‘Nación’, posiblemente, la obra cumbre de Terry Pratchett

Nación, de Terry Pratchett Si hay alguna novela con la que Terry Pratchett debería pasar a la historia como uno de los grandes novelistas de este siglo es ‘Nación’. Supongo que el mismo motivo por el que aún no lo conoce el gran público por estas tierras es el mismo por el que las comedias no suelen ser favoritas para el Oscar, aquello de que llenar tu guión de humor te resta puntos frente al drama, ignorando lo complejo que es hacer reír y pensar a partes iguales.

Soy consciente de que cada obra que saca Pratchett recibe de alguien el apelativo de “su mejor libro hasta la fecha”, pero hay algo en ‘Nación’ que hace que esa afirmación tenga un peso y una certeza especial.

Aunque quizás el gran motivo por el que ‘Nación’ no llegue a ser considerada como la gran obra que es, sea por políticamente incorrecta, por la brutal y despiadada crítica que hace contra el imperialismo británico en particular y occidental en general, y contra el cerrojazo mental que va intrínsecamente ligado a la religión y las creencias. Duros escollos que Sir Terry afronta y supera con el desparpajo que le caracteriza, sobra decir, y manteniendo toda su chispa, sus situaciones cómicas y juegos de palabras.

‘Nación’ es desgarrada, cómica, cruda, divertida, lacrimógena, fantástica, y real.

Una línea argumental

A diferencia de como suele ser habitual en Pratchett, hay una única línea argumental en la novela, y apenas un par de líneas secundarias que sólo aportan un extra de información al lector para ponerlo en situación.

Mau navega camino desde la Isla de los Muchachos de vuelta a la Nación, tras completar la primera parte de su rito de paso que le convertirá en hombre de cara al resto de su pueblo. Sin embargo, un devastador tsunami arrasa la Nación… para cuando Mau llega, nadie queda vivo en ella… o al menos, nadie que él conozca.

La gigantesca ola también trajo a la Sweet Judy, una goleta que navegaba por la zona, y en la que sólo queda otra alma viva (dos, si los loros cuentan como almas). Se trata de una “chica calzones”, una de esas “mujeres fantasma” de piel blanca. La joven Ermintrude, perdón, Daphne, es una mente inquieta que ha tratado de huir siempre de su condición de noble heredera a la corona británica (bueno, si las 138 personas que van por delante de ella en la línea de sucesión no pudieran hacerse cargo).

¿Podrán dos personas de mundos tan diferentes crear de la nada una nueva Nación?

Una realidad alternativa

Quizás éste parezca un libro ambientado en el océano Pacífico. ¡Nada más lejos de la verdad! De hecho, la historia está ambientada en un universo paralelo, un fenómeno que tan sólo conocen los físicos más avezados y cualquiera que haya visto alguna vez cualquier serie de ciencia ficción.

Pero, ¿por qué Pratchett ambienta ‘Nación’ en una realidad alternativa? Tenemos varias teorías:

  1. Por el simple gusto de meter un toque de fantasía, que al fin y al cabo, forma parte de su estilo literario.
  2. Como vía de escape ante las previsibles críticas por parte de asociaciones religiosas (“es que sucede en una realidad alternativa”)
  3. Para dejar una vía de escape a aquel lector al que le duela una crítica tan contundente contra el imperialismo occidental y la fe ciega (“vale, esto no se refiere a nuestra Europa/mi religión”).
  4. Para que ninguna isla del Pacífico se pueda sentir identificada/ofendida por cómo se muestran las costumbres y sociedades isleñas.
  5. Que el propio Pratchett lo haya necesitado para cerrar el libro. Él mismo declaró que no sabía si iba a ser o no una novela del Mundodisco, y que si era necesario que no lo fuera, pues no lo sería: estaría ambientada donde la historia lo necesitara.
  6. Es mucho más divertido situarlo en una realidad alternativa, que es un recurso que le vale para contar la historia como él quiere, y dar sentido a una decisión importante de Daphne al final de la novela.
  1. No se quería poner a investigar a fondo sobre la época victoriana / la cultura y costumbres de las islas del Pacífico, así que se ahorró todo el trabajo de documentación.

Las dos últimas teorías son aportación de la amiga Patchgirl, editora en Peques y más, Decoesfera, Embelezzia, y en general en cualquier sitio donde haya hueco libre. Confiesa que la última es la que aplicaría ella si fuera la autora.

Nación, mapa del mundo alternativo

Crítica a la religión

Como si Cecile B. DeMille llevara las riendas del guión, nuestra historia comienza con un maremoto y a partir de ahí va subiendo. Un tsunami que proporciona una brutal tábula rasa, la posibilidad forzada de hacer borrón y cuenta nueva con costumbres, creencias y dioses. ¿Merece la pena mantener ritos en dioses que han permitido un desastre como este? ¿Puede alguien que no es ni niño ni hombre, que no tiene alma, ser el líder de una nueva sociedad?

