‘Azul’, las posibilidades lúdicas de la cerámica decorativa

Embelesado por la belleza de la artesanía árabe de la Alhambra, el rey Manuel I de Portugal regresó a su país con la firme intención de que su palacio de Évora fuera decorado utilizando la cerámica tal y como la había visto en esa cumbre del arte andalusí que es la ciudad situada en Granada. Y ahí es donde entramos nosotros como jugadores, a servir al rey en un deseo que toma forma en un tablero prediseñado que habrá que llenar en cinco rondas con el mayor número posible de piezas de azulejos de diferentes colores y motivos.

Con ese trasfondo presentaba Plan B Games en la pasada Feria de Essen el ‘Azul’, un juego abstracto de dos a cuatro jugadores y unos treinta y cinco minutos de duración —las partidas son tremendamente rápidas y están perfectamente escaladas para cualquier número de jugadores— que pronto, y con razón, comenzaba a ser nombrado por todas partes como una de las joyitas imprescindibles de entre las casi mil propuestas que este año veían la luz con motivo de la afamada feria alemana. Es más, un mes después de que fuera allí presentado, y coincidiendo con el fin de año y la aparición de las inevitables listas de lo mejor de 2017, no fue sorprendente comenzar a ver a muchos de los más conocidos Youtubers dedicados a juegos de mesa apuntar a la propuesta de Michael Kiesling como uno de esos títulos que no podía faltar en tu ludoteca. Nosotros mismos caímos prendados de él y, aunque no pudimos otorgarle un puesto númerico en nuestra lista de favoritos de 2017, sí que nos vimos obligados a citarlo debido a sus muchos y geniales atributos.

Entre ellos está, qué duda cabe, su rejugabilidad, un concepto que ya he ido nombrando en las entradas que llevamos dedicando desde principio de año a los juegos de mesa y que, cada vez más, me parece un valor fundamental cuya carencia poco menos que determina sí este o aquel título se quedarán o no en mis estanterías: si ya con el modo básico, en el que los tableros personales vienen con una estructura de losetas pre-diseñada, garantiza horas y horas de juego debido a las mecánicas que ‘Azul’ utiliza —y que ahora pasaremos a ver—; al darle la vuelta a éstos descubrimos que tenemos un área donde colocar las piezas de azulejo que está completamente en blanco y que, por tanto, permite una total libertad a la hora de plantearnos qué diseño hacer.

Dejando de lado el que podamos echar cinco partidas seguidas y todavía tengamos ganas de más, y el que, debido a su sencillez y lo estético de su puesta en mesa, sea un juego capaz de atraer a jugones y no jugones por igual, ‘Azul’ tiene otra de sus grandes ventajas en esa combinación de sencillez de reglas y complejidad estratégica que el otro día citábamos en el ‘Taluva’: los turnos no pueden ser más simples, o cogemos todas las losetas del mismo color de una de las “fábricas” que hay en el centro de la mesa, y al hacerlo desechamos al centro las que sobran, o tomamos de ese montón sobrante en aumento todas las que sean iguales. Una vez hecho ésto, colocamos nuestras piezas en una de las filas a la izquierda de la zona de diseño y continuamos cogiendo azulejos hasta que no quede ninguno. Cuando ésto sucede, es el momento de pasar la primera pieza por la derecha de cada fila completa, colocándola en su lugar correspondiente y puntuando según existan o no adyacencias.

Mediante tan simples mimbres, ‘Azul’ abre todo un mundo de posibilidades en el que hemos de equilibrar nuestro juego con la posibilidad de ir fastidiando a nuestros oponentes, algo nada sencillo por cuanto durante la partida no hemos de perder de vista los bonus de puntuación a los que hay que aspirar al final de la misma, siendo el de haber colocado las cinco piezas de un mismo color el que más ventaja puede llegar a darnos. Y si bien las sinergias que se crean entre los que se sientan a mesa es casi nula, y podría considerarse a la propuesta de Plan B Games un solitario multijugador —aunque no hasta los extremos, qué sé yo, del ‘Agrícola’ o el ‘Dominion’, por poner dos ejemplos— la rapidez de los turnos y la del juego en términos generales suple la carencia de más interacción entre los jugadores.

Es ‘Azul’ por todo lo anterior, y por todo lo que no puede llegar a ser expresado con palabras, un título redondo que, por su brevedad, sirve para rellenar uno de esos recurrentes huecos tan característicos de cualquier quedada jugona. “Filler” en la mejor acepción del término, ‘Azul’ cumple además una función extra, la de llamar la atención sobre los juegos abstractos, esos que durante cierto tiempo han estado algo denostados por un amplio sector de la comunidad lúdica y que, por intercesión de esta brillante propuesta —y de otras recientes—, son reivindicados de manera firme. De hecho, tal ha sido el éxito de la creación de Kiesling, que Plan B Games ya ha anunciado la creación de un nuevo sello llamado Next Move en el que sólo tendrán cabida títulos abstractos de mecánicas simples y amplias posibilidades estratégicas…y su próximo proyecto no podría ser más atractivo.

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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2 Comentarios

    • Pues las veces que he jugado, a mí sí me ha dado esa impresión más allá de que al poner uno de tus “meeples” en una localización, estés impidiendo que otro lo haga. Pero eso, en mi diccionario, no es interacción, ¿no? XD

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