Noviembre Rojo, ¡corre que se nos ahogan los gnomos!

Noviembre Rojo

El submarino gnómico experimental BFGS Noviembre Rojo falla por todas partes, y la tripulación está con el agua al cuello: fuego, vías de agua, sistemas de soporte vital reventando, incluso el Gran Kraken está a punto de atacarlo… La ayuda está de camino, pero los gnomos de abordo deben hacer todo lo que puedan para salvar el pellejo mientras llega. Hay que arreglar el motor, y apagar ese incendio y… espera ¿qué es ese ruido? ¿se han activado los misiles? ¡Arg!

Así de frenético es este curioso juego colaborativo, donde de 2 a 8 jugadores deben hacer todo lo que puedan para conservar el cuello de los gnomos mientras el tiempo corre, las escotillas se atascan, se incendian otras habitaciones, vuelve a fallar el motor… Creado por Bruno Faidutti (autor de Ciudadelas) y Jef Gontier, es otro de los juegos de mesa de Fantasy Flight Games que la editorial Edge Entertainment nos presenta.

El tablero de Noviembre Rojo

Los jugadores deben repartirse tareas y equipos, resolver un problema detrás de otro, con una mezcla de azar y estrategia. El tablero es una sección del submarino, con casillas que representan las distintas habitaciones. Algunas son de paso, otras son sitios donde pueden averiarse cosas (como la sala de bombas o el motor), y otras lugares para conseguir recursos (como herramientas, extintores, escafandras, o ron, que sirve para envalentonar a los gnomos a costa de emborracharles). Y cuidado, algunos de los gnomos podrían morir por el camino y ser eliminados.

Las cartas de evento sirven para saber qué nueva desgracia le ha sucedido al submarino y dónde. Y varios contadores permiten llevar la cuenta de la gravedad de cada problema: si uno de ellos alcanza el máximo antes de que llegue la ayuda, los jugadores pierden la partida. Pero si logran dominar la situación el tiempo suficiente, todos los jugadores ganan la partida.

Sale por 24.95 euros, y llegará a las tiendas durante este mismo mes.

Sitio oficial | Edge Entertainment

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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