliación a la realeza, o porque has sabido escoger bien a tus compañeros de cama. El caso es que una noche te reúnes con otro grupo de celebridades para montar una fiesta y, como colofón al jolgorio, acabáis todos bañándoos en pelotas en la playa. Este es el momento en que los paparazzi se deciden a actuar, y cuando alguien da la voz de alarma, lo único que puedes hacer es correr a toda prisa para recuperar tu ropa antes de que algún desalmado consiga una instantánea de tus partes pudendas. Imaginar no cuesta nada, y ahora menos meterse en el papel, gracias a ‘Paparazzi’, un juego de cartas diseñado por Ludovic Maublanc y Bruno Cathala.

El juego está compuesto por 48 cartas: 8 de ellas corresponden a un famoso diferente (entre ellos, el rapero Fifty T Cube y la voluptuosa Monica Lebucci), y las restantes a sus prendas de ropa, cinco por cada uno. La peculiaridad de estas cartas es que son fosforescentes, ya que ‘Paparazzi’ se juega a oscuras, con lo que las posibilidades de diversión y coscorronazos se multiplican. Pero veamos más detenidamente cómo funciona.

En primer lugar, se reparte una carta de famoso a cada uno de los jugadores. Después no hay más que desperdigar por una mesa o sobre el suelo las cartas que representan las prendas de cada uno de ellos. En cada una de estas cartas, aparece el personaje vestido sólo con la prenda en cuestión (la verdad es que las ilustraciones no tienen precio) y en el extremo superior derecho se encuentra la parte fosforescente. Se trata de un simbolito que es común a todas las prendas de la misma categoría aunque pertenezcan a diferentes personajes (por ejemplo, para la ropa interior es un calzoncillo, tanto si es una prenda masculina como femenina), por lo que la posibilidad de identificarlas en la oscuridad se complica.

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Cuando tengamos las cartas desperdigadas, los jugadores podrán observarlas durante unos instantes para tratar de recordar dónde están las que corresponden a sus respectivos personajes. Una vez hecho esto, deben darles la espalda y uno de ellos apagará la luz al grito de «¡¡¡Paparazzis!!!». En ese momento, todos se lanzarán como locos para tratar de recuperarlas. Cuando un jugador crea que ya las tiene todas, avisará a los demás, que tendrán que dejar de rebuscar, y encenderá la luz. Entonces empieza el recuento de puntos de ridículo.

Estos puntos varían según las prendas que hayamos conseguido recuperar. Antes de nada, si alguien tiene dos o más prendas de la misma categoría (volviendo al ejemplo anterior, si tiene dos cartas de ropa interior), deberá descartarlas todas. Después, por cada categoría que no tengamos, nos apuntamos cinco puntos de ridículo. Es decir, podemos recuperar los gallumbos, pero si nos faltan los pantalones poco hemos avanzado. También nos apuntamos puntos por cada prenda que hayamos cogido y que corresponda al personaje de otro jugador. Serán 3 puntos si es un personaje del sexo contrario al nuestro, y 1 si es del mismo. Cada partida consta de tres rondas, y el ganador será aquel que tenga menos puntos al final de ellas.

Por propia experiencia, puedo decir que ‘Paparazzi’ es un juego muy divertido que asegura unas buenas risas entre los jugadores. Yo probé a desperdigar las cartas sobre una cama, lo cual permite que los participantes se lancen como buitres y forcejeen a gusto en la oscuridad sin riesgo de cargarse el mobiliario ni de llevarse alguna fractura ósea. No es un juego para jugar muy de continuo, ya que su premisa termina por agotarse, pero es perfecto para gamberrear de vez en cuando. Además, tiene un precio muy asequible (en la web pone 15 euros, pero yo lo he encontrado por 5 nuevo), por lo que vale la pena probarlo.

Ficha Técnica

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* Título: Paparazzi
* Creadores: Ludovic Maublanc y Bruno Cathala
* Nº de jugadores: 3-8
* Distribuidora: Eclipse Vis Comica
* Precio: 5 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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