‘Onitama’, ajedrez…¡¡¡kiaaa!!!

Tercero de los títulos sobre los que vertíamos nuestra atención nada más comenzar el año —y proponernos que los juegos de mesa formaran parte definitiva de nuestra oferta semanal—, os contábamos allá por finales de enero que ‘Tao Long’ era una propuesta tremendamente atractiva por la manera en que sobresalía de la mesa la arrebatadora personalidad visual con la que Dox Lucchin y Pedro Latro insuflaban vida a la abstracta sencillez de su juego de enfrentamiento entre dragones. Una personalidad que se veía potenciada por el magnífico trabajo de producción de Thundergryph Games y la espectacularidad de los componentes que conformaban este título de ambientación oriental.

Y si traigo a colación al ‘Tao Long’ es por las similares sensaciones que despierta en este redactor el ‘Onitama’, la propuesta lúdica que llevaba a Shimpei Sato a hacerse acreedor de considerables loas en el momento de la publicación original del juego hace cuatro años, y que ahora ha sido traducido al castellano por Maldito Games, una editorial que no para de crecer, que ya ha dejado claro en el pasado reciente que lo suyo es apostar fuerte y que, a lo largo de lo que nos queda de año, tiene preparadas emociones de lo más variadas para aquellos que no paramos de pedirles más y más a los sevillanos.

De lo engañoso en la sencillez

Se hace muy evidente que las similitudes que uno quiera encontrar entre el ‘Onitama’ y el ‘Tao Long’ van, por aquello de las fechas de publicación, del segundo hacia el primero, y elementos comunes del diseño como la caja alargada imantada o el tapete de neopreno son, o al menos así quiero verlo, clara herencia del título de Thundergryph hacia el que en su momento publicara la editorial japonesa conception. Más los parecidos entre uno y otro no acaban ahí y, aunque más complejo en su estructura y mecánicas, hay en el ‘Tao Long’ mucho de lo que propone ‘Onitama’.

Juego abstracto que tan pronto tiene la temática de artes marciales como podría haberse llamado ‘Oriental Chess’, ‘Onitama’ plantea el encarnizado enfrentamiento entre dos escuelas de lucha representadas por cuatro de sus alumnos y el maestro. Las inmediatas comparaciones entre los primeros con los peones del ajedrez y del segundo con el Rey o la Reina se acaban cuando, de la lectura de las muy sencillas instrucciones, se deriva que todos ellos tienen la misma consideración y que sus movimientos no están regidos por reglas fijas para cada uno, sino por unas cartas que van cambiando a cada turno.

Con incuestionables similitudes hacia el ajedrez, la gran ventaja de ‘Onitama’ respecto al vetusto juego es su rapidez y la variedad que, de una partida a otra, aportan las cartas de movimiento.

El objetivo de ‘Onitama’, el que nos permitirá vencer a nuestro adversario, es doble: o bien conseguimos capturar —”comer” que diríamos en ajedrez— al maestro del otro color, o bien logramos colocar al nuestro en la posición inicial de aquél. Para ello, cada turno, contaremos con dos cartas en las que un simple esquema nos indica, mediante un cuadrado negro, la posición inicial de la figura y, con tres o cuatro cuadrados de colores, a dónde podemos mover cualquiera de nuestras cinco fichas.

No contento con la movilidad que dicho recurso aporta y con las considerables diferencias que implica para con el ajedrez, Sato añade una pequeña mecánica más que hace que la componente estratégica del juego se dispare: a lo largo de las partidas siempre hay cinco cartas sobre la mesa, las dos que tenemos los jugadores y una en el área intermedia entre ambos. Dicha carta es la que el último jugador habrá utilizado y la que, toda vez se deshaga de una de las dos que tiene en su haber, cogerá el actual.

Easy to learn, hard to master

Con una duración, como mucho, de diez-quince minutos por partida, ‘Onitama’ es uno de esos juegos que uno saca a mesa sabiendo que serán mínimo entre tres y cinco las que eche sin darse casi ni cuenta. Dada la facilidad con la que se explica, y esa aparente sencillez que lo rodea, será muy habitual que, habiendo jugado una o dos, y empezando pues a pillarle el “tranquillo” al asunto, solicitéis de vuestro contrincante “una más, por favor”. Y eso ya habla por sí sólo, de manera más que elocuente, de lo bien que funciona la propuesta publicada por Maldito hace poco más de una semana.

Una propuesta que, como reza el titular en inglés, es “fácil de aprender pero difícil de perfeccionar”. Compartiendo dicha cualidad, de nuevo, con el ajedrez, y sabiendo como ya hemos dicho lo mucho que lo separa de éste, es la exigencia de estar constantemente atento a las cartas lo que marca, sin lugar a dudas, la estrategia a seguir en cada partida: no sólo hemos de estar pendientes de lo que hacer con las dos en nuestra posesión y de aquellas que tiene disponibles el oponente, es que también hay que ir realizando los movimientos teniendo en cuenta la que tomaremos a continuación e, incluso —como pasa en cualquier juego de mesa, claro—, ir intentando anticiparnos a lo que hará el otro “Maestro”.

Con tanto bueno por descubrir, la única pega que le encuentro al juego reside en las miniaturas de los alumnos de cada escuela que, a falta de un epíteto mejor, son “feas a rabiar”. De hecho, el juego hubiera funcionado igual de bien con unas fichas de madera impresas como las que podemos encontrar en el ‘Tao Long’, o a las que aplicáramos pegatinas a la manera que se hace con las que incluyen la terna que conforman el ‘Sensei’, el ‘Siam’ y el ‘Yokai No Mori’ publicados por Ferti —una “trilogía” que comparte también muchas similitudes con el título que hoy nos ocupa.

Pero, como digo, no es más que una apreciación personal que no resta ni un ápice de efectividad a un título que, sí, no deja de ser un filler en toda regla pero que, al contrario que muchos de los juegos que podríamos incluir en tan denostada categoría, exige tanta concentración por parte de la pareja de jugadores, que escapa a dicha clasificación. Pocos títulos encontraréis en el mercado a tan asequible precio que os garanticen las muchas horas de juego que se le adivinan al ‘Onitama’…muy pocos.

Caja de Onitama

Onitama (2014)

  • Autor: Shimpei Sato
  • Ilustración: Jun Kondo y Mariusz Szmerdt
  • Editorial: Maldito Games
  • Edad: 8+
  • Duración: 15-20 minutos
  • Jugadores: 2
  • Precio: 22,50 euros en Zacatrus!

Sitio oficial Onitama

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.