Pratchett ya ha lanzado estas preguntas al lector anteriormente, durante casi toda su obra, y con más fuerza en algunos libros concretos como ‘Dioses menores’. Pero ahora las dispara con más contundencia, en un momento en el que él mismo pasa por un tsunami personal: la detección de esa poco común forma de Alzheimer que está llevándose su genialidad a pizcas cada día.

Todo se deja a decisión del lector, pero Terry no se limita a decir “dejad a un lado los dioses que os ignoran” y esconder la mano. Para nada… ancestros, antepasados e incluso el propio Locaha, dios de la muerte, luchan por no ser olvidados en la construcción de este nuevo mundo.

Crítica al imperialismo

Mientras que Mau se cuestiona tradiciones y religión, Daphne se enfrenta al colonialismo, a esa maldita costumbre que tenemos los occidentales de dar por hecho que nuestras costumbres and way of life son las mejores, y que más le valdría al resto del mundo ser como nosotros.

Como además Daphne proviene de un Reino Unido alternativo, también se cuestiona la tendencia histórica de los británicos a considerar que, estén donde estén, el suelo que pisan es Gran Bretaña por obra y gloria de las plantas de sus pies.

Hay una frase de Daphne, que omitiré por aquello de los spoilers, que define a la perfección esta crítica, al explicar por qué sabe con certeza que es la primera europea en pisar la Nación. El lector coincide con ella, sin duda.

Sir Terry Pratchett

Oda al pensamiento científico

Sabiéndose en tierra extraña, Daphne se verá obligada a seguir costumbres que gracias a su mentalidad victoriana le parecen salvajes. Las tardes de visita a la Royal Society de Londres, sin embargo, dieron alas a su pensamiento científico, que no tardará en activarse y descubrir cuánta sabiduría hay en esos aparentemente arcaicos rituales.

De un plumazo, Pratchett pincha en el dogma, patea al colonialismo, y escribe una deliciosa alabanza al pensamiento racional y el método científico. El choque entre mundos sólo puede resolverse con un esfuerzo para dejar atrás lastres, pensar racionalmente, y elegir la opción que más sentido práctico tiene. Si hace falta disfrazarla con un mito para que funcione, no deja de ser racional, siempre que recordemos la verdad tras ese cuento.

Un final… ¿típico?

Si algo se le está criticando a la novela es su cierre. Coincido con estas críticas en que es probablemente el punto más bajo de la novela. Ya que no quiero desvelar nada al respecto, sólo diré que me pareció correcto, y que quizás hubiera preferido que se hubiera desarrollado con menos prisa.

Sin embargo, creo que esa prisa era necesaria para que el libro mantuviera coherencia, que siga siendo creíble. Si empieza con algo súbito que vuelve del revés al mundo, ¿por qué no acabar con otro evento súbito que produzca un impacto similar sobre los personajes?

La gran obra maestra de Pratchett

Al final Prachett consigue una obra maestra que no puede dejarte indiferente. La nueva Nación se ofrece, para el que se atreva con ella, como una metáfora de la propia vida que puedes moldear para tu crecimiento personal, si estás dispuesto a desprenderte de “puertos seguros”, como son acudir a la fe como respuesta única a cualquier duda existencial, o la visión del mundo desde un único punto de vista.

Más mérito tiene, si cabe, que pese a la profundidad de su mensaje, sus páginas mantengan el humor al que nos tiene acostumbrados, pasando de la risa a la lágrima y al mazazo al dogma en el mismo párrafo.

Insisto, ‘Nación’ es para mi la obra más grande que nos ha dado, y me cuesta añadir el necesario “por el momento”. ¿Puede una “verdad incómoda” como es esta novela llegar al gran público, que prefiere leer sobre lo que ya conoce? Creo que no, pero debería. Nos iría mucho mejor si así fuera.

Ahora ya puedo ver la adaptación en musical, ‘Nation’.

FICHA TÉCNICA

Review de Nación: Cinco estrellitas post-apocalípticas

  • Título: ‘Nación’
  • Autor: Terry Pratchett
  • Editorial: Timun Mas
  • Formato: Rústica con solapas // 453 páginas
  • Precio: 17 euros

Imagen de Terry Pratchett | Flickr de firepile
En ZonaFandom | Terry Pratchett: fantástico humor fantástico, Saga de las Antiguas Civilizaciones (Dioses Menores), Guía de Orden de Lectura del Mundodisco

Etiquetas

Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

Compartir este Artículo en