Laila Winter y las Arenas de Solarïe: las hadas no son como pensabas

Laila Winter y las Arenas de Solarïe Escribir novela fantástica es una tarea complicada. Primero, porque siempre habrá algún cenutrio que te comparará con Tolkien, con el que cualquiera, George R.R. Martin incluido, sale perdiendo. Después, porque es fácil caer en la tentación de la sobreutilización de palabras inventadas (“¡Por Graznak, Señor de todos los Wargers! El filo de mi krashtan beberá sangre goinka”). Para colmo, la competencia es atroz, y cada día aparecen una nueva miriada de novelas de este género, en su mayor parte olvidables. Bárbara G. Rivero le ha echado valor y debuta con ‘Laila Winter y las Arenas de Solarïe‘, saliendo con la cabeza bien alta.

Laila es una chica escocesa, de familia acaudalada, que desde niña ha sufrido las burlas por el extraño color verde de su pelo. Como regalo por su decimosexto cumpleaños, recibe de su padre un par de regalos: un libro en blanco, propiedad de su difunta madre, y una nueva madrastra. Laila descubrirá que el libro, con una portada en la que hay incrustadas cinco extrañas gemas, no está exactamente en blanco, pues de vez en cuando aparecen mágicamente palabras en algunas de sus páginas, en un idioma totalmente desconocido. ¿Podrá descifrar en él algo sobre su madre, su pelo verde, y los terribles dolores de espalda que sufre de vez en cuando?

Laila pronto sabrá que el libro es la llave de entrada a Ïalanthilïan, el mundo que los humanos conocemos como Faerïe, la tierra de las hadas. Para su desgracia, la protagonista tendrá claro desde primera hora que, aunque este es el lugar en el que ha de buscar las respuestas que tanto ansía, nadie de allí sabe resolver sus dudas. El ritmo del libro es frenético, y esa es una de las principales bazas con las que juega Bárbara. La chica de pelo verde se ve envuelta en una sucesión de acontecimientos que se le escapan, nuevas dudas le surgen sobre su propia naturaleza, y pocas respuestas llegan.

Aunque podría decirse que este libro es juvenil, lo mismo se decía del inicio de la saga de Harry Potter. Si bien pensar en un libro sobre hadas puede sonar a ñoñería para chicas en la edad del pavo, Rivero se burla de la visión clásica de las hadas, cubiertas de gasa y tul, gorritos de punta y varitas con punta estrellada. Las hadas de los reinos de Ïalanthilïan son caprichosas, maquinadoras, traidoras, crueles, decadentes, presuntuosas, hipócritas…

Una de las cosas que le agradezco a Bárbara es que haya sabido mantener el equilibrio de palabras inventadas. Apenas hay seis o siete nombres de lugares, y unos tres o cuatro términos propios de las hadas, sólo cuando hacen realmente falta. La novela tiene un ritmo entretenido, y aunque a veces parece que las premisas que inician las tramas son algo chorra, al poco se puede ver que hay una clave más importante a la que da entrada.

A medida que avanza el libro, queda claro que van a quedar muchos temas abiertos, incluidos algunos de los misterios que se plantean al inicio. Bárbara, sin dudarlo, tiene en mente cómo proseguirán las aventuras de Laila. Espero sinceramente que tenga la posibilidad de publicarlas, y que sepa convertirla en una saga más madura, y ya por pedir, más oscura, pues el planteamiento del desenlace así lo promete.

De paso, espero que muchos de esos cabos sueltos no se queden en simples McGuffins, pues esa es la sensación que se te queda al acabar el libro, que se han abierto muchos cabos como excusas para la trama sin que se haya justificado su presencia. Es más, la propia Bárbara tiene el simpático detalle de enumerarlos discretamente antes de acabar, por boca de una de las protagonistas.

Review Laila Winter Una interesante opción para estas fechas de regalos, editada por Toro Mítico, con más de 600 páginas por 19.95 euritos. Por cierto, el que hizo la portada no se ha leído el libro, porque el único cuervo que aparece en la novela es ese.

Disclaimer: Bárbara G. Rivero vive en la ciudad en que nací yo, y su pareja ha sido parte del mismo club rolero que yo dejé hace ya más de doce años, aunque creo que ni coincidimos. Vamos, que tampoco es que tenga motivos de peso para ser parcial en esta crítica…

Sitio oficial | Laila Winter y las Arenas de Solarïe

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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