Guerra Mundial Z, el día que los zombies fueron reales

Guerra Mundial Z

Después de tanto fantasear con ello en las películas, algún día nos tenía que tocar. Y lo peor es que cuando los zombies aparecieron, nadie estaba preparado. Nadie. Bueno, sí, los judíos que vivían en Israel. Punto. El resto nos vimos desbordados. El ejército, hecho trizas. Nuestros gobernantes, cagados de miedo. Y todo el mundo, desesperado y/o enloquecido. Ahora que la guerra contra los muertos vivientes ha acabado (¿ha acabado?), llega el libro que recoge todo lo que pasó. Porque sólo el que olvida su pasado está condenado a repetirlo, ¿no?

Guerra Mundial Z es un libro efectivo al cien por cien, con un ritmo prodigioso y que hace del perspectivismo su mejor arma. Mientras las películas sobre zombies parece haberse escondido en el reto de una persona en solitario contra la invasión, Guerra Mundial Z afronta otra visión totalmente diferente del tema: en un mundo globalizado, ¿cómo afrontaría éste las consecuencias de una plaga por culpa de la cual los muertos comenzasen a andar y no fuesen precisamente amistosos?

ZOmbies

Max Brooks, hijo de Mel Brooks, aporta no sólo un punto de vista novedoso, sino también buena mano a la hora de escribir. Historias como la de Redeker, el sudafricano que consiguió darle la vuelta a la tortilla en la Guerra Mundial Z o la de la piloto herida y ayudada por una misteriosa radioaficionada funcionan pese a lo increíble del asunto y a que la narración en primera persona no permite usar distanciamiento alguno para dar mayor sensación de verosimilitud.

Ahí radica la clave del buen funcionamiento de Guerra Mundial Z: Brooks escoge muchos personajes hablando sobre distintos momentos del enfrentamiento contra los zombies, pero su éxito no es ése, sino conseguir escenas vivas, habitadas por hombres de verdad y no por personajes de ficción. La fallida operación militar de Yonkers parece existir mientras uno la lee, como también el plan israelí. Hay momentos donde se raya lo inverosímil (la aventura del otaku japonés), pero son los menos.

Así que el lector se va quedando con momentos claves de un enfrentamiento que no existió, pero que si lo hiciera seguro que se desarrollaría de forma parecida. Para el recuerdo quedan la misteriosa lucha que se dio en Corea del Norte o ese Phalanx con el que las empresas farmacéuticas trataron de sacar beneficio económico de una situación de máxima crisis. Sí, como en la vida real.

Review Guerra Mundial ZSi el autor no hubiese tenido tanta empatía con sus personajes y con el mundo que le rodea, seguramente Guerra Mundial Z habría sido una novela fallida y desechable. Pero como cada página parece estar viva de verdad y absorbe al lector, acaba por ser un éxito notable.

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Roberto Jimenez @fancueva

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