Los comienzos de la literatura de terror

Literatura de Terror

La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido
H.P. Lovecraft

Halloween, fecha extrañamente “yanquizada” ya que se celebra desde antiguo y básicamente todas las culturas tienen una noche de los muertos, aunque no coincida en el calendario, una noche en la que los espíritus pululan a sus anchas. Halloween, literalmente la Víspera de todos los Santos, punto de encuentro de los relatos de terror favoritos del mundo.

Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha explotado los miedos, tanto propios como ajenos, a través de la creatividad, el arte, el mito. Surgen leyendas y personajes que erizan el pelo a los más crédulos y/o miedosos, sobre todo niños. Decenas de cuentos para infundir miedo, al lobo, a penetrar en el bosque, estar en casa solos…

Así pues durante siglos el género de terror era práctico e incluso doméstico. Aunque hubo en la antigüedad dramaturgos como Plinio el Joven que narraban relatos de terror en la Roma clásica, no es hasta la llegada del romanticismo (siglos XVIII y XIX) cuando, a través del género fantástico, se comenzaban a formar los relatos de terror modernos. Cuentos y relatos sobre fantasmas y espíritus, personajes poderosos y demonios capaces de consumir el alma íncubos y súcubos.

Der Sandmann

Un ejemplo es Der Sandmann de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann, uno de los pioneros del género, que narra, de forma epistolar, la historia de un estudiante que desde pequeño tiene, desde la infancia, un miedo atroz a que The Sandman venga en sus sueños a arrancarle sus ojos.

Otra obra bastante influyente fue El Monje, de Matthew Gregory Lewis, quien introdujo el terror gótico con la historia de Ambrosio un respetado monje que es seducido por Matilda, una mujer que resulta ser un instrumento del demonio. Esta seducción hace cometer al monje la violación y el asesinato de Antonia.

¿Y qué decir de Edgar Allan Poe? Con su gran capacidad narrativa nos presentaba un escenario espeluznante y escalofriante en el que, aunque no pasara nada, el ambiente calaba hasta lo más profundo del ser. No me voy a detener mucho en él ya que él solito merece como mínimo toda una serie de artículos. Diremos que se movió casi siempre entre el misterio y el terror, con relatos como El Corazón Delator, El Cuervo o El Gato Negro.

Frankenstein

En algún momento posterior se concibió el concepto de literatura de terror moderna, en donde se introdujo un nuevo (viejo, más bien) elemento en los relatos. Pasamos de fantasmas y espíritus, de un terror provocado por un ente etéreo al terror provocado por monstruos. Precisamente es una discípulo de Poe, Mary Shelley, la que en 1817 escribiría Frankenstein o el moderno Prometeo. Todo un clásico del terror y de la ciencia ficción arcaica. Nikolai Vasilievich Gogol escribe Viy, un relato en donde se manifiestan toda clase de seres ‘de terror’, vampiros, brujas, demonios… en su bibliografía encontramos una buena cantidad de relatos de “proto-terror”.

Los dos autores pusieron en sus obras los materiales que aprovecharía Bram Stoker para que, a través de Drácula, pusiera definitivamente la base del Terror Moderno. Él, junto con Lovecraft realizaron un gran trabajo instaurando el género, introduciendo al monstruo como parte importante del género (importante que no omnipresente). Pero siempre centrándose más en el terror psicológico que en el físico.

Como veis, en los comienzos de la literatura de terror, se repite más o menos la misma constante, es un terror basado en miedos y temores intrínsecos del ser humano. En vez de la situación en sí, explotan más el tormento que la situación provoca en los personajes. Algo que se ha perdido hoy en día y en raras ocasiones podemos leer o ver.

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Albertini @Albertini

Cómics, libros y televisión es de lo único que practico diariamente. Si el tiempo me deja, de eso me gusta hablar en todos los sitios donde les convenza de que tengo criterio cuando en realidad no.

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