Descent: Viaje a las tinieblas, mucho más que una segunda edición

Descent: Viaje a las Tinieblas, segunda edición

Las navidades me han dado la oportunidad perfecta para disfrutar como dios manda de la segunda edición de ‘Descent: Viaje a las tinieblas’, un juego de tablero de aventuras y exploración de mazmorras que hará las delicias de quienes nos criamos entre partidas a ‘Dungeons & Dragons’ y ‘HeroQuest’. La primera edición se convirtió por méritos propios en un peso pesado de los dungeon crawlers y esta nueva versión, rediseñada para ser aún más divertida y accesible, promete seguir sus pasos.

‘Descent: Viaje a las tinieblas’ es un juego de tablero para grupos de dos a cinco jugadores. Uno de ellos asume el rol de Señor Supremo, y todos los demás controlan a los héroes. Durante cada partida los héroes emprenderán aventuras adentrándose en peligrosas cavernas, antiguas ruinas, mazmorras tenebrosas y bosques malditos. Por el camino se enfrentarán a monstruos, acumularán riquezas y tratarán de frustrar los malignos planes del Señor Supremo.

Las aventuras incluidas puede disfrutarse de forma independiente y siempre tenemos la opción de inventar nuestros propios retos pero donde de verdad encontramos la madre del cordero es en su sistema de campaña, con el que los jugadores (tanto los heroes como el que encarna al Señor Supremo) van potenciando sus personajes con nuevas habilidades, equipo y artefactos a través de una historia con un interesante componente narrativo que conecta cada aventura con la siguiente de un modo que viene determinado por los éxitos o fracasos anteriores.

Las reglas son tan sencillas como versátiles y los encuentros entre los héroes y el Señor Supremo suele ser una carrera por ver cuál de los dos alcanza primero su objetivo. La estrategia juega un papel mucho más importante que en la primera edición y el Señor Supremo ha dejado de ser poco más que una IA para los enemigos para jugar de un modo más activo y gratificante. Además, las partidas también suelen ser más rápidas, y la división de cada aventura en dos encuentros, cada uno con su propio mapa, ofrece más oportunidades para guardar la partida ante causa mayor.

Descent: Viaje a las Tinieblas, segunda edición

Entre otros componentes la caja básica contiene 39 miniaturas (8 héroes y 31 monstruos), 48 piezas de tablero modulares de todas las formas y colores (con escenarios exteriores por una cara y mazmorras por otra) y una guía de aventuras de 44 páginas con la campaña La Runa de las Sombras compuesta por 37 mapas de un alto grado de rejugabilidad.

Las únicas notas negativas las ponen los 79,95 euros que cuesta y la manía de Fantasy Flight Games/Edge de utilizar la misma caja para todos los juegos sin molestarse en adaptar los huecos para alojar los componentes de un modo mínimamente decente una vez destroquelados. Eso sí, la calidad y diseño de los componentes, en especial el de las figuras, es considerablemente superior a los de la primera edición, que por otro lado, contaba con el doble de figuras. Con todo y con esto, os garantizo que es un juego que no decepciona.

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Si la primera edición acumuló un total de cinco expansiones, la segunda, incompatible con la anterior, promete continuar con la tradición. Además del Kit de conversión ya editado con el que adaptar los antiguos héroes, monstruos y familiares al nuevo sistema, Edge ya ha anunciado el lanzamiento para el mes que viene de La Guarida de la Sierpe, una expansión con nuevas aventuras, héroes, clases y monstruos que también incorpora más piezas de tablero y reglas ampliadas con rumores y salas secretas. ¿Alguien da más?

FICHA TÉCNICA: Descent: Viaje a las tinieblas, segunda edición
  • Compañía: Edge Entertainment
  • Edad: 14+
  • Duración: 2-3 horas
  • Jugadores: 2-5
  • Precio: 79,95 euros
Donde la tierra arde review

Sitio oficial | Descent: Viaje a las tinieblas, segunda edición

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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