Juegos de mesa: el largo camino al “mainstream”

Un estante lleno de aburridos/malos juegos mainstream
Cuando paso por las estanterías de juegos de los grandes centros comerciales, siempre pienso lo mismo: ¿por qué sólo venden las mismas porquerías de siempre? ¿Por qué sigue ahí el ‘Monopoly’, uno de los juegos de gestión de recursos más tontos y limitados, en el que el azar en la primera ronda marca la dinámica de toda la partida?

¿Por qué sigue ahí el ‘Party’, en el que para ganar sólo hay que buscar las casillas “trivial”, puesto que hay que ser estúpido para fallar? ¿Por qué el ‘Pictionary’, si puedes jugar con lápiz y papel? ¿Por qué el ‘Scatergories’, si es un dado de 20 y unas libretas? Pero sobre todo, ¿por qué esos sí, y las grandes joyas del tablero no?

Supón que creas un gran juego, y decides crear tu propia editorial para publicarlo. Tiene una mecánica familiar pero interesante, un diseño de primera categoría, y un acabado perfecto. Para entender mejor esta desgracia, veamos qué hay que hacer para llevarlo a los estantes de un gran hipermercado, lo que podríamos llamar el “mainstream”.

Para empezar, llamamos a una distribuidora especializada en juguetes, con presencia en varias provincias. La conversación empieza con una pregunta: “¿Anunciáis el juego en televisión? Porque si no ponéis anuncios, no hay trato”. Vale, así que para empezar a hablar de nuestro juego con ellos, antes tienen que verlo por la tele

Le Havre

Ahora nos vamos a una de las principales cadenas de supermercados del país, y tratamos de que nuestro juego esté en su sección de juguetería. Para empezar, nos dicen que tendríamos que participar en la campaña de reyes. ¡Perfecto, es un juego! ¿Condiciones? Tenemos que salir en su catálogo de reyes. Ah, venga, pues vale…

Pero resulta que poner una fotito en ese catálogo nos cuesta 9000 euros. ¡9000 eurazos! ¿A que ahora se entiende perfectamente por qué nos inundan con catálogos de regalos desde noviembre? Y ahí no acaba el tema…

Si aceptamos soltar esa pasta, tenemos que poner a disposición de la cadena 5000 unidades de nuestro juego. Venga, ponemos la maquinaria a tope y los producimos… pero eso sí: pasados los reyes, los que no se vendan, ¡nos los devuelven! El riesgo para la cadena de supermercados es cero, pero nosotros nos la estamos jugando pero bien, teniendo que adelantar unas sumas que muy pocos pueden permitirse, y que a muy pocos les compensan.

Ahora es más fácil entender por qué un mismo juego “mainstream” que en Reino Unido no pasa de las 12 libras, aquí puede salir por más de 30 euros, y por qué, salvo contadas excepciones, tenéis que ir a una tienda especializada a comprar un gran juego de mesa. Larga vida a las tiendas especializadas, que nos salvan de la mediocridad.

Imagen | BoardGameGeek

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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