‘Los Reyes de la Arena’, de George R. R. Martin

Sandkings

He aquí uno de los relatos que más han impactado al que escribe este artículo. Por recomendación de un amigo que fue quien me introdujo en el mundo del estadounidense George R. R. Martin (1948- ), accedí a leer Los Reyes de la Arena en formato de e-book. Un relato que, por cierto, inspiró un episodio doble de la interesante serie Más allá del límite, titulado Los Arenícolas y protagonizado por Beau Bridges. Ganó, a propósito, los premios Hugo y Nebula de relato largo.

En un escenario extraterrestre, Simon Kress, un hombre de negocios tan acaudalado como snob, busca animales que le puedan proporcionar el mayor morbo posible, de forma que suele comprar mascotas para alimentar a otras, y ver cómo luchan y se devoran. En su última visita a la tienda de animales de Jala Wo, se hace con una especie de insectos que siguen el instinto tipo colmena, es decir, sólo viven si su reina vive.

Kress se da cuenta de que los insectos están divididos en cuatro clanes y para su forma, son sumamente inteligentes, así que compra un terrario y observa cómo las cuatro familias empiezan a pugnar por la comida que él les proporciona. Los insectos saben reconocer a su creador, en cuanto a que esculpen monumentos en su honor y le consideran un dios, al que además, pueden ver momentáneamente ya que él se asoma continuamente al terrario a disfrutar del universo menor aunque paralelo que ha provocado.

Rápidamente piensa que si hace escasear la comida, se divertirá más. Así, cada vez se queda más tiempo frente al terrario, y cuando recibe visitas, los reyes de la arena son el entretenimiento estrella. El problema está cuando los reyes de la arena están tan hambrientos que empiezan a ver a Kress como un dios castigador, y reclaman venganza, de forma que el protagonista ya no puede controlar todo lo que sucede más tarde…

Los Reyes de la Arena es un relato extremadamente sorprendente, que rebosa sadismo, violencia y que se ayuda de una prosa directa y carente de ambigüedades. A pesar de que fue escrita en 1981, su combinación de ciencia-ficción, fantasía y terror se ve muy influenciada por la literatura de los 50 y los 60 de esos géneros.

Su segunda mitad es la mejor, ya que presenta un caos que se resuelve divinamente, gracias a la honestidad propuesta. Kress no es ni mucho menos un héroe. Es un canalla que disfruta haciendo sufrir a sus criaturas, y que cuando la cosa se le va de las manos, resulta ser tan instintivo como sus mascotas. Aunque de todas formas, se plantea una moralidad en la que quizás Kress no es tan diferente a todos los demás… ¿hasta qué punto cualquiera de nosotros haríamos lo mismo? Que el relato esté ambientado en otro planeta y por tanto, en otra época, futurista, es la excusa para permitirse ciertas licencias argumentales que no obstante funcionan con solvencia.

También es una reflexión sobre la religión, sobretodo por su escalofriante final, que muestra una paradoja de vencedor vencido que supera todas las convenciones argumentales posibles, y se abre a una gama de interpretaciones que de buen seguro dependen de la mentalidad de cada lector. Además, es profética la idea de usar el morbo como entretenimiento, en cuanto a que Kress llega a grabar cómo los reyes de la arena, exageradamente hambrientos, se comen a un cachorro de su propiedad. Como idea secundaria aunque igualmente importante, el despropósito de jugar a ser dios, de una manera muy parecida a como luego veríamos en Jurassic Park, de Michael Crichton.

Antes de hacerse famoso con la saga Canción de Hielo y Fuego, un best-seller de fantasía escaso de precedentes, George R. R. Martin ya era un mito gracias a este relato que impacta como pocos, y que alcanza la cúspide de la ciencia-ficción: su uso como estudio de la naturaleza del ser humano. De un modo que nunca antes habrán leído.

Etiquetas

HAL 9000 @

Compartir este Artículo en