‘Fortunately, the Milk’, Gaiman a través del espejo

Fortunately the Milk

No es que haya que decirlo muy alto, no a estas alturas cuando se ha dicho tanto y de tantas formas que afirmarlo parece ya de “cansino” pero, aún así, debería estar bastante claro que cualquier…y repito, CUALQUIER…proyecto que lleve el nombre de Neil Gaiman en la portada es merecedor de toda la atención que se le quiera prestar, y “una poquita” más. Muchos podrán discutir tal aseveración argumentando que el guionista británico lleva viviendo de los réditos de ‘Sandman’ desde que terminara de publicarla a mediados de los noventa apoyando tal línea de pensamiento, qué duda cabe, en ese ‘Sandman Overture’ de inminente salida en Estados Unidos.

Y algo de razón no les faltaría sino fuera porque estarían olvidando títulos como ‘Stardust’, ‘Neverwhere’, ‘Coraline’, ‘American Gods’ o ‘El libro del cementerio’…por citar sólo a aquellos que todo el mundo debería leer. Una lista esta última a la que se añadía hace poco este pequeño libro que hoy os traemos que, por méritos que ahora desgranaré, se convierte en una de las lecturas más frescas, divertidas y alocadas que ha salido de la pluma del artista de Portchester.

Fortunately the Milk interior

Travestido en una suerte de Lewis Carroll contemporáneo, el relato que Gaiman enhebra en ‘Fortunately, the Milk’ sigue las alocadas e ¿imaginarias? aventuras que le suceden a un padre cuando sale una buena mañana a comprar leche para el desayuno de sus dos hijos. Extraterrestres, piratas, dinosaurios que vuelan en globos capaces de viajar en el tiempo, trogloditas y vampiros son los impedimentos que irán impidiendo a tan sufrido progenitor alcanzar el objetivo de llevarle a sus vástagos aquello que les falta para comer sus cereales.

De ritmo frenético —el libro se lee en poco más de media hora gracias a una capacidad de enganchar al lector que asusta— lo casual de todo el relato recuerda poderosamente a cómo se sucedían los acontecimientos en el País de las Maravillas, pasando Gaiman de una acción a la siguiente con una naturalidad pasmosa sin que en ningún momento nos chirríen las esperpénticas articulaciones que van uniendo los diferentes saltos.

Ilustrado en su edición americana por Skottie Young —las páginas de la británica cobran vida de la mano de Chris Riddell— si hay algo que consiguen los espectaculares dibujos del artista que junto a Eric Shanower ha vuelto a poner de moda el mundo de Oz, es que la frescura de la que hablaba más arriba y el frenesí que dimana de todas las páginas de la narración queden amplificados hasta niveles geniales. Una lectura para peques ávidos de fantasía y para adultos que quieran volver a sentirse como si tuvieran 10 años.

Fortunately, the Milk

9DIVERTIDÍSIMA
  • Autores: Neil Gaiman y Skottie Young
  • Editorial: Harper Collins
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 118
  • Precio: $14,99

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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