Bohnanza, un juego de pactos y agricultores

Bohnanza

A simple vista, Bohnanza puede pasar desapercibido, pero es un juego mucho más grande de lo que aparenta. La primera pista es su autor, Uwe Rosenberg, creador de Agricola. Sus 110 cartas (104 cartas de judías y 6 especiales) dan para que de 3 a 5 jugadores echen una buena tarde, con mucha charla entre ellos. Porque eso es lo que hace grande a este pequeño juego: estás obligado a negociar y pactar una y otra vez con tus contrincantes para poder seguir adelante.

Es complicado explicar las reglas. De hecho, es complicado entender las reglas al leerlas, pero no hacen falta más de dos rondas para jugar con normalidad, así que sólo pretendo que se tenga una visión general del juego. Cada jugador tiene dos campos de judías en los que plantar cualquiera de las variedades disponibles, y empieza con cinco cartas en la mano. Primera novedad: está prohibido cambiar el orden de las cartas en tu mano.

En cada turno, estás obligado a plantar una o dos judías, siempre en el orden en el que las tengas en la mano. En la primera ronda no es problema, porque tus dos campos están libres. Pero en rondas sucesivas puede que tu primera carta no sea de ninguna de las dos variedades diferentes que puedes tener en tus campos… lo que te obligará a vender una de tus cosechas para poder plantar la nueva variedad. Así que debes conseguir que al menos tu primera carta sea de una de las variedades que ya tienes sembradas, para poder aumentar tus cosechas en tu turno.

Si consigues plantar varias matas de judías del mismo tipo en campo, podrás vender la cosecha por más dinero, así que te interesa librarte de las judías inconvenientes que tengas en la mano, y hacerte con las de las variedades que tengas sembradas. Y ahí entra en juego la negociación.

Mediante unas sencillas reglas, en su turno cada jugador puede ofrecer varias de las judías que tenga a otros jugadores. A veces puedes conseguir cambios interesantes, pero otras veces incluso te saldrá más a cuenta regalar alguna de tus judías inconvenientes a otros jugadores que las necesiten, para no tener que vender tus cosechas antes de tiempo. Quizás puedas pactar con el jugador al que regales que en sucesivos turnos te devuelva el favor, pero el otro jugador no tiene por qué cumplir su promesa…

Mi primera mano en Bohnanza

De cada tipo de judías hay un número diferente de réplicas, y según su rareza, menos hay que plantar para obtener más beneficios por la cosecha. Algunas son tan raras que es difícil plantar una cosecha rentable, pero si lo logras los beneficios pueden compensar. Y en cada ronda, tus contrincantes pueden estar plantando tus mismas variedades de judías, y las negociaciones se vuelven más duras… ¡Tres ‘Judías Colorás’ por esa ‘Rocky Judía’! ¡Pues yo te doy tres ‘Pochas’ y dos ‘Apestosas’! Y siempre pensando en que si te toca vender antes de tiempo tu cosecha, puede que no obtengas beneficios y pierdas el esfuerzo realizado.

Cada vez que se vende una cosecha, parte vuelve al mazo de robar, y parte de ella se convierte en monedas (puntos de victoria), más cuanto mejor sea la cosecha. Al hacer eso, se reduce el número de judías de esa variedad que quedan en juego (las que se convierten en monedas), lo que puede ser crítico en las variedades más raras. Las hay de hasta veinte copias de la misma judía en juego, y también de las que tan sólo hay seis. En la foto de arriba, se ve que una cosecha de 4 Rocky Judías se cambia por 2 monedas, y hay 10 copias de ella en el mazo.

Bueno, no pretendo que entendáis las reglas, tan sólo que os hagáis una idea de lo completo que este jueguecito, que podéis encontrar por menos de 10 míseros euros en vuestra ludoteca habitual. Existen varias ampliaciones, y una variación de las reglas que permite que se enfrenten sólo dos jugadores. Las cartas son de excelente calidad, por cierto, de una textura similar a las resistentes Bicycle, un buen detalle.

Review: Bohnanza, tres estrellas postapocalipticas La inmejorable relación calidad-precio, el buen rato que se pasa negociando con el resto de los jugadores, y la variedad estratégica que ofrece, han sido merecedores de tres estrellitas postapocalípticas, y mi recomendación para que lo apuntéis a la lista de la compra. Está editado originalmente por Rio Grande Games, y en España lo ofrece Mercurio Distribuciones.

Sitio oficial | Rio Grande Games
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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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